EL CÍRCULO
A la egregia escritora y académica
argentina, Prof. Lic. Liana Friedrich,
bajo el faro luminoso de la Luz Crístico-Mariana-Josefina de la Navidad del
Dios Con Nosotros…
Y a un nuevo amigo y colega de letras, Prof. Pietro Grieco, conversando sobre algunos misterios de la mente humana. Afectuosamente.
"El Círculo es perfecto" (E. A. Pesante, l932-1988, in memoriam)[1]
“Gracias quiero dar al divino /
laberinto de los efectos y de las causas / por la diversidad de las criaturas /
que forman este singular universo, / por la razón, que no cesará de soñar / con
un plano del laberinto (…)”.
(“Otro Poema de los Dones” - Jorge Luis Borges).
1. Hubo un momento en que el Círculo
fue el acoplamiento sistémico de esmeriladas y esféricas espirales
concéntricas…
Como esas enigmáticas galaxias, arracimadas en forma cuántica y que, no
solo hacían suponer, sino que demostraban, palmariamente, la infinitud de un
Universo…
Un Universo emboscado, a su vez, por un continuo movimiento, ora
parabólico, ora sinuoso o, asimismo, perfectamente circular.
Un Universo tan geométrico como aquel bellísimo y tornasolado Círculo del que formaba parte, girando, girando y girando hasta un sitio ignoto del Metaverso que parecía, al mismo tiempo y espacio, punto de partida y llegada…
2. Pero, de hecho, tampoco supo
cuándo se vislumbró, en aquella gigantesca rueda giratoria, como un ser
consciente de su presencia hecha de aquellas, como sustancias organizadas tras
una sinuosa columna a la que llamó huesos, como pudo haberla nombrado con
cualquier otra vibración acústica a la que, a su vez, nombró palabra…
En tanto que, a todo aquel encapsulado organismo semejante a una suerte
de gelatinoso conglomerado, llamó cuerpo, y a la pátina envolvente y suave -a
la que tuvo por piel- compuesta de una delicada sustancia a la denominó carne…
El Hijo del Círculo observó, no obstante, y con otros de sus fantásticos miembros membranosos (eran dos y se llamarían ojos), que un extraño lazo lo conectaba, en una cavidad acuosa de la que era parte…
3. Luego de otro tiempo espacio que no
supo ni pudo calcular, sintió como de súbito todo lo que para él era cuerpo,
abría aquel Agujero Negro raramente enrojecido y se asomaba, con una chillante
bocanada, a otro Universo que pareció estallar como un enorme sol galáctico, y…
nació.
Alguien le llamaría a aquello "vida" también, aunque para él
la vida había sido, hasta entonces, una espejada realidad mansa y etérea,
aunque, y de igual modo, sustancial... Pero no supo que lo había hecho. Que
había nacido… Y que estaba vivo en aquella dimensión extraña contenida en el
Círculo…
… Pues solo después de cuatro giros alrededor
de la estrella de aquel planeta (así lo llamaban Los Ellos) donde había
estrenado su nuevo estado existencial, lo sabría… Una etapa que cobraría
materialidad compartiendo más adelante imágenes (foto-videográficas) de esa, su
estrenada niñez…
4. Así, y al paso lento pero inexorable
del nuevo espacio tiempo que lo contenía, entendería por qué había sido
concebido tras una nueva palabra que no registrara en ningún sitio del Círculo
de dónde provenía…
…
Y que de tanto escucharla con aquel específico sentido orgánico llamado, por Los
Ellos, oído, se supo hijo de Hombre, y Hombre varón y se auto percibió también
como hijo de la Luz, hijo de la Alborada de aquella particular Realidad llamada
vida…
…
Luego, también comprendería que, aquellos otros miembros que lo acunaban con notable
suavidad y esmero, serían de otro Hombre, pero sexuada… mujer.
…
Sería esta, ahora y como jamás lo había experimentado, la primera de las Cuatro
Estaciones Planetarias de un astro, de otro Círculo azulado -terrestre,
marítimo y nuboso-, que habría de transitar hasta treinta y tres años mortales,
como un fugaz Eternauta de la Materia; ello, antes de regresar -con su
espiritual Alma trascendente- al seno del Círculo Creacional del que había sido
esencialmente sustraído, y a fin de alcanzar a comprender (in situ) el Origen
Humano de un paterno, Arcano Sueño existencial…

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