PRESIDENTE: NORBERTO PANNONE
sábado, 28 de septiembre de 2019
LUZ SAMANEZ PAZ, Carlos Ascencio Barillas, El Salvador

LUZ SAMANEZ PAZ
Ella tiene la voz secreta
del sentimiento universal
Y su aliento es el iris de
los paraísos que el alma añora
Y sus ojos son dos luceros
que iluminan el mañana
Y sus manos son orquídeas
de su divina poesía.
.
Yo la vi tan hermosa en
los claros horizontes de su belleza
Su pensamiento son las
burbujas de un fresco manantial
Y su ternura son los
claveles de su boca
Y su alegría es la sonrisa
del viento en las montañas
Y es la sensatez de su
majestuosa vida.
Ella tiene el verso, la
luz y la poesía
Y la primavera que
embellece Los Andes
Y el color de la rosa
luminosa de los prados;
Ella tiene la cordura de
las tranquilas estepas
Y la paz que se manifiesta
en la galaxia de su alma
Y las suaves caricias
reflejadas en su inmensa calma,
Al mirar la beldad de su
místico universo
En el cosmos de su mágicos
suspiros.
.
Y su sabiduría que es como
las joyas preciosas
Y es encanto de la luna
que brilla en mi alma,
Y las nubes que corren en
los pardos atardeceres
Y la primavera, las
alondras, y los acuartelados cielos
Dibujan su rostro en los
esplendorosos amaneceres
Que destellan los tenues
rayos que se filtran en los árboles
Y que son los espejos que
respingan en los bellos manantiales
Y vuelve donde arden las
antorchas del triunfo
Y en un rayo de luz surgen
las infinitas estrellas
Y tan generosa y firme
como el Cusco inmortal.
.
Ella lleva en su corazón
la nevada montaña blanca
Y el eterno sentir en las
pléyades de su universo poético
Y la esperanza de los
preciosos amaneceres…
©CARLOS RODOLFO ASCENCIO BARILLAS, poeta y escritor salvadoreño
MIEMBRO HONORÍFICO DE
ASOLAPO ARGENTINA
LOS PÁJAROS ATARDECEN, Leticia Mure, Tucumán, Argentina

LOS PÁJAROS ATARDECEN
“Adónde va el
trinar del pájaro después que el hombre cruel lo hiere.”
Norberto Pannone
Canta
en el árbol
el sublime trino
de pájaros.
Se aferra
a la noche.
Su sueño de luciérnagas
teje nidos.
Mi sombra
viaja
sobre el instante
de sus alas,
se desvanece.
©LETICIA
MURE, poeta y escritora argentina
EMBAJADORA CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA EN TUCUMÁN
LUNA CAYENDO EN LA MONTAÑA, Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

LUNA CAYENDO EN LA MONTAÑA
Aparece, entre mis sueños,
luminosa
como el recuerdo surge de
la persona amada;
se estrella entre los
brillos de la nieve
cual hojas por doquier
desparramadas.
Me angustia despertar de
madrugada
advirtiendo que lo mío es
sólo un sueño;
Que no aparece su luz en
mi ventana,
ni hay pájaros, ni la
nieve desgarrada.
El enojo se hace entonces
pura fuerza
llevándome a viajar hacia
el mañana.
Merezco cumplir el humano
privilegio
de ver la Luna cayendo en
la montaña.
©ANTONIO LAS HERAS, poeta y escritor
argentino
MIEMBRO ASESOR DE
ASOLAPO ARGENTINA
HALLAR LA ROSA, Favio Ceballos, Baigorria, Santa Fe
HALLAR LA ROSA
"Quizás soy necio/ quizás soy fuerte/ quizás mi mente/
desesperadamente/quiere ser feliz"
Eric Nieves
Perfume de la mañana
que crea un mundo distinto
para el necio... variopinto
para el fuerte ...luz temprana.
Para la mente que hermana
la luz blanca del jacinto
A quién espera... un corinto
Si impaciente... valeriana.
Azucena de porcelana
A quién adora la luna,
nunca pierde su matiz.
La margarita africana
sí desmaya... y una rosa
si quiere un mundo feliz.
©FAVIO CEBALLOS, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
ELEGÍA DEL MAR Y DE LA ROSA, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

