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viernes, 10 de julio de 2026

REIR LLORANDO / Juan de Dios Peza, México


REIR LLORANDO

Viendo a Garrik -actor de la Inglaterra-
el pueblo al aplaudirle le decía:
«Eres el mas gracioso de la tierra
y el más feliz...»
Y el cómico reía.

Víctimas del spleen, los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
«Sufro -le dijo-, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

»Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única ilusión, la de la muerte».

-Viajad y os distraeréis.
- ¡Tanto he viajado!
-Las lecturas buscad.
-¡Tanto he leído!
-Que os ame una mujer.
-¡Si soy amado!
-¡Un título adquirid!
-¡Noble he nacido!

-¿Pobre seréis quizá?
-Tengo riquezas
-¿De lisonjas gustáis?
-¡Tantas escucho!
-¿Que tenéis de familia?
-Mis tristezas
-¿Vais a los cementerios?
-Mucho... mucho...

-¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?
-Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

-Me deja -agrega el médico- perplejo
vuestro mal y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrik, podréis curaros.

-¿A Garrik?
-Sí, a Garrik... La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquél que lo ve, muere de risa:
tiene una gracia artística asombrosa.

-¿Y a mí, me hará reír?
-¡Ah!, sí, os lo juro,
él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?
-Así -dijo el enfermo- no me curo;
¡Yo soy Garrik!... Cambiad me la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora,
el alma gime cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma,
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.

JUAN DE DIOS PEZA / México

 


miércoles, 8 de julio de 2026

UNA HISTORIA - Antonio Las Heras - Buenos Aires, Argentina

 


UNA HISTORIA

Historia de aves y tiempo
oculta en el acantilado
surgido repentino en la curva
cerrada del camino triste y amargo.

Circunstancia de amor y espinas
que arde furiosa a la vera del río
cristalino, frío, tempestuoso
serpenteante entre rocas esmeriladas.

Restos marchitos de flores de metal,
troncos plásticos, ramitas igual;
restos esparcidos de un amor perdido.

Cronos teje cual Penélope tergiversando.
La arena de la pasión y el deseo cubren bien.
Ya algún otro desdichado, desbarrancará.


©ANTONIO LAS HERAS, Buenos Aires,  Argentina

MIEMBRO HONORIFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


martes, 7 de julio de 2026

HE PUBLICADO - Gloria Nistal - Madrid España

 


He publicado


He publicado más de treinta libros,
pero espero publicar los otros
más de treinta que viven desperdigados
por los cajones de mi almario.

Tengo en mi haber
un centenar de miles de fotos
con las que juego a captar
sonrisas y gestos que enamoren.

A veces desparramo pintura torpe
por diferentes lienzos
intentando dotar a lo amorfo
de algún sentido de belleza.

Soy insondable,
-pues dios me hizo a su imagen y semejanza-
iconoclasta, inaprensible, incorregible,
inimaginable.
Me divierten los anatemas.
Huyo de las modas y de lo superficial
como de las opiniones violentas
que menosprecian las del otro.
No practico religiones
Ni nada que ate en sus religare.

He sido bigama y me sigo sintiendo bisexual.
Tengo varios principios,
-no tantos como Groucho Marx-
El respeto, la honestidad y trabajar por la Paz
me conmueven y me ayudan a levantarme
de la cama y de todas las caídas
de cada día.

África me habita
porque de allí siento mis raíces.
Viajo para conocer y empatizar,
para abrir ilimitadamente los ojos
y porque yo no puedo ser de otra manera.


GLORIA NISTAL – Madrid (España)

MIEMBROHONORÍFICO de ASOLAPO ARGENTINA.

ENTROPIA - Luis Alposta - Buenos Aires - Argentina

 



ENTROPÍA

La ciudad bosteza tornillos
y ya nadie recuerda en qué dirección giraban.

Los semáforos discuten entre ellos

y cada gesto aumenta la temperatura del ruido.

Sin embargo,
en un rincón improbable,
dos miradas se reconocen
y por un segundo
la entropía duda,
como si el caos también pudiera
equivocarse.

