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sábado, 26 de agosto de 2023

AL TRISTE - Jorge Luis Borges, Buenos Aires, Argentina

 












AL TRISTE


Ahí está lo que fue: la terca espada
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada
luna del persa y los sin fin jardines
de la filosofía y de la historia,
el oro sepulcral de la memoria
y en la sombra el olor de los jazmines.
Y nada de eso importa. El resignado
ejercicio del verso no te salva
ni las aguas del sueño ni la estrella
que en la arrasada noche olvida el alba.
Una sola mujer es tu cuidado,
igual a las demás, pero que es ella.



JORGE LUIS BORGES, Buenos Aires, Argentina

LA LUJURIA - (de “Los 7 Pecados Capitales” - cantata profana) Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina.

 





"La Lujuria" - Ilustración del pintor Norberto Pagano

 

La lujuria, considerada un apetito desordenado de los deleites carnales, es uno de los siete pecados capitales. Tan vieja como la humanidad, la lujuria persigue únicamente los goces de la carne, sin discriminar por eso a los vegetarianos.

      Encendiendo y untando, sin mirar a quien, fue causa de la destrucción de Sodoma y Gomorra. Desde entonces, las experiencias prohibicionistas y puritanas se han sucedido alternativamente en el curso de los siglos, inspiradas siempre por principios morales y religiosos.

      El emperador Heliogábalo, pensando, tal vez, que los juegos del cuerpo son deplorablemente limitados, ofreció un premio (que nadie reclamó) a cualquiera que pudiera inventar un nuevo vicio.

      Y así como están los que piensan que el cuerpo es el camino más corto de un alma a otra, están también los que oponen a este pecado la virtud de la castidad.

      Pero veamos qué es lo que nos podría decir la lujuria en su descargo:


LA LUJURIA

Letra: Luis Alposta

Música: Pascual 'Cholo' Mamone


Desenfreno y deseo.
Cuando yo busco un nexo
es el del sexo.

Entre sombras y goces,
seducir a un mortal
sigue siendo un placer fenomenal
del que no se privaron ni los dioses.

Dirán que soy impura,
voluptuosa y ligera.
Son infundios que larga la censura
cuando me ve con carne en la ganchera.

Desenfreno y deseo.
Cuando yo busco un nexo
es el del sexo.

Y digan lo que digan
no me invalidan.
Soy la más divertida.
Del afrecho
a mi lecho
hay sólo un trecho.
¡Yo soy la exuberancia de la vida!

CORO:

Desvestirse, gemir...
y volverse a vestir.
¡Tan sólo eso!
¡No fue mucho el progreso!

CANTA RAQUEL BUELA
Click: https://www.youtube.com/watch?v=2j0UZYlBKJY


LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA



EL LUGAR - Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

 



EL LUGAR

A veces, cuando indago en mis recuerdos, encuentro una casa de paredes muy blancas. Toda blanca. Blanca por fuera, pintada a la cal; blanca por dentro, con azulejos blancos. Los muros parecían ser de cemento. Si… no podían ser de otro material… Eran altos, lisos, imposibles de escalar. Por encima, alambres de púas retorcidos a la manera de los campos de concentración o de las trincheras. Causaban dolor en la piel con sólo mirarlos.

Las puertas eran blindadas, gruesas, tan fuertes que únicamente con aquellas grandes llaves de acero se podían abrir.

El patio era blanco y amplio. En algunos lugares, como puestos al descuido, había bancos de granito… también blancos.

Añosos árboles daban a los que se paseaban por allí su sombra a veces protectora, otras no tanto.

El césped estaba cortado de manera demasiado prolija para mi gusto. No se le permitía a la hierba crecer desordenadamente, lo cual hubiese sido un vano intento de libertad vegetal…

La palabra imposible parecía reírse en secreto de todos nosotros y, cada vez que soplaba el viento, desde las ramas de los viejos árboles se podía oír: “¡IMPOSIBLE HUIR!”, a veces, el viento cesaba y llegaba la lluvia repitiendo con su golpeteo: “¡IMPOSIBLE HUIR!”.

En el patio, más de una vez, fui testigo de ese deseo inútil de escapar. El “loco” Ariati arreaba gansos imaginarios por el desierto, camino a Tánger. Entonces, los practicantes venían, lo llevaban en camilla hasta la enfermería y lo calmaban. Poco a poco íbamos perdiendo nuestra identidad. No éramos ni siquiera números, sólo uniformes grises.

Los familiares fueron espaciando las visitas hasta abandonarnos.

Pero, ¿cómo llegué hasta aquí? Imprevistamente, un día mi mente comenzó a elaborar los recuerdos. Era como armar un esqueleto pieza por pieza, hueso por hueso. Todo en su lugar exacto, hasta culminar la forma de la realidad:

Algo me obsesiona: Veo a Laura besando a Roberto y me arrojo sobre ella, Roberto me golpea, yo reacciono y le muerdo una oreja, le cortó el pedazo y la mastico hasta tragarla, Roberto pierde mucha sangre y trata de tapar la herida con un trapo, yo comienzo a desnudarme y así, sin ropas, corro por las calles gritando: “¡Qué sabrosa es la oreja de Roberto! ¡A mi me gusta la oreja de Roberto y a Laura le gustan los besos de él!”. La policía me detiene, me envuelven en una sábana para tapar mi desnudez y me llevan a la seccional, una vez allí, subo sobre el escritorio del oficial a cargo y orino sobre los papeles y la máquina de escribir, luego, me siento en el piso y pido un diario que tenga noticias sobre la bolsa de Wall Street. En lugar del diario me dan un calabozo de dos por dos con una cama de cemento, luego me traen ropa dos tallas más grandes que la que uso y allí pasó la noche. Días después, me llevan ante un tribunal. Cuando entro a la sala grito delante del Juez: “¡Soy un espantapájaros!”. Alguien dice: “¡Está completamente loco!”, entonces me traen aquí, me dan otro calabozo, ahora de tres por tres. Es más cómodo, además, acá tengo cama; colchón; sábanas limpias, baño para mí solo. A veces me estanco y me quedo un rato con los brazos extendidos en cruz. Me regocija ver que ningún pájaro se acerca. Ja,ja,ja… ¡Me tienen miedo!

Me han quitado el bien más preciado: La libertad.

Si me pongo triste, recuerdo el himno nacional y sus versos resuenan en mis oídos: “¡Libertad, libertad, libertad!” Cuando esto ocurre, vienen los asistentes porque oyen mis gritos desaforados, me arrastran hasta un cuarto vacío y me bañan con agua helada. Luego me secan, me visten con un traje color gris, me ponen una corbata azul y me conducen hasta una oficina, allí, me indican un sillón, me siento con las piernas cruzadas y miro hacia fuera por la ventana contemplando a los pobres contagiados que recorren el patio.

Pienso que, después de todo, no es tan terrible perder la libertad para llegar a ser el Director de este establecimiento de salud mental.

Mi vieja siempre insistió para que hiciera la especialidad de Psiquiatría.

Creo que sus deseos no fueron muy acertados.


NORBERTO PANNONE, poeta y escritor argentino


EL CUERPO DESHABITADO - Rafael Alberti, España

 
















EL CUERPO DESHABITADO


Yo te arrojé de mi cuerpo,
yo, con un carbón ardiendo.

-Vete.

Madrugada.
La luz, muerta en las esquinas
y en las casas. Los hombres
y las mujeres ya no estaban.

-Vete.

Quedó mi cuerpo vacío,
negro saco, a la ventana.

Se fue.

Se fue, doblando las calles.
Mi cuerpo anduvo, sin nadie.



RAFAEL ALBERTI, España

Nacimiento: 16 de diciembre de 1902, El Puerto de Santa María, España
Fallecimiento: 28 de octubre de 1999, El Puerto de Santa María, España

EL TREN - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 









EL TREN


Advierte que está a punto de entrar en su sueño. Ella se encuentra en la estación, una estación suburbana. Es una joven con glamour, aparentemente desinhibida, conoce su cuerpo. Usted descubre que lleva un pañuelo en la cabeza, anudado, sin lazada. Un pañuelo bordó. Luce colores neutros; la ve inquieta. Tiene sensualidad al caminar, con senos para ahuecar las manos. Pero su mirada es tímida; reprimida podríamos decir. Hay algo obsesivo en sus ojos, en la forma de mover sus dedos; le aceleró la respiración. Usted sospecha que espera a su amante, un hombre casado – mayor que ella - un hombre que es o había sido conocido de su padre. Visitaba su casa con la pequeña hija. Un hombre mediocre, alto, con incipiente calvicie, sin más aspiraciones que un oficinista. Ella le confesó, hace años, esta historia que ahora usted revive. Ella (no se lo dijo) necesitaba acostarse con alguien pues el primer hombre había partido al extranjero. Le juró regresar, pero nunca lo hizo. Ella soñaba son ese novio, así lo llamaba. El novio era conocido de su familia, mimado por sus padres. Lo recibían con felicidad, con sonrisas. Ella le habló llorando – lo recuerda perfectamente - de su error, de su falta de claridad, que ahora (así dijo entre lágrimas) lo amaba a usted, que le pedía perdón, que usted era un ser excepcional. Despierta, la ve a su lado, envejecida, abandonada en sus delirios, en el desánimo de la vida. Es entonces cuando usted advierte que está a punto de entrar es su sueño.

 

CARLOS PENELAS, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

OJOS ALEGRES - GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO, Arequipa, Perú

 




OJOS ALEGRES


Ojos alegres, como la risa de un niño envuelto en un juego.
Ojos hermosos, como el brillo de una alegre mañana.
Ojos tiernos, como los ojos pintados de la misericordia de Dios.
Ojos serenos, como la mirada de un anciano al caer la mencionada tarde.

Mis ojos se tornan infinitamente alegres
cuando pronuncian el nombre Belén.

Ojos que ya no son tristes
como cuando escribí aquel viejo poema.
Yo veo hoy con nueva mirada cada amanecer.
Los ojos expresan con nitidez lo que somos,
son la luz que nos dio Dios para ser alegres.
Dios tiene los ojos alegres y también mustios.

Mis ojos hoy son más alegres, más alegres.

Nuestros ojos son la expresión más tierna del alma.
No son los mismos, se alteran con el sendero de los años.
Guardan en sus pupilas nuestras biografías.
El color ni la ceguera importan,
para concluir que el rostro pueda ser también alegre.

Concluyo que soy en la intrépida noche un pequeño puente de claridad.


Del poemario inédito Fulgor de Poesía


GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO, Arequipa, Perú

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

EL INSOPORTABLE PRODIGIO DE LOS ESPEJOS - Gloria Nistal, España

 











EL INSOPORTABLE PRODIGIO DE LOS ESPEJOS


Su infatigable labor
De espetar a la cara
Impías verdades
Sin la menor compasión.
Luna minusválida de mentiras,
Portadora
De la incontestable realidad.

Cuando te halaguen,
Cuando quieran algo de ti
Con artimañas, alabanzas y cobas,
Cuando sueñes ilusorios agasajos,
Plántale cara a ese toro cruel,
Ponte delante de la superficie
Mágica y bruñida
Que solo es fiel
A la prosa más desnuda.
Y afronta a plena luz
Las arrugas del día.



GLORIA NISTAL, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

SENDEROS INESPERADOS… - Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

 











SENDEROS INESPERADOS…


Tal vez, sean estos años,
transcurridos sin descanso alguno
para la mente,
ni tiempo desperdiciado
haciendo que el espíritu
se acreciente luminoso, cada día,
en este amplio campo
inesperado, silvestre y verde.

Allí están,
acumulados, esos resultados
del vasto andar por los caminos
dónde la vida nos ha llevado.

Algo tan extraño y singular que,
aquí estamos,
serenos y expectantes,
conversando, mano a mano,

con la muerte.


ANTONIO LAS HERAS, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

ASPIRACIONES TRASNOCHADAS - Hilda Augusta Schiavoni, Inriville, Córdoba, Argentina

 








ASPIRACIONES TRASNOCHADAS


No sé como nadé
por esos lagos de sombras.
No sé cómo sobreviví
a esos letargos brumosos
de cavernas socavadas
por debajo de las venas,
lastimando el alma,
arrastrando los afectos,
las raíces y hasta los reflejos
de cenicienta luna que convertía
las cenizas en escarchas.
Afuera, había otras cosas,
casi nada, porque,
después de atravesar
las gargantas anudadas
sólo se busca
el silencio y la calma.


HILDA AUGUSTA SCHIAVONI, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
 
hildaaugustaschiavoni@nodosud.com.ar



PASION JUVENIL - Adolfo (Vasco) Zabalza, Pergamino, Argentina

 












PASION JUVENIL


El verte fue recordar
un sueño no realizado,
cuando mozo enamorado
temblaba al verte pasar,
muchas veces al soñar
con el dulzor de tu boca,
sentía las ganas locas
de un deseo irrefrenable,
y en ese sueño agradable
mis labios los tuyos tocan. -

Como olvidarte mujer
si tan solo con mirarte,
sentía ganas de amarte
y a tu cuerpo poseer,
¡que hermoso fue aquel ayer
que se perdió en lontananza!
y el recuerdo es una danza
que da vueltas en mi mente,
manteniendo muy latente
esta hermosa remembranza. -

El perfume de tu pelo
a mi ilusión aromaba,
y tus pasos provocaban
de mis sueños, el desvelo,
esperaba con anhelo
verte altiva caminar,
ver tus ojos parpadear
con juvenil picardía,
y así pasaba mis días
deseando poderte amar. -

Aquel sueño juvenil
que vive en mi corazón,
tiene el aroma y color
de toda rosa de abril,
mi recuerdo es el atril
donde posa con ternura,
la más bella partitura
que el amor pueda escribir
y en sus notas revivir
por ti mi ardiente locura. -



ADOLFO (VASCO) ZABALZA, Pergamino, Buenos A
ires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA