viernes, 19 de septiembre de 2014

ANHELOS, de Joseph Berolo, Bogotá, Colombia


Imagen de: cantinhodmizia.blogspot.com


ANHELOS

Ha llegado ya la primavera
y en el alma de las cosas
la ternura crece y es aroma 
en el cáliz de las rosas.

Hoy las musas amanecen
vestidas de sutiles verdes,
en el aire sus amores crecen
y es dichoso su querer querer.

Ya no más el duelo de lo frío
ni la ausencia de calor humano
ni el saberse solo y desvalido
ni querer dormir sin un amaño.

Ha llegado la dulce primavera
a despertar los duendes, 
ya se escuchan las palomas
ronronear entre la gente.

© JOSEPH BEROLO, poeta y escritor de Bogotá, Colombia.
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA






LOS NIÑOS MÁRTIRES, de Yolanda Elsa Solís Molina, Barcelona, España






Imagen de : www.notimundo.in

LOS NIÑOS MÁRTIRES

Cuánto pavor sin olvido 
sin caricias de sus padres
cuántas flores han caído...
¡Como lágrimas de madre...

Cuántas bellezas frustradas
cuántos suspiros callados
cuántas auroras segadas
cuántos cantos silenciados...

Cuántos juegos suspendidos
cuántas mañanas en vano
sin escuchar los perdidos
¡gritos de niños... jugando!

© YOLANDA SOLÍS MOLINA, Barcelona, España.
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


VELERO EN LA PLAYA, de Esther González Sánchez, Vigo, España


Imagen de: www.momentaryawe.com

VELERO EN PLAYA

Íntimo, embebido,
con los ojos en proa
mirando al horizonte; 
ensimismado en aguas
que hirieron su zig-zag en tus costados,
vigilas el descuido de los peces,
acaso  deteniendo
el sabor y la red de sus escamas
en tu abultado vientre.

Hay un olor  a ausencia en tus bodegas,
un espacio enigmático
de aromas y pinceles
en tu largo discurso de piel negra,
y al acecho de ti,
de siempre en tus lugares,
como atalaya en el tiempo
alguna vez lo avistas
secuestrando cáñamo en tus redes,
y naufragios de arena en las regalas
o entreabriendo  las garras de un abrojo
en una salva de islas.

¡Estática presencia!
Extingue tus espumas
allí donde la mar
se espesa y excita
enjuagando de azul
a las rosas desnudas del océano.
Y mientras desmenuzas los oscuros
y el salobre sabor de sus maderas,
se fugará de ti la sustancia
que fuera inamovible.

A veces me confunde
todo tu brío en pie
erguido hasta la cima
cual ola funeraria
de una vieja osamenta;
pero jamás me miento,
¡tú nunca morirás en el desgarro,
distraído en el vértice
de la tarde que mira hacia el ocaso,
porque no eres  barquilla sin colores
ni el imperio alargado de tu  mástil,
se ultima en un palco de pálidas gaviotas!

No, tú no eres un prófugo
vagando entre la niebla
ni tampoco eres tránsito de vida
que  ya en  sueño de otoño
admita correcciones
¡Oh silencioso!: sé,
que a tu calado yerguen
altas blondas en lenguas del océano,
en tanto que en cubierta,
papilas de la noche
- rotundas como un eco
desatan sus amarras
para mudar tus días
igual que muda el agua su existencia.
Mas sé que no es en vano
vivir cerca del mar:
allí calza la brisa solitaria
que se apura al pulmón de la vela.

Antiguo y rancio buque:
¡Tú nunca morirás
si en tu profundo ora
en despertar continuo,
preciso el mismo verso
de los ojos en proa
midiendo la distancia entre ti
y  un barco que se va
sumiso y sin destino.


©ESTHER GONZÁLEZ SÁNCHEZ, poeta y escritora de Vigo, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA





jueves, 18 de septiembre de 2014

EL PERFUME, de María Cristina Aráoz, Argentina


Imagen de: mundovision.forogratis.es


EL PERFUME…


Nos acercó una charla a solas
necesaria, sincera, amena, cálida…
Casi una profunda confesión intima,
que nos debíamos.
Acostumbro a hablar en voz algo baja,
y tu ansiedad preguntaba:
¿Cómo, cómo?
En la intimidad del ámbito,
la distancia, era poca
justo el largo del lecho, donde
yo, vestida y sentada, reposaba
apoyando mi espalda en esa cama.
El calor hizo que desnudaras tu torso
nos rondaban obligatorias verdades.
La atracción se contenía tímida.
Dialogamos bastante
sobre hechos y dichos, propios y ajenos.
Como en un sutil chal, nos envolvió la charla
sobre nuestra vida y pasión por las letras…
De pronto me corrí, hasta los pies de la cama
para entregarte tus libros y algunos míos.
Entonces, me atrajiste con fuerza hacia vos
en un apretado abrazo, preguntando:
“¿Por qué te pusiste ese perfume?”
Me besaste apasionadamente y…
Allí se selló nuestro sublime secreto.

© MARÍA CRISTINA ARÁOZ, poeta y escritora argentina.
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 13 de septiembre de 2014

LA SOMBRA, de Norberto Pannone, Argentina


Imagen de: hechoverde.blogspot.com


LA SOMBRA

Menuda a veces,
exorbitante otras
sin pedírtelo creces
y en un soplo te apocas.
Translúcida negrura
que a veces, de gris te arropas.
Si quisiera olvidarte me estaría vedado.
A menudo observo
que te mueves
conmigo por doquier.
No sé si me quieres
o me hostigas.
Seguro estoy
que cuando muera,
me iré por el camino
liberado quizás, de tus acosos
y allí no irás,
aunque lo quieras.
La luz te hará una trampa
sin retorno.


© NORBERTO PANNONE, poeta y escritor argentino.
Presidente de Asolapo Argentina



EL CREYENTE, de Gustavo Marcelo Galliano, Rosario, Santa Fe, Argentina


Imagen de: semblanzaenelalma.wordpress.com



EL CREYENTE

Cuando niño creí que los niños mayores
jugaban con las respuestas de las preguntas todas,
y pedí, rogué, supliqué, en vano,
pues ellos fingían los saberes.
Cuando joven creí que los jóvenes mayores
despreciaban las respuestas a las preguntas todas,
y escuché, repetí, recité, memoricé, en vano,
ellos no eran más que viles mercaderes.
Cuando adulto creí que los adultos mayores
fabricaban las respuestas a las preguntas todas,
y dudé, examiné, confronté, discrepé, en vano,
ellos manipulaban, abusadores de dialéctica.
Cuando anciano creí que los ancianos mayores
ocultaban las respuestas a las preguntas todas,
y presentí, comprendí, accedí, no en vano…
la avidez de respuestas, no necesita preguntas.-

© GUSTAVO MARCELO GALLIANO, poeta y escritor de Rosario, Santa Fe. Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA




viernes, 12 de septiembre de 2014

AQUELLO QUE FUE... ¡Y?, de Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España


Imagen de: corunacruceros.blogspot.com


AQUELLO QUE FUE ... ¿Y?


Sí, aquello que fue, fue hermoso, huelga que me lo comentes, no te excuses, ya no sirve de nada, no tienes por qué repetirlo, si lo fue para ti, también lo fue para mí. Lo que no pudimos pensar es que fuese tan efímero, tan poco profundo y volátil.
Y, de todo ello ¿qué queda hoy? El destino nos fue avieso, jugó en contra nuestra, me dirás y que nos arrastró inmisericorde y contra nuestra voluntad a terminar con todo, al olvido. Sí al olvido parcial, porque yo seguí esperando, para que aquello no fuese, un fue, sino, un continuo ser.
Ya lo sé, el pueblo es pequeño, no había trabajo. Cerca el mar y...el barco que zarpó con rumbo lejano, llevándote ¿y?  Ya sé, siempre lo he sabido. Otros ambientes, otras circunstancias, otras personas, sobretodo, otras mujeres y bueno ¿qué decirte que no sepas?
Ese niño tiene diez años, lo concebí a los diez años de tu partida y varios que ya no recibía cartas tuyas. Tu hija tiene un año más que mi hijo. De eso me enteré y fue lo que me decidió a concebir un hijo, que por supuesto, me hubiera gustado que fuese tuyo, pero no fue así, es sólo mío y me basto
Las noticias también llegan a estos lugares, a estos pequeños pueblos olvidados entre altas montañas
Supongo que has emprendido un nuevo rumbo, una familia nueva e iras creando nuevas vivencias que con el tiempo se convertirán también, en algo que fue, o que ha sido, ¡qué importa! Todo termina.
Pero su huella, la huella de lo que fue, queda indemne en nuestro corazón, porque sin duda vivíamos aquellos momentos con la profundidad que nuestro amor y voluntad nos hacía sentir, si ¡qué hermoso fue aquello que fue tan hondamente sentido. Y que yo pienso que lo que fue no tiene por qué dejar de serlo.

© SALOMÉ MOLTÓ, poeta y escritora de Alcoy, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA