LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA
PRESIDENTE: NORBERTO PANNONE
NO QUIERO ROSAS, CON TAL QUE HAYA ROSAS
FERNANDO PESSOA, Portugal
Fernando António Nogueira Pessoa,
Nacimiento: 13 de junio de 1888, Lisboa, Portugal
Fallecimiento: 30 de noviembre de 1935, Lisboa, Portugal
Pintura contemporánea de Rafael Lillo Sirvent: "El asombro"
EL ASOMBRO
¡Y SI DESPUÉS DE TANTAS PALABRAS!
¡Y si después de tantas palabras,
no sobrevive la palabra!
¡Si después de las alas de los pájaros,
no sobrevive el pájaro parado!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo y acabemos!
¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!
¡Levantarse del cielo hacia la tierra
por sus propios desastres
y espiar el momento de apagar con su sombra su tiniebla!
¡Más valdría, francamente,
que se lo coman todo y qué más da…!
¡Y si después de tanta historia, sucumbimos,
no ya de eternidad,
sino de esas cosas sencillas, como estar
en la casa o ponerse a cavilar!
¡Y si luego encontramos,
de buenas a primeras, que vivimos,
a juzgar por la altura de los astros,
por el peine y las manchas del pañuelo!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo, desde luego!
Se dirá que tenemos
en uno de los ojos mucha pena
y también en el otro, mucha pena
y en los dos, cuando miran, mucha pena…
Entonces… ¡Claro!… Entonces… ¡ni palabra!
CÉSAR VALLEJO, Perú
César Abraham Vallejo Mendoza
Nacimiento: 16 de marzo de 1892, Santiago de
Chuco, Perú
Fallecimiento: 15 de abril de 1938, París, Francia
DONDE HABITE EL OLVIDO
Donde
habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el
tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a
imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.
LUIS CERNUDA, España
BÚSQUEDA
DE LA POESÍA
No
hagas versos sobre los acontecimientos.
No hay creación ni muerte frente a la poesía.
Ante ella la vida es un sol estático,
no calienta ni ilumina.
Las afinidades, los aniversarios,
los incidentes personales no cuentan.
No hagas poesía con el cuerpo,
ese excelente, completo y cómodo cuerpo,
tan expuesto a la efusión lírica.
Tu gota de hiel, tu careta de gozo o de dolor en lo oscuro
son diferentes.
No me reveles tus sentimientos,
que se sobreponen al equívoco e intentan el largo viaje.
Lo que piensas y sientes, eso aún no es poesía.
No cantes tu ciudad, déjala en paz.
El canto no es el movimiento de las máquinas
ni el secreto de las cosas.
No es música oída al pasar,
rumor del mar en las calles junto a la línea de espuma.
El canto no es la naturaleza
ni los hombres en sociedad.
Para él lluvia y noche, fatiga y esperanza nada significan.
La poesía —no saques poesía de las cosas—
elude sujeto y objeto.
No dramatices, no invoques,
no indagues. No pierdas tiempo en mentir.
No te aborrezcas.
Tu yate de marfil, tu zapato de diamante,
tus mazurcas y supersticiones, tus esqueletos de familia
desaparecen en la curva del tiempo, es algo imprestable.
No arregles
tu sepultura y melancólica infancia.
No osciles entre el espejo y
la memoria que se disipa.
Si se disipó, no era poesía.
Si se partió, no era cristal.
Penetra sordamente en el reino de las palabras.
Allá están los poemas que esperan ser escritos.
Están paralizados, pero no hay desesperación,
hay calma y frescura en la superficie intacta.
Helos allí, solos, en estado de diccionario.
Convive con tus poemas antes de escribirlos.
Tenles paciencia si son oscuros. Calma, si te provocan.
Espera a que cada uno se realice y consuma
con su poder de palabra
y su poder de silencio.
No fuerces el poema a desprenderse del limbo.
No tomes del suelo el poema que se perdió.
No adules al poema. Acéptalo,
como él acepta su forma definitiva y concentrada
en el espacio.