ELEGÍA DEL MAR Y DE LA ROSA
1.
He
desandado el camino de leyendas,
descifrado
relatos celtas.
Lloré
de rodillas en el bosque de pinos,
desde
un álbum familiar navegué
una
barca de piedra en la tempestad.
Debo
contarles, amigos, que mis mayores
escribieron
sobre la tierra de lluvias
leyes
de la piedad y de la muerte.
Descubrieron
un hechizo, un unicornio,
la
lumbre de la alcoba, caballeros medievales,
losas
anónimas por el agua acariciadora.
Y
la mar embellecía arenas.
Infinita,
silenciosa.
2.
Los
espectros santifican aquellas ausencias;
velan
por mí imperceptibles nubes.
Veo
vientos y olas y abandono.
Siento
que el mundo ofrenda una fábula.
Antes
creyeron en el trueno,
en
la cosmogonía del mar o de la rosa,
la
conciencia del vivir y del ayer.
Los
observo en el destino del amor.
Ahora,
es delicada y bella esta llovizna.
Abro
los ojos al azar ante una luz tan alta.
(Ofrenda
de la luz, 2019)
©CARLOS PENELAS, poeta y escritor
argentino
MIEMBRO
HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
sábado, 21 de septiembre de 2019
BUENOS AIRES DE LLUVIA, Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina
BUENOS AIRES DE LLUVIA
Hace algunas horas que se
ha muerto el sol.
Los obeliscos se burlan de
las voces
retorcidas de la noche.
Espían por la avenida
mutilada
de sueños y de angustias;
de trances y desidias,
de inútiles anuncios y las
cosas de siempre.
Anoche, tuve un sueño espinoso
con ángeles negros que
morían de risa
al mirar el cortejo de los
perros sin dueño
que me daban sus patas y
ladraban
la angustia del ausente
dueño.
Por la calle Mármol, entre
San Juan e Independencia,
barrio de Boedo y Manzi,
descubrí al poeta que
rimaba un soneto.
Hoy es domingo
y la mesa vacía me avisó
que Luisa
ese día no estaba y que
todos sus hijos
quizás a esta hora se
encontraban de gira
ocupando las sillas de las
otras familias;
y que de otras cosas, quizás,
se ocupaban.
Por la ardiente resina del
tabaco amargo
que en mis dedos humeaba
se escaparon los sueños que
apenas quedaban
y mi vaso de vino, sin tocarlo,
temblaba.
Llueve en Buenos Aires.
Por la calle mojada, atrevidas
palomas
acribillan el hambre en un
trozo de nada.
Llueve. Y hoy...
día silencioso de mañana gris.
Anoche anduvo un duende hiriendo mi ventana
y en un descuido mío, cuando casi pensaba,
escuché la ternura que dejaste olvidada
en el cuarto alquilado y en la cama profana.
Me fugué por el hueco que pusiste en la almohada
y me ahogué en el perfume de la copa acabada.
©NORBERTO PANNONE, poeta y escritor
argentino
MIEMBRO FUNDADOR DE ASOLAPO ARGENTINA
norbertopannone@gmail.com
http://norbertopannone.blogspot.com
ESTOY MÁS MUERTA, QUE LA MISMA MUERTE, Luz Samanez Paz, Cusco, Perú
ESTOY MÁS MUERTA, QUE LA MISMA MUERTE
(Poema enviado por la poeta a nuestra redacción un mes antes de su lamentable desaparición)
En las
tela de la vida,
se
desvanecieron
los
colores de los sueños.
Huyeron
las celestes palomas,
por las
últimas
grietas
del mundo.
En mi copa
de cristal,
fulgura
sangre de rojos ñujch´us
i alma de
blancas rosas...
La divina
embriaguez,
de los
bohemios.
Sobre el
lago ya no vuelan
como un
sueño de nieve,
los
cisnes...
Ya no hay
vino de amor,
en mi
copa.
I el alma
fría del invierno,
entre los
marchitos rosales
de
queja...
La noche
envuelve mi camino
i en la
sombra,
percibo tu
mirada.
¿Quién
sabe que al final,
la propia
oscuridad
será el
olvido?
Sin
sentir,
sin
pensar,
estoy más
muerta,
que la
misma muerte.
©LUZ SAMANEZ PAZ, poeta y escritora peruana
PRESIDENTE
INTERNACIONAL DE ASOLAPO
DIÁLOGO CON UNA POESÍA ANÓNIMA, George Reyes, Ciudad de México

DIÁLOGO CON UNA POESÍA ANÓNIMA
A
Carlos García Oliver, poeta con voz
“Nada más triste
que un titán que llora”. R. Darío
¿Cómo al tren de voz
tomaste en tu camino?
¿Qué noche serenada te
entregó su lira?
¿Por qué la tarde en
tu cintura envuelve serpentina de la pena…,
y en tus pies un
derrotero que te aleja?
¡Lo sé, titán!
La mirada que se lanza
en tus calzadas de silencios
te haría poeta,
que en el aire de las
noches de faroles vuela y anda con sus pies de polvo;
a mí, en cambio, me
haría copa,
que se colma de tus
versos.
+++
Las manos de la
ausencia acostarán mañana tus flores ambulantes
sobre el brillo que mi
aurora suelta,
sobre el tálamo en que
hasta mis sueños duermen,
sobre el asta que iza
la plegaria.
del poemario inédito PERO ESA LINEAL MIRADA.
©GEORGE REYES, poeta y escritor
mexicano
MIEMBRO HONORÍFICO DE
ASOLAPO ARGENTINA
EL NIÑO VERDE , Adrián Néstor Escudero, Santa Fe, Argentina
EL NIÑO
VERDE
A
María del Carmen Villaverde,
hacedora de sueños…
Y, en especial, al maestro Norberto
Pannone, militante de verdades y esperanzas.
Las aguas blancas de la
luna corren densas por la colina ensombrecida. Ríos de estrellas serpentean por
ella su descenso, en tanto el niño corre. Un niño verde (como todos), de cara y
de pies verdes, de cuerpo verde escondido en la túnica leve que lo envuelve sin
color.
El niño no es el río, pero
corre y serpentea como las aguas de la luna y el torrente de estrellas que
sacude el valle casi desierto. El roquedal se eriza por el eco destemplado del
niño de diamante que jadea y gime por su madre. La noche se angosta en cada
sendero y la atmósfera se espesa en cada hueco agazapado.
El pastorcito tiene miedo
de esa noche especial. De nada vale la larga (a pesar de su edad) experiencia
acumulada en las quebradas de su tierra.
Los duendes del fogón han
llegado. Rayando el cielo negro con humo de espanto y bocarrón de fuego.
Gimen las ovejas de tres
patas abandonadas al embrujo.
No habrá bufandas el
próximo invierno.
Una bandera y un cohete se
plantan y arrellanan por fin tras las piedras herrumbradas, como simientes de
espera. Comienza el ciclo irreversible de lo incierto.
Después de consolar a su
hijo, Mauanna, muerde su cola en
gesto penitente, mientras piensa que, éste, ha dejado de ser el mejor de los
mundos...
©ADRIÁN NÉSTOR
ESCUDERO, poeta y escritor argentino
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
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