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miércoles, 2 de diciembre de 2020

VIERNES 13 (Desazones cotidianas), Adrián Néstor Escudero, Santa Fe, Argentina

 









VIERNES 13

(Desazones cotidianas)


A lo inescrutable

 

 ¿Qué estoy pensando?, me pregunta mi Página de Facebook…

 Pienso... Pienso que hoy es Viernes 13, y un joven imprentero -ahora lo compruebo: aprendiz a editor sin dudas- me hace (luego de 5 –sic- meses de trámite editorial colaborando con un colega de cierta edad, y a fin de proveer -en fraterna amistad- a la feliz edición de su interesante libro de Narrativa, tipo “Obras Completas”), me hace, digo, desde su empresa librera y celular mediante, dos insólitas preguntas, y aunque no se crea: Sí, la primera interrogaba acerca de si "el laminado de Tapa (del libro, va) es con brillo o mate"; y la segunda, si "el papel impreso -del libro- es (de tinte) blanco o ahuesado"... Ello, ¡a 5 (sic) meses del contrato suscrito y con Cinco (5) (sic) Pruebas de Galera corregidas, pago del 50% por parte del atribulado Autor, y recibo mediante a modo de eficaz presupuesto! (“¡Asombroso!”).

Sabía que era 13 (Viernes) y que algo iba a pasarme, lo sabía (“¡Aaajjjhhh!!!”). Y que sin salir de casa y por algún lado, algo o alguien, me habría de hacer salir de las casillas (las que, con motivo del agote pandémico actual saben estar revueltas ya de por sí)… Algún incrédulo de la kabalá de los números nefastos, me dirá: “Es mental, viejo. Es mental… Estás predispuesto… El Universo te lee las vibraciones de cuerpo astral y te responde en tu medida y armoniosamente… Culpa tuya, viejo. Culpa tuya…)”…. “¡Gruuu!”, y me dio una bronca, porque el Misterio es tan “misterioso” (inescrutable, digo, en sus designios, aunque muchos nieguen los ancestrales conocimientos advenidos de horóscopos, tarots y lectura de manos, etc., provenientes de aquellos tiempos –prima facie- oscuros y post cavernarios –e incluido, de hecho, a los imperios persas, egipcios, griegos y romanos- donde la ciencia estadística y probabilística de la que en la actualidad usan y abusan los políticos del mundo, o en Argentina al menos (“a boca de urna”), me parece, ni siquiera imaginaban posible en su mítica, mágica y mística concepción del cosmos)…, insisto, tan misterioso, tan enigmático, que, a lo mejor, mi amigo tenía razón…

Y entonces, recé al mediodía el Angelus, y salí en mi auto paciente y prudente junto a mi esposa e hija interesada en el asunto que nos impulsaba a llevarla: esto es, a buscar una correspondencia urgente en la Empresa de Transportes OCA S.A. (Filial local) –y disculpas por la propaganda; pero es que abonan la gentileza, ¡ja!-, para dejarla luego –a ella, a mi preciosa hija- sana y salva en su hogar céntrico –nuestro yerno, trabajando, por supuesto- …

Pero todo el trayecto sin dejar de pensar que, al día siguiente, cuando el maldito 13 se muriera como si no hubiere existido jamás (aunque sin él no habría podido escribir este relato a modo de litúrgico exorcismo… “¡Hummmnnn! ¡Qué desazón hubiere sido!”), una horda de albañiles e improvisados capataces invadirían mi añoso hogar, todo queja desde hacía varios años, y deseando chapa y pintura por todos lados y, en particular, a los fondos, donde era imprescriptible anular esos “agujeros negros” que, los numerosos, imperturbables y sapientes chinos (para lo bueno y lo malo), aconsejan difuminar ordenando el caos de una cultura gringa que había construido, acullá, y para los amigos y parientes que arribaban a “la América”, caserones entubados tipo conventillos… Y que, entonces, uno debería sí o sí madrugar -jubilado como estaba de tantos afanes laborales financieros y culturales- para atender y controlar las obras materiales contratadas.

