CADA MAÑANA ME ENVUELVE
Una emoción incontenible.
Respiro inmensidad.
Soy demiurgo
No es el mismo sol,
ni la misma luz que despierta el horizonte,
ni la misma isla que emerge
como un pensamiento antiguo
sobre la superficie del mar.
He visto amanecer
entre archipiélagos que bostezan
al rumor de las olas,
entre montes que se levantan
y aguas que respiran lentamente.
Desde Oceanía hasta Asia.
El Pacífico —ese nombre tan inmenso—
abre cada día un libro distinto
y yo, humilde viajera de sus páginas,
apenas alcanzo a leer
unas líneas de su prodigio,
pero absorbo toda su felicidad.
Y sé, con la certeza del viento,
de la sal y la distancia,
que me habita una dicha incontenible,
una fortuna, un don raro,
ser testigo del alba,
emisaria de belleza,
mensajera de las maravillas
que el océano revela.
Y quiero que dure,
que el tiempo, por una vez,
no sea implacable.
Y comprendo
que la verdadera fortuna
no es llegar a ningún puerto,
sino despertar cada día
cuando el mar y el sol
escriben aún su primer verso.
GLORIA NISTAL – España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

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