 

LUIS ALPOSTA – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

sábado, 4 de julio de 2026

EL SEÑOR ARMANDO - Norberto Pannone - Argentina







EL SEÑOR ARMANDO 

 

         Esa mañana me habían llamado por teléfono para la entrevista con el señor Armando. Y allí estaba, a la espera de ser atendido por él.

Su secretaria me había hecho sentar en un comodísimo sillón, señalándome algunas revistas a fin de que atemperara la espera.

Transcurridos escasos diez minutos, la empleada abrió la puerta de un despacho y dijo ceremoniosamente:

         -El señor Armando lo aguarda.

         Me levanté de un salto y entré. La mujer salió cerrando la puerta con exagerada delicadeza.

Un hombre, de alrededor de cuarenta años me tendió la mano y luego me indicó un sillón para que me sentase. Hojeó unos papeles que estaban sobre el escritorio y me dijo:

         -Tengo aquí toda la información sobre su vida. ¿Está seguro que quiere el puesto vacante?

         -¡Nunca he deseado algo con tanta impaciencia! Respondí.

         -Bien, dijo. Sígame…

         Lo seguí por un pasillo muy largo y estrecho, al final del mismo, entramos a un cuarto pequeño, ¡y allí estaba! Se trataba de un habitáculo, al parecer, de acero inoxidable, similar a una cápsula espacial. En su interior, había una butaca. Me invitó a entrar al compartimento y me instó a sentarme. Me senté y el señor Armando, me ayudó con el cinturón de seguridad.

         -¡Buena suerte! Me dijo el señor Armando cerrando herméticamente la puerta de aquel insólito artefacto.

La máquina comenzó a girar alcanzando una velocidad ciertamente asombrosa. No sé cuánto tiempo pasó, finalmente, el artilugio detuvo sus giros. Después de algunos momentos pude abrir la puerta desde el interior y salí.

Me hallaba en medio de una plaza desierta. Caminé una cuadra y me encontré en pleno centro de la ciudad, creo que estaba justo en la esquina de Sáenz Peña y San Martín. Detuve a un hombre que transitaba por la acera y le pregunté:

         -¿Sabría usted decirme dónde están las oficinas del señor Armando?

         -Ahí enfrente. Me dijo con cierta molestia.

Crucé la calle y entré al lugar.

Me atendió la secretaria del señor Armando y me dijo que debería esperar unos cinco minutos. Aproveché para terminar de leer el artículo de una revista especializada en psiquiatría que había tenido que interrumpir en la visita anterior.

Cumplido dicho plazo, la secretaria me hizo saber que el señor Armando me esperaba.

Entré al despacho que me indicó la señorita y allí estaba el señor Armando.

Me dio la mano de forma muy cordial y se puso a examinar un informe que tenía en su escritorio que, seguramente, era una fábula de mi propia vida, o lo que muchos llaman: “Currículum vitae”.

Me preguntó de manera contundente y sin preámbulo alguno: -¿¡si de verdad, deseaba el puesto que había quedado vacante!?- Le dije que sí. Sonrió y me condujo por un pasillo largo y estrecho hasta la cápsula. El Sr. Armando aseguró el cinturón de la butaca, cerró la puerta y el cacharro comenzó a girar despiadadamente hasta que se detuvo. Abrí la portezuela y salí al mundo exterior.

Me hallaba en una calle asfaltada que parecía desierta. Esperé a que alguien pasara por allí y cuando acertó a pasar un joven, le pregunté por las oficinas del señor Armando:

         -Aquí, a la vuelta. Me respondió.

Di vuelta a la esquina y, en efecto, allí estaban las oficinas del señor Armando.

Entré y la secretaria me saludó con una sonrisa:

         -¡Buenos días señor Armando! El elegido para el puesto lo está esperando. ¿Lo hago pasar a su despacho?

         -Sí, por favor. Le contesté.

Un hombre de unos veinticinco años, se asomó detrás de ella y ésta, lo hizo pasar.

Le extendí la mano sonriente y le indiqué un asiento. Recorrí atentamente las hojas del informe que estaba sobre el escritorio y le pregunté imprevistamente si de verdad deseaba el puesto. Precipitadamente, como en si fuese decreto, me dijo que sí.

Entonces, le dije que me siguiera.