O segunda bronca y de tipo anticipado, sin necesidad ni de un positivismo científico ni de alquimias extrañas. Pero cuidado: alertado como estaba por mi buen amigo, uno se iba instalando de a poco y haciendo chistes al volante, y gala además de una franciscana serenidad, y diciéndose en voz baja y forma reiterada: “todo es mental, todo es metal, todo es mental…”.

Sí, a lo mejor el disgusto con la Editorial podría haber sido una penosa y casual causalidad de la ignota sinergia del dios Cosmos… Cosas veredes, Sancho, que non crederes… Tranquilo. Lo de la Editorial ya está solucionado. Lo de los albañiles, también: descansaría un rato más –aunque no mi esposa quien y según ella, y desde pequeña, dormía siempre como los gallos, “con un ojo”, ¿vale?- porque, mientras esperábamos a nuestra hija instalada en OCA S.A. (y ya van dos veces que la nombro, porque unos pesitos siempre vienen bien), me habló por el celu uno de mis varones gauchos, y me dijo que me daba una mano con el control de los “muchachos del cucharín”… Así que suegra y nuera podrían beber orondas “la bebida de los pueblos fuertes” (que no es el vino, como ustedes mal piensan, sino… ¡el mate criollo, ahijuna!¡Y sin azúcar, ándale! ¡Coños! -nótese al respecto el sabor criollo mixturado con las raíces hispanas del suscrito-).

 Pero…

 Pero…

Pero no va que ni bien arribo al garaje de casa y ya de vuelta del periplo familiar gestionario, el número 5, (ese… ¡otro!) el del disgusto (porque la tabla aprobada desde niño en la primaria no falla; les recuerdo: uno, conversarás: dos, desencuentro; tres, encuentro; cuatro, noviazgo o amistad; cinco, disgusto, seis, noticia; siete, piensan en ti; ocho, celos, nueve: lo verás y diez: te ama y conversará con él/ella… ¿Vale?)… estaba clavado al final de la cifra del cuenta vueltas… ¡O disgusto en puerta, nuevamente! ¡Dios!

¿Entonces?

“Mamá, agarrá el termo y el mate; tengo un cinco. Un cinco. Y ya sabés… Ese no falla. ¿Vos lo sabés, verdad? Aunque lo hayas negado un millón de veces, ¿no? Así que, si juntás este 5 esperando quietito en el garaje y el 13 que nos depositará mañana en un infierno de ruidos, golpes, caños, escaleras, pinturas, gritos de alerta de los obreros, residuos de cemento y arena, y…”.

“Está bien… Esperá… Esperá un poco, por favor. Vuelvo rápido. Estacionalo bien afuera, y ya traigo todo…”.

“Disculpá, ¿viste?; pero así, hacernos otras gauchadas y cambiamos la suerte… ¿Te parece? Don José Romero me pidió que averiguara si el único libro de cuentos de su cosecha, publicado en CABA que le queda, puede ser reproducido noblemente por la gente de la Librería y Editorial cercana a nuestro barrio Constituyentes… Vamos y averiguamos. Porque plata para una reedición y a sus noventa años…, imposible. Y también, a unos metros más allá, sobre Boulevar, podemos comprarle el diario de ayer; me dijo por teléfono que el 12 de este mes, al cumplirse un nuevo aniversario del fallecimiento de Elena, su querida esposa (y de un cáncer maligno fatal y muy doloroso), había sacado en el vespertino local un hermoso recordatorio y publicado, en su homenaje (faltaba más para un artista como él), un poema de su autoría y de cuando era mozo, allá en Sevilla, a poco de emigrar por las razones que ya sabés… Y viste que yo le guardo todo al andaluz… Es un maestro… Y ese revistero sabe tener diarios del día anterior… Aunque con esto del on line…”.

(De hecho me anticipo a informarles que... tampoco el famoso revistero tuvo un ejemplar al menos del diario que luego, buscaríamos infructuosamente por toda la ciudad. Habría que ir en ocasión más propicia, hasta las oficinas del Diario capitalino, cuya sede se emparentaba con las veredas vecinas a la Estación de Ómnibus de la ciudad).

