Bienvenidos

sábado, 17 de enero de 2026

AFICHES - Homero Expósito - Buenos Aires, Argentina

 









AFICHES

Cruel en el cartel
La propaganda manda cruel en el cartel
Y en el fetiche de un afiche de papel
Se vende la ilusión, se rifa el corazón

Y apareces tú
Vendiendo el último jirón de juventud
Cargándome otra vez la cruz
Cruel en el cartel
Te ríes corazón
Dan ganas de balearse en un rincón

Ya da la noche a la cancel
Su piel de ojera
Ya moja el aire su pincel
Y hace con el la primavera
Pero qué! Si están tus cosas
Pero tú no estás
Porque eres algo para todos ya
Como un desnudo de vidriera
Luché a tu lado para ti, por dios
Y te perdí

Yo te di un hogar
Siempre fui pobre pero yo te di un hogar
Se me gastaron las sonrisas de luchar
Luchando para ti
Sangrando para ti

Luego la verdad
Que es restregarse con arena el paladar
Y ahogarse sin poder gritar
Que yo te di un hogar
Fue culpa del amor
Dan ganas de balearse en un rincón

Ya da la noche a la cancel
Su piel de ojera
Ya moja el aire su pincel
Y hace con el la primavera
Pero qué! Si están tus cosas
Pero tú no estás
Porque eres algo para todos ya
Como un desnudo de vidriera
Luché a tu lado para ti, por dios
Y te perdí.

 

HOMERO ALDO EXPÓSITO – Buenos Aires, Argentina

Homero Aldo Expósito fue un conocido poeta y letrista argentino de tango, algunos de los cuales llevan la música de su hermano Virgilio Expósito, tales como Naranjo en flor y Farol. Wikipedia

AFICHES, Musicalizado por ATILIO STAMPONE – Buenos Aires - Argentina


DESPERTAR - Alcira Antonia Cufré - Buenos Aires, Argentina

 






DESPERTAR

 .

Me has acostumbrado,
sin pensarlo siquiera,
a sentirme feliz.
Tus besos transparentes
deleitan mi piel.
Cuando me miras,
en medio del gentío,
haces que me sonroje.
Tus ojos atraviesan calles,
lluvia, frío, calor.
Llegas a mis sueños.
A mi despertar de cada día.


ALCIRA ANTONIA CUFRÉ - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


MERCADO AFECTIVO - Luis Alposta - Buenos Aires, Argentina.

 


LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

"POESÍA MERIDIANA, II" - Sextilla. “Solea meridiana” - Rafael Mérida Cruz- Lascano - Guatemala

 








"POESÍA MERIDIANA, ll "

Sextilla. “Solea meridiana”

Triste el camino deja
majas pasan su arandill
que se alfombra de higuera
el costero atrás quedó
bordeado de bermejuelas
con algazara y batiboleo.

La soleá meridiana (Autoría de Rafael Mérida Cruz-Lascano) es una combinación métrica propia de la lírica popular andaluza, compuesta por la unión de dos estrofas de tres versos de arte menor octosílabos con asonancia en el primer agudo y el tercer verso llano asonantado  y sin rima de ninguna especie el segundo (8a, 8-, 8a)


Séptima estrofa.


MAS PALOMAS
PEAN, Hexámetro
Excepcional situación geográfica
..
Hoy sentí, palmeral balneario,
es aquí la española contaría
gran valor literaria
galardón “luminosa geografía”
cual marino da su lloro
musical partitura Dios Sonoro
dunas de máspalmas gran canaria.

.
Meloneras playas
en edad media descubierta
sur lleno de estrellas.
.

El peán (Canto griego antiguo Παιάν, o Παιήων en dialecto jónico) era un canto dirigido a Apolo como dios sanador. En el campo de la literatura, el peán incluso conlleva un fragmento musical. El aria es el canto mismo entonado por una sola voz: el dúo es un aria doble ó dialogada, y lo forman dos personas, teto, sexteto, la canción y los coros. MUSICAL. 


RAFAEL MÉRIDA CRUZ-LASCANO - Poeta y escritor guatemalteco - Hombre de Maíz” 2009

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

SELAE, Italia: Premio Mundial a la Trayectoria, 2011.


ZAMBA AL MATE AMARGO ARGENTINO - Clotilde y Mirella Tinnirello - Rawson, Chubut, Argentina

 









ZAMBA AL MATE AMARGO ARGENTINO


El mate argentino tiene
la yerba en su corazón,
con su magia confidente
y bombilla en la infusión.
No hay clase que no deguste
el exquisito sabor
del matecito cebado
con espumante candor.

En la ciudad o en el campo,
con su rango popular
están siempre acompañando
los peones al patrón.

Se propagó por el mundo
con su sencillez genuina
así nació en la Argentina
que feliz lo compartió.

Nexo de fe y esperanza
en la mesa familiar,
amigo de la tertulia
en apego de amistad.

Con la pava o con el termo
agua caliente y no más,
está listo para darte
un abrazo de hermandad.

Y si encuentra un guitarrero,
una doma, un payador
con esta zamba campera
compartirá el asador.

Es simple como el jilguero
y un seguro servidor,
cuando felices comparten
el puestero y el patrón.

En la ciudad, viene a cuento,
si hay un traje con corbata
aparece como un duende
aunque él vaya en alpargata.

El mate argentino tiene
la yerba en su corazón
con su magia confidente
en bombilla la infusión.


Letra: CLOTILDE SORIANI TINNIRELLO.

Música con IA: MIRELLA TINNIRELLO.