Acércate más y contempla a las palabras.
Cada una tiene mil caras secretas bajo la cara neutra
y te pregunta, sin interés en la respuesta,
pobre o terrible que le des:
¿Trajiste la llave?
Reposa:
desiertas de melodía y concepto,
se refugian en la noche las palabras.
Todavía húmedas e impregnadas de sueño,
ruedan en un río difícil y se transforman en desprecio.
Introducción del
ensayo filosófico de Gabriella Bianco
ITINERARIOS FILOSÓFICOS DEL SIGLO XX, 2023
Registrar el “espíritu de los tiempos” es el tema de este ensayo filosófico, que en una serie de capítulos, encara los grandes temas del debate filosófico y social del siglo XX, la libertad, la democracia, la igualdad, la responsabilidad hacia el presente y el futuro, el feminismo, el humanismo y el posthumano, el ser y la nada… la guerra y los conflictos que no cesan de estallar en todas partes del mundo. Dividido en cuatro partes -la ética, los autores, los temas del siglo XX, sea en el debate filosófico que social en la sociedad occidental-, aparece un cuadro problemático, que no promete nada bueno, considerando los cambios climáticos que nos acosan y con la desertificación, la hambruna y la pandemia que provocan no solo las grandes catástrofes, sino las migraciones de miles de seres humanos que atraviesan los desiertos y los mares en búsqueda de un futuro posible. La sociedad humana tiene hambre y sed de justicia, de avenir y de mensajes positivos “contra el miedo”, que lleguen de la sociedad civil y de la política, que a través de la ética, de los derechos humanos, del desarme, del respeto de la vida y de la paz como bien supremo, busca una respuesta a las inquietudes del alma humana, a su anhelo de infinito y de transcendencia. En la crisis moral, ética, económica, social que vive el mundo occidental, mientras sus modelos de convivencia democrática están amenazados por los regímenes autoritarios de mitad del planeta, denunciamos no el “fin de la historia”, sino la falta de perspectivas históricas y el proliferar de conflictos -la agresión de Rusia a Ucrania ha llevado otra vez la guerra en suelo europeo - que ponen en peligro la existencia misma de la sociedad humana, en una crisis de la cual sólo entrevemos, en estos primeros veinte años del siglo XXI, las posibilidades, pero no las soluciones, que no tienen ni la filosofía, ni la política. Solo proyectando la humanidad en un futuro de paz y de convivencia, subrayando la dimensión ética y espiritual del ser humano, podemos recuperar esos valores, que justifican la existencia planetaria del ser humano, hacia un destino de esperanza, de verdad y de luz. Hoy más que nunca necesitamos ética y responsabilidad, principios y derechos, a guiarnos en un camino de justicia, libertad y paz.
“Texto que introduce mi nuevo ensayo, que
presentamos en todos los eventos: 3 de mayo de 2023: Feria internacional del
libro de Buenos Aires, Sala Alejandra Pizarnik; 4 de mayo de 2023, Alianza
francesa, microcentro, 11 de mayo de 2023, UdeMM (Universidad de la Marina
Mercante) Buenos Aires.
Panelistas: Osvaldo Andreoli, Roman March, Lorena
B. Marcos
PRESIDENTE DE ASOLAPO ITALIA
SERÁ JUSTICIA
LIANA FRIEDRICH, Rafaela, Santa Fe, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
TU VOZ NO SE ENMUDECIÓ
A las cuatro y media tocaron las campanas en el cielo.
No se enmudeció tu voz
resuena con mayor vehemencia.
No se convirtió en hielo.
La palabra no se hizo ceniza
sino que se transformó en sustento
para aquellos
que, con el alma,
buscamos el vuelo
y no perdemos la esperanza del feliz encuentro.
Anhelabas la paz
como los buenos poetas
la convierten en su alimento.