 "Está bien… Esperá… Esperá un poco, por favor. Vuelvo rápido. Estacionalo bien afuera, y ya traigo todo…”, había dicho. Y así lo hice. Esperé. Esperé confiado con la estoica serenidad de un astronauta que, mi amigo, me había contagiado… Lo que das, recibes. Pienso bien, me irá bien…

Pero…

Y mamá (mi esposa) que se demora… El sol en Santa Fe pega fuerte al mediodía aunque sea primavera… Y al aire acondicionado del auto no podía tenerlo funcionando con el motor apagado para ahorrar nafta (hubiera podido, pero… -otro pero…-)… Así ni con las ventanillas abiertas podía respirar… Demoraba… Paciencia. Mi amigo tiene razón. Todo es mental… De paso, tomaba algo de sol; esos minutos que los médicos aconsejan “tomar” (al igual que el somnier que, claro como era 13, apareció con una mancha voraz en los extremos, como si alguien hubiera derramado una taza de café con leche, ¡Ja!)... Pero retomo: esos diez minutos por día y para alcanzar, asimismo, con ejercicio sicofísico acorde a la edad, un buen sistema neumonológico; ello, y sobre todo, en estos tiempos de virósica pandemia china preanunciada por un sospechoso enviado del pool de laboratorios mundanos, y que, mediante los medios adecuados a sus ominosos fines, agitaba proféticamente y desde las sombras de una hipócrita fama de filántropo universal, las aguas catastróficas de un inminente Nuevo Orden Mundial por venir…

Había dicho: “El Apocalipsis no vendrá por una guerra nuclear, sino por un virus…”. Y hasta el dibujo del virus que mostraba en su estrado de (¿extraño?) disertante y falso gurú telemático (malthusiano, dicen) , envarado frente aquel auditorio de clones salidos del ITM, tenía la misma imagen (la de un micro meteorito puntiagudo) que, al cabo, ratificarían los médicos especialistas del planeta, y cuya estampa real se haría famosa todos los días de todos los días, en todos los meses de todos los meses, y en un mundo porfiadamente acuarentado, confinado, amurallado y secuestrado en sus libertades más dignas debido al “infortunado desliz” de un biólogo asiático que, junto a otros bienhechores de la Humanidad europeos y americanos, buscaban desde Asia, dicen, un remedio contra la Haemofhilus influenzae (Hib) o mal semejante, qui lo sá… (fruto malsano de la histórica, irreverente e impiadosa concupiscencia humana, y a no -separado a-no- dudar: ¡Ja!...).

De hecho, cualquiera que formulara ciertas hipótesis que condenara lo sucedido, y formulara hipótesis más o menos fundadas acerca del inicio de la Tercer Guerra Mundial de tono bacteriológico, y en cabeza de este demonio denominado Covid19, de esta Corona del Mal liberada o sustraída a la Caja de Pandora que los hombres de pie de barro tenían en sus bodegas venenosas, mientras jugaban, impúdicamente, a ser a dioses, pero de barro también (confrontación ya alertada desde el fatídico Cambio Climático Mundial, la política de lanzamiento satelital para engrandecer el Poder del Gran Hermano, la creación de las Fuerzas Armadas Espaciales, y la gestación de drones de guera y armas misilísticas láser, apoyado todo por Acuerdos non sanctos e interpotencias, con el objeto de higienizar "democráticamente” al planeta), sería tenido –ese cualquiera- como falaz complotador ideológico de arriba o de abajo, de izquierda o de derecha, de centro o de afuera, no importa…


Y mientras estas absurdas cavilaciones hacían mella a mi cerebro, a puro guapo contenido en una especie de esperanza forzada por el buen consejo de mi amigo, lo cierto es que mamá (mi esposa) se demoraba… Y no tardé en llamarla por el móvil para enterarme por qué lo hacía. Porqué tardaba tanto en preparar el mate y el termo para…

“Disculpá querido. Me pongo un poco de pancutan y voy; ya voy. Este termo ya no sirve más y te quemás aunque lo agarrés bien… Ya puse el agua en el otro. Aguantame un poco más…”.

Un poco más… Un poco más… El que piensa bien, recibe bien… Todo es mental… "¡Pura patraña eso del viernes 13 y del número 5 en el cuenta vueltas del auto…! ¡Patrañas! Pura diabólica blasfemia!”.

