Bienvenidos

sábado, 23 de mayo de 2026

ESCALERA SEXUAL - Ángel Medina - Málaga, España

 



ESCALERA SEXUAL                                           

 

Deje volar su imaginación el lector.

 Se trata de un programa de televisión de máxima audiencia al que acuden por primera vez parejas (homo, bisex, hetero) en un abanico que comprende desde los 18 a nonagenarios, y a veces, con más edad.  Se conocen durante la cena. Durante o al finalizar la misma prácticamente sin excepción, ¿qué cree que se preguntan? Pues eso: ¿Tú que tal funcionas en la cama?

Hombre, preguntas íntimas en la intimidad pueden entenderse, pero al parecer se olvidan que están en una ventana pública a la que accede mucha gente, entre los cuales pueden encontrarse familiares, ex, hijos, amigos, compañeros de trabajo, conocidos e incluso tal vez la portera del edificio, con lo cual está garantizado el morbo del barrio. Sexo sin seso, podríamos decir.

¿Pertenece el sexo a la privacidad?

Antes, al menos como generalidad el sexo no sólo implicaba privacidad sino pasión amorosa. Sexo y afecto. Hoy, son muchos los que siguiendo a aquel teórico del erotismo llamado Wilhelm Reich, discípulo freudiano, sostienen que para que el goce sea perfecto ha de desconectarse el acto de sus posibles consecuencias, lo que implica no ser responsable de lo que se hace, y, por tanto, si llega el caso que se las apañe con la criatura o que se deshaga de ella.

Por si acaso, no se atreva a opinar si no coincide lo que piensa con la moda de la “utilidad” ─ indistintamente sea el sexo─ en aras del utilitarismo, esto es, pensar que lo bueno es aquello que conviene al que lo desea. Es la “nueva vague” del modernismo, y si desentona se expone a ser considerado-a una antigualla. De ahí el dicho popular: “Eso que me dices era en tus tiempos”. Y es que la “..dienda” no tiene enmienda”

Por eso, vamos a tratar este tema de manera reflexiva. Sin tomar posición previa. Juzgue, pues, el lector.

Eufemismo es decir “hacer el amor” (sin que sea tenido en cuenta) cuando en tantas ocasiones nos referimos a practicar sexo sin más (dicho de manera fina). Y como se invoca el amor veamos dónde situarlo. Juzgue el lector nuevamente.

Imaginemos una escalera con diez peldaños.

En el primer escalón podemos leer “violación”.

En el segundo “prostitución”.

En el tercero “chantaje”.

En el cuarto “falsas promesas”

En el quinto “seducción”

En el sexto “atracción”

En el séptimo “afecto”

En el octavo “compromiso”

En el noveno “voluntad de convivencia”

En el décimo “matrimonio”.

En la violación no existe voluntad de entrega por una de las partes y es forzada a la realización del sexo.

En la prostitución es comprada una de las partes. Una paga y la otra recibe. Pura mercancía carnal.

En el chantaje (digamos la obligación de ceder bajo amenaza o por ascendencia sobre la otra parte), existe el temor, pero no la libertad.

 

En las falsas promesas (por ejemplo, el engaño de prometer crear un vínculo duradero entre los dos) supone falsear un sentimiento para que se consienta, pero la libertad es burlada.

En la seducción podemos considerar que se da algo positivo, y es la atracción física, suficiente para mantener la voluntad del acto que se ejercita, pero se “utiliza” a la persona para una finalidad exclusiva. Se usa y se tira.

En la atracción se refuerza el vínculo. Ya son las dos voluntades las que coinciden, aunque sean consciente que no existe promesa alguna de continuidad. Sólo se contempla la “apariencia” de la persona. Oferta ocasional.

En el afecto, la atracción física se ve reforzada por la psíquica o espiritual. Interviene más la libertad para el consentimiento, pero no existe el compromiso.

En el compromiso se produce la entrega anticipada y conlleva parte del amor. Existe una semilla de continuidad.

En la voluntad de convivencia entre la pareja se refuerza el vínculo en la entrega, con la promesa de unirse las dos personas más allá del momento. Se entrega parte del “yo” al “tú”.

En el matrimonio se entrega no sólo el cuerpo sino la persona entera más allá del sexo. Lo que se tiene y lo que se es.

¿En qué escalones situaría el amor en libertad?

 

ÁNGEL MEDINA – Málaga, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


No hay comentarios:

Publicar un comentario