Maria
Dolores Benítez Molina, Málaga, España
MIEMBRO
HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
SIMÓN DE CIRENE
No imaginó que llevaría en
sus hombros la cruz del mismo Cristo, pero debería de suceder. No era para su
entender lo que vivió hasta tiempo después. Son esos hechos humanos impensables
como el misterio del universo y allí permanecen siempre.
El juicio del hombre ya fue hecho
para el Hijo de Dios. Manos lavadas, conciencias oscurecidas y un pueblo
dividido entre la piedad y el odio para el amanecer del día en que Dios murió.
No se sabe que día exactamente fue. Se recuerda un viernes, pero Dios muere un
poco cada día ante la humanidad indolente.
Cirene, despertó aquel día con el
bullicio inevitable en todo el pueblo. Su corazón le presagiaba dolor. Esperó
que saliera el sol para ir a ver lo que sucedía.
Cristo ya fue burlado por Herodes
sin dejar de decir que Él era el
Hijo del Altísimo. Dios ya iba muriendo ante la incredulidad, pero su mirada no
moría. Juan, el apóstol joven lo seguía a donde lo llevaban junto a María. Ella
sabía que estaría frente a su Hijo clavado en una cruz.
Cirene observaba detenidamente lo
que sucedía, percibía el odio romano y llegó a presenciar el juicio de Pilatos.
Su alma estaba conmovida por ver a quien había escuchado muchas veces. Vino a
su memoria la parábola del hijo pródigo y el milagro de la multiplicación. Vio
a un Cristo sólo y el dolor en su corazón no dejaba de existir. No creía lo que
veía, mientras las profecías se iban cumpliendo. Lo escrito estaba sucediendo y
el día había llegado para Dios y el mundo.
La sangre se derramaría en el
camino que lo llevaría al Gólgota. Empezó el flagelo y Cirene derramó algunas
lágrimas; porque, aunque la humanidad perdió su ser, mucha gente sintió
compasión por el Hijo del Altísimo. Pero, era mayor la compasión de Cristo por
el hombre.
Acercándose el mediodía, el
llamado hijo del carpintero tomó su cruz y Cirene al ver aquello volvió a
llorar. Presagiaba con mayor fuerza que algo le sucedería y todo lo que
acontecía era único para la historia y la eternidad. Cirene vio que María
limpiaba la sangre, nuestra sangre y era testigo del silencio, del llanto, la
crueldad y el valor de un hombre, que dijo ser también Dios.
Fue uno de esos setenta y dos
discípulos que escucharon parábolas de vida, que muchas veces no se entendían.
Vaya paradoja: Una parábola está hecha para ser que lo relatado sea más
comprensible, pero el mensaje no cumplía en muchos su cometido, porque su alma
estaba del todo obnubilada.
Cristo cae por primera vez y
Cirene ve a María caer también. Cae por segunda vez y ve más llanto y burla.
Cae por tercera vez y pide piedad para aquel hombre. Un soldado romano le
obliga a que lo ayude. Primero se niega, por el temor a ser visto como un ladrón.
El milagro sucede y Cirene decide cargar la cruz. Al escribir estas líneas me
preguntaba si de estar allí: ¿Qué hubiese hecho? ¿Negarlo? ¿Hubiese cargado el
madero del mismo Dios? Esta respuesta la tendré el día de mi muerte. Cirene
tuvo su respuesta al mirar al Salvador y cargar la cruz con Él hasta el inevitable Calvario.
Cirene con este hecho de amor
cambia los evangelios, la historia, nuestras vidas, su propia vida, porque
demuestra que una parte de la humanidad sabe tomar su cruz. Sí hubo un hombre
sencillo, afable y griego, que tomó la misma cruz del mismo Dios. La piedad del
hombre hacia su propio Creador, así determinó Dios que fuese su agonía.
El camino hacia El Calvario era el
recorrido de la vida en el tal Simón. Mientras estaba al lado de Cristo
recordaba su existencia, por instantes imaginaba que lo vería en pocos años
otra vez, en aquella promesa de eternidad. Sus brazos se quebraban de dolor y
María lo vio y lo reconoció, Cada paso era una letra escrita de la pasión por
los hagiógrafos y una letra de mi vida que aún no descifro.