Recorrimos el largo y estrecho pasillo hasta llegar a la cápsula. Una vez allí, hice que entrara y se sentara en la butaca de la misma, ayudándole a colocarse el cinturón de seguridad.

Cerré la puerta y el ingenio comenzó a girar.

 

 

©Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina


DESIGUALDAD - Germain Droogenbroodt - España


 



GERMAIN DROOGENBROODT - España

MIEMBRO HONORIFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

sábado, 20 de junio de 2026

ADOCTRINADA INTELIGENCIA - Germain Droogenbroodt - España

 










ADOCTRINADA INTELIGENCIA


El vacío
– desprovisto de todo significado–
se ha convertido en cotidiano.
Lo que uno debe pensar o hacer
está preprogramado.
La imagen
que vemos en el espejo
ya no es más nuestra propia imagen.



de “el Camino del Ser”, Editorial Balduque, Cartagena


GERMAIN DROOGENBROODT – España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ALETEOS, SÓLO ALETEOS - Marian Muiños - España

 











ALETEOS, SÓLO ALETEOS


Aleteos, sólo aleteos.
Vaivén de aves
inestables,
migrantes
siempre en vuelo.
Aleteos, uno dos,
tres y medio.
Neblina de soles
para tu viña,
tierra sin riego.
Espíritu leve
nombre que esconde
los sentimientos.
Desfile de faldas,
rostros y camas
simulan miedos.
Río sin cauce,
árbol sin tierra,
nube sin cielo.
Vuelan semillas,
mis aleteos, uno, dos,
tres y medio.
Arrojo manojos
en tus acequias,
las lleva el viento.
Sol de montaña para tus redes
un río cielo.
Pescador seco, metes tus botas
en los viñedos.
No hallarás peces ni tendrás vino;
mas un misterio
llevará escamas hasta tus labios,
en aleteo.
Recoges redes, abres tus manos
sin comprenderlo:
una sirena nada en el jugo
de los viñedos.
Bebes su canto, pescas las nubes
y en tenue velo
sólo la espuma de una marea
recrea el sueño.


De su libro: “De paso por el mundo” Ed. 2024 – Buenos Aires, Argentina

MARIAN MUIÑOS – España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

CANCIÓN PATRIA ARGENTINA A LA BANDERA - Canción a la Bandera, "Aurora".

 









CANCIÓN PATRIA ARGENTINA A LA BANDERA

"AURORA"

Alta en el cielo, un águila guerrera
Audaz se eleva a vuelo triunfal
Azul un ala, del color del cielo
Azul un ala, del color del mar

Así en la alta aurora irradial
Punta de flecha el áureo rostro imita
Y forma estela al purpurado cuello
El ala es paño, el águila es bandera

Es la bandera de la Patria mía
Del Sol nacida que me ha dado Dios
Es la bandera de la Patria mía
Del Sol nacida que me ha dado Dios

Es la bandera de la Patria mía
Del Sol nacida que me ha dado Dios

 

La Canción a la Bandera (Aurora) es un aria patriótica compuesta por el músico ítalo-argentino Héctor Panizza. Su letra, que exalta los colores de la bandera argentina, fue escrita por Luigi Illica y Héctor Cipriano Quesada. 

 

NUESTRO HOMENAJE !!!


CANCIÓN PARA NORIKO – Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina




 

 






CANCIÓN PARA NORIKO


Recuerdo aquellos versos que me enseñaste un día,
que empezaban diciendo: “Komoro Narú…”
Recuerdo aquellas tardes y esa costumbre mía
de dibujarte flores en amarillo y blue.

La imagen del Tsumita la pertinaz llovizna,
el gris del viejo Tokio en un atardecer
y el capullo en tus labios con ternuras de brizna
en la dulce nostalgia volviendo a florecer.

Recuerdo aquel poema que recitaste un día,
que escribió el viejo Tooson y a tu lado aprendí.
¡Arigató Noriko! Y en esta melodía
te llegarán los versos que ayer te prometí.


Letra: Luis Alposta
Música: Rosaura Silvestre

LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina   

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


Para escuchar:

https://youtu.be/gZW_08B4lu8?si=xQONbdvk0SjEiae5