Y yo esperaba… Y el sol me quemaba los brazos en la misma zona –pude comprobarlo- en las que mamá (mi esposa) se los había quemado con el termo importado al cabo de unas vacaciones en el Uruguay… Un inconsciente (¿otra casual causalidad?) solidaridad matrimonial… Me sonreí…

¡Ja! Volví a hacerlo cuando ya íbamos -pues- en camino de la Librería de Boulevar… Sonreía casi tontamente cuando ella volvía a describirme, hasta el último detalle, su molesto percance culinario, y en tanto yo controlaba que, con el susto, no se hubiera olvidado el barbijo como en la primera vuelta que hiciéramos con nuestra hija y por el tema de OCA… (¿Ven? No hay dos sin tres: ¡qué ilustre –sabia- la sabiduría popular!).

Así que bueno, y hablando de tres, no solo el asunto del libro de don Romero ni de su obituario periodístico, sino que habría -de pronto- una necesaria parada en el supermercado de la zona…

“Vuelvo rápido”, me dijo… “Me falta soda y algunos ingredientes para los tacos mexicanos de esta noche; creo que viene Esteban con los chicos…”.

“Dale, pero mirá que no pude estacionar a la sombra, y ya son como las dos, y el sol está bravo, ¿eh?”.

“Síiiii…”. Dijo; y desapareció tras la puerta del Mercado luego de ser chequeada ante la posibilidad de fiebre -virósica- y de barbijo -virósico- bien colocado… De a uno por vez… Distanciamiento social… La prevención lo es todo…

Me puse a revisar el celu… Facebook. Vaya, tenía mucha información pendiente… De todos modos, como lo pensado, no tendría mucho tiempo para consultar más que una decena de datos… Pero no fue así… Se demoraba… Otra vez se demoraba… Y el sol hervía...

Estaba sofocado. En el patio de estacionamiento del super no había sombra. “Me voy afuera; debajo de uno de esos árboles”… Y allí fui. Al reparo sombreado de una noble criatura pero de otra especie: la vegetal… Donde anidan los pájaros del cielo… Y las palomas… Las palomas… Cucú, cucú. Cucú, cucú…

Ocupado como estaba en sacarme (estirparme) de la remera verdiblanca (seguramente por eso las Criaturas de la Paz me habían confundido con el follaje del árbol), y a pesar del fuerte ruido que escuchara a poca distancia de donde estaba esquivando, caramba, los fines estiletes de febo que se filtraban tenaces por la hojarasca sombrillera, mientras sacudía la tremenda resaca negruzca que se acunaba en un de los hombros de mi atribulada cabeza…

Al ruido lo había desatendido. Pero al grito de mamá (mi esposa), no. Luego, y solo luego pude relacionar ese como choque de metales crujientes, y la salida con los frenos chirriando de otro automóvil semejante al mío, justo delante del portón de salida donde estaba el árbol en que tomaba sombra y en el que había sido como bautizado (de lo Alto), por aquellas deliciosas criaturas con que los pintores litúrgicos famosos –y perdón por la semejanza; pero por algo soy católico- pintan al… Espíritu Santo.

Y bien... O, y mal..., espeté:

“¡Dios! ¡¿Y ahora qué te pasa, Angélica?! ¡Santo Cristo!”…

“Es que esa bestia… Ese malnacido que acaba de salir disparado de la playa de estacionamiento, parece haber hecho una mala maniobra, y… ¡mirá cómo ha quedado el costado izquierdo de nuestro auto…!”

Sí, era viernes 13, y el 5 todavía no había concluido de dar su vuelta completa en el bendito marcador y antes de que arribáramos a nuestro segundo y tercer compromiso amical, y el tercer evento que estaba sobreviniendo como colofón de una jornada algo más que nefasta, resultó insoportable… ¡Y sin seguro contra todo riesgo!

"¡Mi madre!", grité.

