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sábado, 17 de junio de 2023

EN EL JARDÍN DE TU INFANCIA - Guillermo Fernández del Carpio - Arequipa, Peru

 



EN EL JARDÍN DE TU INFANCIA 

A mi pequeña hija Belén


Cada mañana trae una algarabía diferente a la del día anterior. Es por ello que no se puede vivir bajo la sombra hostil de la rutina.
Cuando cumpliste dos abriles el año 2008, decidimos enviarte al año siguiente al jardín más cercano de la casa donde vivíamos en aquel entonces. Existe aún, uno llamado Bjorgn Monsen. Un pequeño jardín para infantes de tres, cuatro y cinco abriles, vestidos con buzo rojo y negro básicamente, con algunas líneas amarillas y celestes en la casaca. Tres aulas y un jardín, eran el espacio suficiente para invitar al bullicio y juego a cada pequeño que transitara por este lugar.
El dueño del mismo jardín, me comentó alguna vez que Monsen fue un gran filántropo. Honestamente, no encontré interés alguno en averiguar algo más profundo sobre él.
Comencé a realizar una actividad diaria: llevarte a las ocho y treinta de la mañana casi todos los días. El simple hecho de caminar juntos se convirtió en un pasaje de mi vida inolvidable, por los motivos y circunstancias que enriquecieron este hecho, de apariencia rutinaria y sutil. Felizmente lo único rutinario fue la hora y el lugar, más no la experiencia de caminar de la mano de una niña, a quien mi pobre corazón había esperado para ser acompañado.
El primer día fue un acontecimiento familiar. Abuelos y padres llevando a la pequeña Belén a su primer día de clases. Todos a la expectativa de cómo reaccionarías en un ambiente nuevo y diferente. Para mayor suerte, aquel día se celebraba el cumpleaños de uno de los pequeños del jardín, lo que eliminó el temor de que lloraras o que no quisieras entrar. Aquello, hizo más simple la faena de volver los siguientes días.
Concebimos la idea de llevarte al jardín como un lugar de recreación, que te ayudara a relacionarte con otros pequeños y que jugaras lo más que pudieras. Ya al siguiente año, el objetivo era iniciar en ti otra formación.
Lo más difícil para tu mamá era peinarte, te distraías muy fácilmente. Yo nunca hubiera podido hacerlo; ni colas ni trenzas. Es una tendencia a la inutilidad que tengo desde niño en algunos quehaceres, hecho que de seguro ya has evidenciado en tu padre con los años.
Tu mente desde muy temprano estaba dispuesta a recrearse y eras tan vivaz, que estaba atento a que frase ibas a crear ese día o alguna nueva ocurrencia que tuvieras para celebrarla.
Mientras caminábamos, conversábamos.
-Papá: Ayer la Miss Paty nos enseñó a hacer círculos. ¿Para qué sirven?
Una pregunta que debería tener una repuesta rápida, pero yo la carecía.
-¿Papá, dime para qué?
-Creo que para hacer más pequeño el mundo.
-¿Y qué es el mundo?
Es un círculo como el que dibujaste en clase, pero lleno de gente que vive dentro de ese círculo, como nosotros. El mundo sería pequeño en verdad, si es que nos entenderíamos más las personas.
Hiciste un silencio, donde intuía un singular entendimiento para tu edad inocente.
-Papá: ¿Y el mundo gira?
-Sí, por supuesto. Contesté.
-¿Alrededor de quién?
-Del sol.
-Entonces, nosotros que estamos en el mundo, giramos alrededor del sol.
-Así es Belén.
Me hice una sencilla pregunta. ¿Qué sentido tiene que el mundo gire alrededor del sol? ¿Cambiaría de algún modo el mundo? Por suerte en tu pequeñez no formulaste esa interrogante. No hubiera tenido respuesta convincente. Y un niño siempre quiere respuestas convincentes.

