CANDILEJAS
Los avatares de la vida
entrelazan su ritual algo esquizofrénico
en las tablas,
exhiben estoicamente
la complejidad humana,
a través del diálogo
con menos sainetes
y fecundos monólogos.
El teatro abre sus puertas
a la mente de cualquier mortal,
con estigmas de sapiencia,
con señales de ansiedad moral,
porque en la imagen del teatro
uno encuentra el psique del hombre
y el sentido de vivir.
El telón se apertura,
empiezan las escenas dramáticas,
se encienden las candilejas
y la función sigue su curso.
Sea la Eneida o Hamlet,
sea Edipo o Cleopatra,
la obra ya está dada
y culmina en aplausos
que enciman al arte
de la vida hecha escena.
GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO – Arequipa, Perú
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
Los avatares de la vida
entrelazan su ritual algo esquizofrénico
en las tablas,
exhiben estoicamente
la complejidad humana,
a través del diálogo
con menos sainetes
y fecundos monólogos.
El teatro abre sus puertas
a la mente de cualquier mortal,
con estigmas de sapiencia,
con señales de ansiedad moral,
porque en la imagen del teatro
uno encuentra el psique del hombre
y el sentido de vivir.
El telón se apertura,
empiezan las escenas dramáticas,
se encienden las candilejas
y la función sigue su curso.
Sea la Eneida o Hamlet,
sea Edipo o Cleopatra,
la obra ya está dada
y culmina en aplausos
que enciman al arte
de la vida hecha escena.
GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO – Arequipa, Perú
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

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