Sí. Y no hay dos sin tres… Y si el hombre no quiere, ni Dios puede…; porque debemos entender que, Él, no permite mayores males sino para mayores bienes… Aunque, de hecho, como apuntara, no había seguro contra todo riesgo… Pero bueno. Todo era una cuestión mental… Una cuestión mental, insistía mi amigo y no sé por cual orificio de mis cinco sentidos, lo seguía escuchando una y otra vez, una y otra vez…

Y eso de “No me vengan con un Viernes 13” sería mansa, prudente, paciente y franciscanamente pronunciado por mis labios resecos, mis codos hacinados y mi remera aceitada por una asquerosa papilla volátil… Y…, sin contar que, mañana, mañana, oh mañana vendrían ellos, los albañiles y sus ruidos y sus caños y sus gritos y sus escaleras y su cemento y su arena… Y…

Tranquilo. Tranquilo…

Pero deben creerlo. Porque, a la semana siguiente, y ya con nuestro nido de amor medianamente prolijado de tanta vetustez, lo narrado no sería sino objeto (y sujeto) obligado de una anécdota hilarante (con espasmos de terror cotidiano), disfrutada a más no poder por nuestro inquisitivo e inteligente (inmenso) grupo familiar reunido en sus Jardines, cena opípara mediante y merced a los buenos oficios y dones de mi amada esposa (la Angélica)…

Y es que brindando en el decimotercer cumpleaños, el séptimo nieto varón del Clan Escobar que, a su corta edad, sorprendería a todos muy risueño, y con respuestas precisas a todo tipo de tema, más allá de su anavajado corte de cabello a lo millenium, lucía ya no el tatuaje de estilo y moda entre los pibes de hoy, sino más bien y en ambos brazos (ya no quemados por el sol o por el agua casi hirviendo de un termo) como una profusa pelambre semejante a la de un… (¿lobizón?)…

Así que ahora no solo el 13 y el 5 sino el 7 entrarían en la macabra lista de números a sospechar, porque que las hay las hay ("El séptimo hijo varón de cada familia...")...

“¡Puro cuento! ¡Pura patraña! Y no me vengan hoy con otro Viernes 13… ¡Por favor, que somos grandes, somos bastante grandes, cheee!”, protestaría nuestro patriarca Bisabuelo de unos ojos, nariz y oídos grandes, muy grandes, tan grandes como... (¿Como los del lobo feroz que...?), y con una enorme dentadura postiza a punto de escapársele de su boca enorme, tan enorme (¿Como la del lobo feroz que…?)…, y tras lidiar -en vano- con un sabroso, gigantesco trozo de aceituna verde…

Claro que sí, mi admirado, anónimo y susurrante amigo Rodrigo Díaz de Vivar en tu Cantar del Mio Cid...: "Cosas veredes, Sancho, que non crederes...".-

 

©ADRIÁN NESTOR ESCUDERO, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



 


AQUELLO, QUE FUE… ¿Y? , Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España

 










AQUELLO, QUE FUE… ¿Y?

 

Sí, aquello que fue... hermoso, huelga que me lo comentes, no te excuses, ya no sirve de nada, no tienes por qué repetirlo, si lo fue para ti, también lo fue para mí. Lo que no pudimos pensar es que fuese tan efímero, tan poco profundo y volátil.

Y, ¿de todo ello, qué queda hoy? El destino nos fue avieso, jugó en contra nuestra, me dirás y que nos arrastró inmisericorde y contra nuestra voluntad al olvido, a terminar con todo. Sólo ha sido un olvido parcial, porque yo seguí esperando, para que aquello no fuese, un fue, sino, un continuo ser, un no dejar de ser.

Ya lo sé, el pueblo es pequeño, no hay trabajo. Cerca está el mar y... el barco que zarpó con rumbo lejano llevándote, ¿y? Ya sé, siempre lo he sabido. Otros ambientes, otras circunstancias, otras personas, sobre todo, otras mujeres y, bueno, ¿qué decirte que no sepas?

Este niño tiene diez años, fue concebido luego de tu partida y varios años más en que ya no recibía cartas tuyas. Tu hija tiene un año más que mi hijo. De eso me enteré más tarde, fue lo que me decidió a concebir un hijo, que por supuesto, me hubiera gustado que fuese tuyo, pero no fue así, sólo era mío y me bastó.

Las noticias también llegan a estos lugares, a estos pequeños pueblos olvidados entre montañas.

Supongo que has emprendido un nuevo rumbo, una familia nueva e irás creando nuevas vivencias que con el tiempo, se convertirán también, en algo que fue, o que ha sido, ¡qué importa! Todo termina.

Pero su huella, la huella de lo que fue, queda indemne en nuestro corazón, porque sin duda vivimos aquellos momentos con la profundidad que nuestro amor y voluntad nos hacía sentir, lo hermoso que fue aquello tan hondamente sentido. Y que yo pienso que lo fue y por lo tanto, no tiene por qué dejar de serlo.

 

                                                                                                         

©SALOMÉ MOLTÓ, poeta y escritora española

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA



sábado, 28 de noviembre de 2020

MISTERIO DE LA FE, TODOS Y UNO, Favio Ceballos, Baigorria, Santa Fe, Argentina

 










MISTERIO DE LA FE, TODOS Y UNO

 

El hombre de fe vive en la acción.

La guerra de hoy es la de siempre.

Quizás sin la memoria del pasado.

Lo bueno es aprender que no se cree,

ni se debe creer más que en Dios Padre.

La ética de Dios está en la sangre.

Infalible, perfecta, sacrosanta

Quien intente ensuciarla hace el trabajo

del Satán de los días y las noches.

De ese ángel caído pocos dicen...

que junta la verdad y la mentira

Odia a la humanidad y la confunde

Con ardides sabiondos, deleznables.

Nuestra labor perfecta y solidaria

Es no poner la fe en el basurero

Ahora y en la hora, cielo eterno.

Busca en tu corazón lo verdadero.

El hermano que sabe algo ignora

El miedo es la guarida de las sombras

El amor es el templo y sus columnas...

el hombre, las estrellas... sus galaxias

Que nadie rebaje a cuero de montura

La piel universal que Él ha creado.

El Padre celestial nos quiere enteros.

Misterio de la fe, Todos y Uno.

Pedid y se os dará la fe que mueve

La montaña que tapa a La Verdad.

 

©FAVIO CEBALLOS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


¿TE ABATES? , Rodolfo Leiro, Buenos Aires, Argentina



¿TE ABATES?

 

No te abatas jamás, por más que fuere

la procela feroz que te derriba,

la mordaza nefasta que te inhiba

o el imprevisto duelo que te hiere.

 

Avanza a paso firme, cual pudiere

un edecán batiendo la diatriba,

la péndola incansable, como escriba

que  a lo umbrío en ternura convirtiere.

 

Si tu canto, a la fronda conmoviere

y a los astros celestes los sorbiere

sin que el cosmos siquiera se aperciba:

 

es un  cronos de honor quien te sugiere

esculpir como vive y como muere

quien en bíceps de gloria se conciba!

 

©RODOLFO LEIRO, poeta y escritor argentino

MIEMBRO FUNDADOR Y PRESIDENTE HONORARIO DE ASOLAPO


AGUJAS DEL TIEMPO, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 













AGUJAS DEL TIEMPO

 

 

12   Una paloma en fuga

  3   Y una espera

  6   Enumerando ausencias

  9   En círculo vicioso

12   .............................

 

2020

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA 

POR LA PAZ, Luz Samanez Paz, Cusco, Perú

 









POR LA PAZ


El espíritu inmenso de LA PAZ,
inspirado por ASOLAPO nos conduce
a un milagroso i mágico universo.
En sus Poetas, Escritores i Artistas,
hay una fuerza, un aire de amor i de PAZ...
que sugestiona i fluye en su arte,
cual un aroma suave i sutil...
En este mundo violento en que vivimos,
bajo el imperio sórdido del odio
que lanza a los jinetes de la guerra,
para que arrasen i destruyan todo.
Con una flor de poesía en los labios
i un mensaje vital en la mirada,
debemos poner LA PAZ en nuestra tierra,
mostrando la luz de la mañana.
DIOS quiso, que todos 
los Poetas, Escritores i Artistas,
llevemos la luz de un mundo nuevo,
limpio de muertes, vicios i venganzas,
que alumbre el sol radiante del ensueño.
Pues solo con el arte soberano
que doma las pasiones terrenales,
podremos subsistir en un planeta
que la ambición i el egoísmo invaden.
Mi VERSO pretende en sus palabras,
que LA PAZ se extienda
como el sol en todo el orbe
i desgarre las trágicas tinieblas,
en que se encuentra prisionero el hombre.
 

©LUZ SAMANEZ PAZ, poeta y escritora peruana

FUNDADORA Y PRESIDENTE INTERNACIONAL DE ASOLAPO

INVOCACIÓN, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 









INVOCACIÓN

 

Un tren atrae el horizonte

como una viajera de cabellos nocturnos.

Un tren fluye en viejas cartas

invocando collares y sollozos.

Vuelve sobre nuestro corazón

igual que madre y padre

al atravesar el esplendor del bosque.

Son moradas de pájaros que abanican

los cuartos irreales del sueño,

meandros de playas y silencios.

Inhabitable como la memoria

es el presentimiento de la amada.

Bajo este indolente reflejo

es transparente la avidez del poema.

 

 

©CARLOS PENELAS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 


CÚBREME DE PAZ, Carmen Sánchez Cintas, Barcelona, España

 









CÚBREME DE PAZ 




Clavada en mi dintel
Suplico al corazón no ser difunto
Suspiros y sollozos me acompañan
Cúbreme de paz
Para no ser rueda en vacío cuando gire
Ni ave guarecida de la tempestad
Ni alfombra de hojas desprendida de la rama
-Sobre superficie de aguas inmóviles-
Mirada contemplativa sin acción
Cúbreme de paz
No ser pergamino que se acerca al fuego
Ni helor el tuétano de mis huesos
Presa de temores o remordimientos
Con pupilas dilatadas
Ante el horror de las sombras
Cúbreme de paz
No ser espíritu en grosera materia
Ni cadena con eslabones de hierro
En las regiones del pensamiento
Cantando entre dientes eterna canción
Cúbreme de paz
Porque añoro y quiero todavía
Toque de campanas, luz, aire, pensamiento
Pálpito encendido hasta quemar las raíces
Sin apagar luces  y ser ceniza fría...
La lumbre de mi cuerpo




 ©CARMEN SÁNCHEZ CINTAS (SENDA), poeta y escritora española

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


 


Desarropando al Ídolo, Rafael Mérida Cruz-Lascano, Guatemala

 









Desarropando al Ídolo

 

Soneto. A: Cesar Vallejo 1892/1938

Hoy vengo a desarropar a Vallejo
al católico sin cruz al no ateo
apenas comenzaré donde veo
como quitar al vate su pellejo…

tu traje peruano que nunca es viejo
guardaré porque allí el misterio leo,
quitaré en su faz funesto jadeo
y a secas su espíritu yo le dejo.

El desnudar tu numen no es pecado
es redivivo en nemoroso cielo
ya que allí tienes un cáliz sagrado

Aun fuera de vestidura, consuelo
que Dios dejo en mis manos de buen grado
y que es luz eterna en peruano suelo.


©RAFAEL MÉRIDA CRUZ-LASCANO, poeta y escritor guatemalteco

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 

 


ESTABA CIEGA, Alejandra Zarhi, Santiago, Chile

 










ESTABA CIEGA

 

Estaba ciega, no veía la verdad

y apareció él  y me grito "te amo".

Todos esos deseos que anhelaba

escuchar de otros labios

brotaron de aquel de menos años.

 

Estaba ciega, no entendía razones

ahora solo tengo tantas emociones.

Me cubren de besos, alaban mi cuerpo

se rinden ante la imagen madura.

Soy la reina del castillo

ya no lloro en silencio.

 

Impacto de suerte, cumplido.

Pasados instantes solitarios,

llenos de ardores.

 

Cimientos fuertes, encima mío

palabras dulces y verdaderas.

Gritos de placer lanza el hombre

exclamaciones de asombros

preguntando.

 

 Estaba ciega

¡Encontré la luz!

 

 ©ALEJANDRA ZARHI, poeta y escritora chilena

 EX PRESIDENTE DE ASLAPO CHILE – MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

(DESDE EL RECUERDO)