Después de unos meses, nos mudamos a un departamento a poca distancia de donde vivíamos cuando empezaste el jardín. De allí había un camino corto para llevarte al mismo, siempre a las ocho y media. Por dicho camino, pasábamos por dos parques y te gustaba ir cogida de mi mano. Con ese gesto hacíamos el mundo más pequeño, más unido.
Siempre tenías inquietudes interesantes. Los niños siempre exploran, son incansables. Entreveran curiosidad e inocencia al mismo tiempo. Yo no me acuerdo si fui un niño incansable y explorador; si tal cualidad tuve, fue en una escala muy pequeña. Solamente recuerdo algunos juegos con mis hermanos durante las tardes y lo feliz que era. Con el devenir del tiempo, me convencí que, si cien mil niños le declarasen la guerra a todo el orbe, estaríamos perdidos; pensándolo bien, estaríamos mucho mejor. Porque tendríamos un mundo que explora el conocimiento con la virtud de la inocencia.
-Papá: Ana, es una niña de mi clase muy traviesa, me mordió ayer.
-¿Qué pasó Belén?
-Quise ayudarle con la tarea, pero no me dejó y me mordió en el brazo.
Luego de indagar con la profesora pensé en la soledad de esa niña y en la mirada triste que tenía. Intenté azuzar en ti el entendimiento por las personas. Igual hizo tu madre.
-No dejes de conversar con Ana, no te olvides.
-Es difícil Papá, ella no quiere jugar con nadie.
-No querrá por ahora, después cambiará de opinión, le refuté.
-Pero Papá…
Era difícil explicarte porque algunos niños hacen cosas que no deben hacer para su edad. Pero debías aceptar el mundo cómo es, para que puedas cambiarlo, a pesar de tu breve edad, valiéndome de tu rebeldía infante y la visión de lo ideal que se anida en la mente de todo niño. Después, encontré una niña Ana más sociable y sonriente. Realmente me alegró este hecho.
Tus dotes de buena bailarina se percibían ya desde tus dos años, tu sensibilidad y buen oído eran evidentes. Destacabas en las actuaciones, moviendo tus hombros para avivar el ritmo afroperuano o agitabas con donaire las caderas al son de una saya boliviana. Eras muy alegre para bailar y deseo que lo seas siempre.
Este don tuyo, se reflejaba en las fiestas de la familia, en los matrimonios de tus tíos, en la sala de nuestra pequeña casa. El baile alegra el espíritu, lo despierta, hace reír y se goza junto a un buen compás, es el reflejo del alma.
Al llevarte al jardín, creo que yo regresé al mío, en el San Francisco, el cual quedaba en la cuarta cuadra de la calle Jerusalén, en el centro de Arequipa. Mis cinco años transitaron alegremente en él, esperando a Pancha –la empleada de la casa- a que me recogiera al mediodía. Yo, sentado en la vereda, esperando algún confite o golosina que motive el regreso a casa. Sin confite, era difícil hacerme regresar, diría, imposible.
En aquel jardín jugué, exploré el mundo, me divertí, imaginé ser un capitán intrépido en altamar, me caí de unas gradas de sillar, destrocé algunos pantalones jugando al fútbol en medio del patio, hice mis primeros dibujos, los mismos que hago ahora, porque nunca aprendí a dibujar ni a pintar; lo cual me alegra, porque conservo aún un rasgo intacto de mi niñez. Aprendí a rezar y elevar la mirada al cielo y todavía suelo hacerlo, aprendí a compartir y a colorear la vida y el mundo, aprendí a ser niño, aprendí a amar, a esperar cada Navidad como si fuera la primera y última en la historia, aprendí a querer en demasía a la abuela María y conservar ese amor hasta la tarde de hoy.
Aprende tú, de la marea que pueda traerte tu propia vida, en ella encontrarás el valor de tu infancia, ella te ayudará cuando crezcas. Recurre a ella para reconfortarte y saber quién eras y quién eres.
Si alguna mañana, después de dejar a mi nieta (o) en su jardín, deseas buscarme cerca de las ocho y treinta para salir de la sombra hostil de la rutina, es muy probable que esté escribiendo algún cuento o poema o leyendo alguna obra. Me dirás que se hace tarde y que deseas que te lleve de regreso al jardín de tu infancia. No dudes en pedírmelo.
-Papá, ayer tu nieta (o) preguntó para qué sirven los círculos.
-Dile Belén que sirven para hacer más pequeño el mundo, no lo olvides.