Las profecías dejaban de ser y se
convertían en hecho, para luego ser toda escritura que se plasmaría en cuatro
evangelios, los cuales son el sentido de la vida de Dios en la tierra y el
sentido del ser del hombre. Cada destino que tiene la vida de cada uno, está
escrito en varios lugares de los evangelios o en una frase de ellos; pero ya
está escrita nuestra vida. Cirene quedó grabado en pocos capítulos y
versículos, que resumen lo que vivió antes de que Dios muriera en su creación.
Creo en mi certeza que ese día,
junto al nacimiento del Salvador, son los más importantes para la historia de
esta humanidad. En uno de esos días se hace hombre y en el otro muere el mismo
hombre, muere Dios.
El Gólgota se hacía más cercano,
llegaba la hora, el instante, el dolor, la crucifixión, la última gota de
sangre, la última palabra, el último aliento,….Dios lo escogió a Cirene, nunca
sabremos el por qué.
Ya llegando al Gólgota, Cristo lo
miró por última vez. Ambos dejaron la cruz y cada clavo era el silencio
indolente del mundo ante la muerte de su Creador. Cirene fue empujado y en sus
ropas estaba la sangre derramada. Seguía sin entender todo lo que estaba
aconteciendo.
Pensó en regresar a casa, pero
decidió alejarse un poco y entre la muchedumbre fue escuchando siete frases.
¡Padre, perdónalos, porque… y le pidió perdón al mismo Dios, ¡Tengo sed¡ y miró
su propia pobreza, la del alma, ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu¡ y
en medio que la tierra tembló fuertemente, este mundo indolente más de una vez
giró. Cirene frente a la cruz se entregó arrodillado y triste.
Sí hubo un hombre sencillo,
afable, griego, también carpintero y muy desconocido en el tiempo, que tomó la
misma cruz del mismo Dios. Hombre lleno de virtudes, al cual con esta soledad
de líneas le estoy agradecido.
Cirene ya de niño creía en las
profecías. Sus padres le enseñaron a hacer arte con la madera y leía por las
noches filosofía, especialmente platónica. Admiraba la biografía y el saber de
Sócrates. Solía andar por las calles empedradas y se sentaba a meditar las
escrituras.
Se casó muy joven, tuvo dos hijos.
Uno llevó su nombre y la menor se llamó Rocío, a quienes les enseñó a hacer
andamios y las profecías. En su vida
conjugó la lectura, la fe y el oficio de la carpintería.
Recordaba siempre los sucesos de
aquel día, desde el momento en que el soldado romano lo obligó a cargar el
madero de Cristo. No dudó en hacerlo. Tenía en su mente los ojos
misericordiosos de Cristo, quien le dijo” Esta cruz no es tuya”. Cirene le
respondió: “También es mía Señor”.
Fue feliz junto a su familia,
fabricaba cruces para venderlas en Pascua y otros las regalaba, porque se
consideraba un apóstol. Rezaba por las noches ante un crucifijo que tenía la
sangre de Dios.
Se dedicada a predicar el
evangelio en las sinagogas. Conoció especialmente a Simón Pedro, Juan, Felipe,
Santiago y Tomás, el incrédulo. Se reunía con ellos para orar. Ante la Virgen
María, se arrodilló y le dijo: “Bendita eres, bella doncella”. A los pocos días
volvió a ver a Cristo, su alma se conturbó.
Solía recorrer algunas tardes el
camino hacia el Gólgota. En aquel calvario rezaba, leía, escribía su nombre en
la tierra y dejaba una cruz.
Murió con más de ochenta años un
viernes entre la hora sexta y nona. Aquel día se nubló el cielo, cuando fue
enterrado en el Gólgota, como fue su mayor deseo.
Sí hubo un hombre sencillo, afable, griego, también carpintero y muy desconocido en el tiempo, que tomó la misma cruz del mismo Dios.
De mi libro Mis historias Posibles
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA