EL VUELO DE LAS GOLONDRINAS
De Capistrano a Goya
Las golondrinas son aves migratorias que van en
busca de climas cálidos. Es por eso que al inicio del otoño en el hemisferio
norte millones de golondrinas se reúnen en inmensas bandadas para surcar el
aire hacia el hemisferio sur en busca del verano. Así llegan a Goya, provincia
de Corrientes, sitio escogido por estas aves para anidar.
Cada año en la misma fecha ponen en marcha su plan
migratorio. El viaje se inicia en su lugar de origen, San Juan de Capistrano,
al sur de California entre Los Ángeles y San Diego el 23 de octubre, día de San
Juan. Su nombre es famoso por la misión franciscana que lleva el mismo. Una
antigua iglesia-monasterio es el lugar elegido por estas aves para anidar
mientras dura su estancia primaveral por esas latitudes.
El motivo de
este comportamiento migratorio es de orden biológico: la reproducción de la
especie en climas benignos. Al mismo tiempo aportan el beneficio de controlar y
regular plagas y todo tipo de insectos de los cuales se alimentan con gran
voracidad. Se alimentan de insectos de cuerpo blando, arañas y gusanos. La
razón de ésta apetencia responde a la necesidad de almacenar grasa en sus
tejidos que le servirá de reserva para el viaje de regreso.
Estas aves se orientan magníficamente por los campos
magnéticos de la tierra. En su larga travesía recorren alrededor de 12.000 km
en 30 días manteniéndose sobre el litoral pacífico. Vuelan durante las horas de
luz a velocidad crucero y pueden hacer largas jornadas de vuelo, cerca de 15
horas diarias en tramos de hasta 400 km. A una velocidad media de 60 km por
hora. Alcanzan una altura de 2 km de la superficie terrestre para eludir
depredadores y otros peligros, y aprovechar las corrientes de aire favorables.
Considerando la misma distancia de regreso a Capistrano estarían cubriendo casi
la vuelta al mundo. ¡Un milagro de la naturaleza!
“Vuela, vuela, vuela golondrina, vuelve del más allá. Vuelve desde el fondo de la vida, sobre la luz, cruzando el mar, cruzando el mar”.
Festividades
El 24 de noviembre llegan a Goya. Allí se las recibe
con grandes festividades y homenajes junto al “Monumento de las Golondrinas” en
la plaza San Martín, sitio elegido por estas avecillas para anidar. También lo
hacen en el campanario de la Iglesia Catedral Nuestra Señora del Rosario, en
Plaza Italia y en Isla Las damas que se encuentra frente a la Costanera de
Goya. Estas aves son muy memoriosas, suelen volver al lugar donde han anidado
la temporada anterior. Las hembras ponen entre 4 a 6 huevos y los incuban
durante 12 a 17 días. Cuando nacen los polluelos el macho ayuda a cuidarlos y
alimentarlos. Una vez que emplumaron y crecen están en condiciones de volar y
regresar con sus padres a su hogar de verano en San Juan de Capistrano.
El regreso de las primeras golondrinas a Capistrano
se repite con sorprendente precisión el 18 de febrero, arribando el 19 de marzo
de cada año mientras las campanas del viejo monasterio franciscano repican sin
cesar ante una nutrida concurrencia de turistas convocados para darles la
bienvenida. Tardan 30 días exactos, que es el santoral católico de San José.
Anidan en las ruinas de la Misión fundada en 1776 por Fray Junipero Serra que
data de más de tres siglos.
Amanecer del 18 de febrero. Las golondrinas en
bandadas van dejando Goya. Su ruta sigue los valles de los ríos Paraná y
Paraguay hasta arribar al lago Mirin, entre los límites de Brasil y Bolivia,
siempre impulsadas por las corrientes dinámicas que producen las grandes masas
de aire provenientes del Sur en dirección al Ecuador. Luego de alcanzar el lago
Mirin las golondrinas se dirigen hacia el Oeste, rumbo a los valles de los
Andes y el Ecuador, volando a mayor altura para beneficiarse de las corrientes
de aire que se mueven hacia el Polo Norte. Una vez que han alcanzado el Golfo
de México cruzan los Andes, y por el Yucatán sondean el Oeste y el Pacífico,
para volar a lo largo de la orilla de Baja California y entrar en el valle
próximo a San Juan de Capistrano, su destino final.
“¿Adónde te irás volando por esos cielos,
brasita negra que lustra la claridad?, detrás de tu vuelo errante mis ojos
gozan la inmensidad, la inmensidad”.
GLADYS ABILAR - Chilecito,
La Rioja, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO
ARGENTINA
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