GUILLERMO FERNANDEZ DEL CARPIO, Arequipa, Perú

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


sábado, 10 de junio de 2023

“LA ELECCIÓN”, Guillermo Aguirre y Fierro – México – 1887 – 1949.

 





  






LA ELECCIÓN



El león falleció. ¡Triste desgracia!
Y van... con la más pura democracia,
A nombrar nuevo rey los animales.
Las propagandas hubo electorales;
Prometieron la mar los oradores,
y… aquí tenéis algunos electores:


Aunque parézcales a ustedes bobo
Las ovejas votaron por el lobo.
Y como son de buenos corazones
Por el gato votaron los ratones;
Y a pesar de su fama de ladinas
Por la zorra votaron las gallinas.

La paloma, que sabemos inocente,
Inocente votó por la serpiente;
Las moscas, nada hurañas,
querían que reinaran las arañas.
El sapo ansía, y la rana sueña
Con el feliz reinar de la cigüeña;


Con un gusano topo
Que a votar se encamina por el topo,
El topo no se queja,
más da su voto por la comadreja;
Los peces, que sucumben por su boca,
Eligieron gustosos a la foca;


El caballo y el perro, no os asombre,
Votaron ambos por el hombre,
Y con dolor profundo
Por no poder encaminarse al trote,
Arrastrábase un asno moribundo
A dar su voto por el zopilote.

 Caro lector que inconsecuencias notas,
Dime: ¿no haces lo mismo cuando votas?

 

GUILLERMO AGUIRRE Y FIERRO, México

Guillermo Aguirre y Fierro, destacado poeta y periodista, nació en 1887 en San Luis Potosí, México. Entre su numerosa obra, la que le ha dado renombre y celebridad ha sido "Sonrisas y Lágrimas", libro en el que figura su conocido poema "El Brindis del Bohemio". Aguirre y Fierro, considerado uno de los autores fundamentales de la literatura mexicana del siglo XIX, falleció en Ciudad de México en 1949.

            El 26 de mayo de 1926, en “El cronista del Valle”, de Brownsville, Texas, fueron publicados estos versos a los que tituló: “LA ELECCIÓN”.

Aquí va recitado:

Click: https://www.youtube.com/watch?v=E--miLVQN5I


REMORDIMIENTO - Luis Alposta - Buenos Aires, Argentina

 




LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

LEVANDO TIEMPO PARA VOTAR - Salomé Moltó - Alcoy, Alicante, España

 


LEVANDO TIEMPO PARA VOTAR

 

Cuando la sociedad presentía que estábamos ante las puertas de cambios políticos, todos vibrábamos de emoción, las cosas iban a tomar diferente rumbo, todos se aprestaban a recibir tiempos nuevos. Nos reuníamos para prodigarnos en largas, frenéticas e interminables charlas dialécticas. No resultaba extraño ver gente de diversas ideologías unir esfuerzos y entusiasmo. En los demás te sentías identificado y en la sonrisa cómplice la mejor de las esperanzas. Y parece que todo sigue igual, por lo menos en estos lares.

            Vino la democracia y cada cual buscó en su identidad la vía a seguir y el redil donde entrar. Se perdió la espontaneidad, las críticas se hicieron interesadas y el entusiasmo se cambió por el interés. Cada uno se puso a servir a su partido con todo afán, pensando cada cual que, desde su postura el cambio sería más rápido y mejor. Todo se diluyó. Las mejores inteligencias, la honestidad más íntegra y las ilusiones más fervientes fueron sacrificadas al tótem sagrado de la política.

            Hoy salimos a la calle y vamos con todos los demás, con un montón de identidades tan dispares que quedamos difuminados. Indudablemente que el modo de participar y hacer manifestaciones ha cambiado. ¿Hasta dónde podemos coordinar y dinamizar proyectos afines? ¿Pueden identidades políticas diferentes tener un fin común? ¿Hasta dónde se puede llegar? ¿Estamos atentos a los depredadores que se aprestan a capitalizar el esfuerzo de los demás?

