Era un cielo de otoño, de gris crepuscular,
y eran tus ojos claros, absurda despedida,
más oscuros que el cielo, más profundos que el mar.
Era un camino largo de inútiles reflejos
(el sol, desvanecido, por la nube fugaz)
A lo lejos el muelle y el agua en agonía,
soportaba la quilla, clavada sin piedad.
Era triste esa tarde de mi inútil porfía;
y eran tus ojos claros de absurda despedida,
más oscuros que el cielo, más dolientes que el mar.
BEATRIZ CLOTILDE RIAL GUYOT – Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

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