            En las manifestaciones nuevas lo reivindicativo se une a lo lúdico y añadimos lo folclórico. Esta es la dinámica que la gente joven ha puesto de moda. ¿Saben por qué se hace una manifestación? Algunos espectadores creen que no… La respuesta es inquietante, quizás sólo se aprecie el lado lúdico. Quizás no se les tome en serio, quizás sí sepan la idea profunda que los mueve y no les importe quién capitalice esa hermosa espontaneidad que, como agua fresca del manantial de la existencia, nos ofrezca unas briznas de esperanza. Quizás cada generación necesite su “Mayo 68” y abrigar el encanto de que todo puede ser mejor. A los “quemados” de tantas lides, nos gusta seguir soñando, siempre deseando no despertar y abrigando la esperanza, quizás remota de que un hermoso sueño no se torne en pesadilla. Apostemos a que no.

 

SALOMÉ MOLTÓ, Alcoy, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


LA ENTELEQUIA - Gladys Abilar - Chilecito, La Rioja, Argentina

 


LA ENTELEQUIA 

Florencia vivía en una humilde casa cerca del río junto a su madre y un padrastro de turbias intenciones.

Era apenas una adolescente cuando empezó a conocer los estragos del abuso carnal. Cada vez que su madre bajaba a lavar la ropa en las heladas aguas, se desencadenaba la profanación. En el transcurso del escarnio su mente aún infantil, y en incipiente proceso a madurar bajo el yugo de la violencia, se refugiaba en la alucinación de una sombra gigantesca que se expandía en las paredes del cuarto; tal vez como un recurso para escapar de la realidad, evadirse del momento, creer que no era ella quien yacía en esa cama bajo la mole insurrecta, y distraerse en la silueta ilusoria que desplegaba sus oscuras alas.

Lejos de temerle empezó a sentirse protegida por esa criatura irreal hasta culminado el ultraje. Como si esa entelequia la succionara de la escena poniéndola a salvo. Aunque luego su núbil cuerpo yaciera exangüe en silenciosa desnudez.

Esa extraña especie de ave mitológica, misteriosa y temeraria, la acompañaría hasta el día en que, entre atónita y fascinada, la niña le vio crecer un par de afiladas garras que trabajosamente se desprendieron del muro arrastrando la oscura silueta de un ave feroz. De inmediato, se abalanzó sobre el desprevenido abusador clavándole sus garfios en la espalda, para luego arrojarlo violentamente contra la pared. La entelequia giró hacia la indefensa párvula y la envolvió en su mórbido plumaje hasta atenuar los latidos de su corazón.

(Con el aguzado pico hizo estallar los vidrios del ventanal y emprendió el vuelo llevándola a la niña consigo a la eternidad.)


GLADYS ABILAR, Chilecito, La Rioja, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 


SIN BEMOLES -Xiul Lasopat - Buenos Aires, Argentina

 



  XIUL LASOPAT, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

MELANCOLÍA - Ady Yagur - Israel

 









MELANCOLÍA



Paisaje sombrío de otoño
mirada que abraza al prado,
las hojas amarillas se miran
ciegas de sueños verdes..

Vivo idioma de puro silencio
junto al perlado amanecer,
mientras el viento arrecia
desnudando a las ramas.

El otoño parece algo triste
mientras los árboles de pie,
van perdiendo su verdor
con su idioma de silencio.

Las aves yacen en sus nidos
esperando a nuevos trinos,
ausentes ahora de dulzura
mientras mi alma deshoja .

Encanto color oro del prado
la hermosura triste se despide,
humedeciendo a los recuerdos
con su excelsa belleza divina.


ADY YAGUR, Israel
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ESE LATIDO QUE FUE IGNORADO… - Antonio Las Heras - Buenos Aires, Argentina










ESE LATIDO QUE FUE IGNORADO…


Algunas sombras dispersas ya, en esta tarde
sabatina, de último día de este invierno
que ha sido capaz de sacudir las entrañas
del alma, en quienes llevan en la sangre
el fluido vital del irrefrenable encendido Amor,
capaz de conducir a la aventura deseada
de descubrir otros horizontes; para atravesarlos
dispuesto – siempre - a llegar más lejos de lo posible,
puesto que no hay límites para esa creación
sostenida en la fuerza de la condición humana.
Conformada la mente en vasto territorio
de inquietudes dispersas, nunca realizadas.
En los confines de la imaginación, no hay destino
ni sendero que no pueda ser modificado.
Bien es sabido que ese latido que fue ignorado
se ha hecho sentir en el Universo entero.


ANTONIO LAS HERAS
, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


TIEMPOS DE LA AMISTAD - Favio Andrés Ceballos - Baigorria, Santa Fe, Argentina

 









TIEMPOS DE LA AMISTAD 



El corazón de tu voz latió en el aire.
Te encontré en la sombra
iluminada por tus ojos verdaderos.
Mentía la tarde su disfraz de noche
sobre el camino solitario
y el germen de lo cierto fue palabra.
Con los pies en la senda al horizonte
caminamos juntos, nos elegimos.
El café nos esperaba para darnos
un despertar, solar la memoria
de un tiempo imposible pero que vivimos.
Quién sabe cuánta vida o cuánto olvido
nos retuvo el encuentro.
Y ahora que te tengo ante estos ojos
renovados de muertes sucesivas,
resurrectos descorren pronto el velo
de la arena del reloj y de las eras,
te descubro diciendo mis palabras
en la garganta de todos los silencios.
La lealtad, ese gesto, se renueva
en la confianza de esta lluvia.
Entonces la alegría y la confianza
florecen por el riego de los cielos.
Emprendemos nuevamente la batalla
confiados de cubrirnos las espaldas
y en triunfo nuestra luz celebra y canta
el don de esta amistad fuera del tiempo.



FAVIO ANDRÉS CEBALLOS, Baigorria, Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

VARIACIONES DE LA HEMBRA, - Carlos Penelas - Buenos Aires, Argentina

 


















Ilustración: Juan Manuel Sánchez

 

VARIACIONES DE LA HEMBRA

 

 

La bella mujer que murmura su fábula secreta.
La bella mujer que duerme en la nostalgia.
La mujer del bretel violeta mirando la quilla del barco.
La que insinúa el fervor del insomnio.
La bella uniendo el universo en la plegaria.
La que se hunde en dimensiones invisibles.
(La mujer que transita las calles del otoño.)
Esta mujer alimenta fatalidad y dolor.
La mujer que nombra el recogimiento.
Discurre la amada vestigios entre parvas de heno.
La hembra regresa en la inocencia y el abismo.
Bella, flotante, de apretadas nubes.
(La abandonada que brinda el gozo y el aliento.)
Su cabellera mueve los velos de la noche.
La que musita cimbrante y desvaría.
El hada del follaje celeste.
La mujer con su lengua distante, sin memoria.
La princesa, la dueña, la reina del hogar.
La mujer que hunde el vacío y el corazón.
La amante desnudándose en un hotel de Praga.
La que devora el instinto y el pudor.
La celta que evoca las gaitas y los templos.
La amante vuela en mi, desatada y ansiosa.
La que aletea palabras en poemas.
(La mujer que brota en una luz transparente.)
La mujer que ama como una madre invisible.
La mujer suave y comprensiva como una hermana.
La humedecida de semen, de olvido, de palmeras.
La humedecida de temor sobre llanadas rojas.
La bella mujer inseparable de la bondad.
La adolescente salvaje que imagina a Piranesi.
La insurrecta de plazas y guerrillas.
La que beben mis ojos en los bares.
La bastarda, la desconocida, la inconclusa.
La bella mujer que irrumpe en las fuentes marinas.
(La mujer de los muelles y las dársenas.)
La bella sobre el caballo blanco
entre las hojas, el ramo y el aire de la rosa.
La libertaria sin dioses, sin patrias, sin marido.

 CARLOS PENELAS, Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

penelascarlos@yahoo.com.ar