MIEMBROS DE ASOLAPO ARGENTINA – RAWSON, CHUBUT, ARGENTINA

LAS HUELLAS - Beatriz Clotilde Rial Guyot - Buenos Aires, Argentina

 









LAS HUELLAS


Andan tus pasos sobre mis huellas ,
y mis huellas se funden con tus pasos
cada día, amor mío...
por el mismo camino transitado
de soledad …

!Tu y yo ,sin encontrarnos!
Esas huellas absurdas
de los pasos ,
sin principio ni fin ,
a lo largo del día inacabado,
son nuestras;
por el mismo camino solidario.

Si las huellas hablarán,
gritarían,
un largo grito de soledad y ausencia.

Nuestros pasos …


Acerca del amor 2024

BEATRIZ CLOTILDE RIAL GUYOT - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

DECISIONES OCULTAS - Antonio Las Heras - Buenos Aires, Argentina

 










DECISIONES OCULTAS


Diferente quedaría escrita esta historia
de haberte atrevido a ser tú mismo,
permitiéndote la plenitud del Amor sin concesiones
y la lealtad para contigo y tus ideas.
Mas elegiste la comodidad de la esclavitud
que habría de asegurarte una vida aburrida
transitada por el tedio y la miseria en el espíritu.
Aquella adolescencia y juventud llenas de vigor
siendo aquel valiente, osado, muchacho
se transformó en la mediocridad del temor
que acuerda la colaboración con la mentira.

Desde entonces sólo la tristeza te acompaña.


ANTONIO LAS HERAS – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


PALABRAS A MI MADRE - Carlos Penelas - Buenos Aires, Argentina

 










PALABRAS A MI MADRE


Madre, debo hablar de ciertas mitologías.
Quiero saber si oyes mis palabras,
la invasión del tiempo, la avidez del silencio.
A veces, de noche, pareces viajar en una barca
en lo indeterminado de la penumbra.
Te pido que seas fiel a mis presagios,
a mis dudas inútiles,
al remordimiento, a la ausencia.
Me acompañas en sosiego, en desamparo.
A veces parece que urdes en lo más íntimo.
Quizá sea la esencia que desconozco,
una quimera que acecha mi rostro,
la incisiva plegaria sosteniendo otra máscara
en el olor de las panaderías, en la pulcritud errátil
de hamacas, de ábacos, de reyes.
Contempla mi soliloquio, la mudanza de los días,
la gratuidad de las pequeñas cosas,
esta cavilación de una alegoría de la infancia.


Del libro: “Elegías del olvido”

CARLOS PENELAS – Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

DESTINO - Norberto Pannone - Buenos Aires, Argentina

 



DESTINO 

 

Esa mañana me desperté somnoliento y con ganas de ver a mi amigo Enrique. Hacía unos días que no sabía nada de él. La última vez que lo visité lo había notado callado y pensativo.  

La noche anterior tuve un presentimiento: tenía que ir a visitarlo, además, recordé que era el día de su cumpleaños.

Al llegar, vi el camión mudancero y todas las ventanas abiertas de par en par. Casi como a escondidas, con aprensión y mansamente, reduje la premura de mis pasos. Un fuerte olor a desinfectante salía del dormitorio que daba al frente y el gato, infaltable anfitrión, estaba ausente.

Escuché el ruido de los muebles que gritaban su sorpresa al ser movidos de lugar -gruñidos que emiten las pertenencias y los recuerdos cuando son arrastrados sin explicación- Sentí rabia e impotencia cuando vi un par de changarines que cargaban el pesado ropero de mi amigo.

La persiana del boliche de la esquina estaba abierta a “media asta”. No me atreví a preguntar. Todo me parecía demasiado extraño y una especie de escozor se adueñó de mi plexo solar.

Caminé un rato por la cuadra con las manos en los bolsillos contando las grietas de las baldosas rotas de una vereda cargada de silencios y sospechas. Recordé que la fatalidad, de alguna manera nos unía. Habíamos enviudado el mismo año y, a partir de allí, andábamos solos por la vida. Quizás, si tuviésemos la compañía de un hijo con nosotros, la cosa hubiese sido distinta.

Un chico pasó con su mochila al hombro rumbo a la escuela…

No había pájaros. 

De pronto, pensé que seguían dormitando entre las hojas descarnadas  de los Plátanos que apuraban su viaje otoñal.

Intuí que detrás de las persianas, las vecinas atisbaban mi paso con curiosidad. Era la costumbre.

Clarita, kiosquera vitalicia que se las sabía todas, apenas me saludó esquivando la pregunta que, sin dudas escucharía: “¿Sabés algo de Quico?”

-Nadie sabe nada…

-¿Cómo?

La última que lo vio fue la gringa del mercadito… Dice que ayer al oscurecer  vino un taxi con una mujer vestida de negro y se fue con ella. No vio valijas ni bolsos, pero sí, notó que estaba vestido de traje y corbata.

-¿De traje y corbata? ¡Si no tenía ropa de cortesía! Creo que la última vez que lo vi con corbata, fue en el sepelio de su esposa.

¿Una mujer, decís? El pobre estaba solo desde entonces. Su mujer murió poco después de la desaparición de su única hija.

Ningún vecino pudo aportar otro dato.

Recordé que varias veces me había contado que su mujer venía a visitarlo algunas noches y se quedaba a dormir..

 A causa de sus extravíos  y su ineficiente memoria terminaba fastidiándome con aquella aventura que, sin dudas, atribuí a su edad y a su enfermedad. ¿Edad?

Seguro lo encontraría algún patrullero y lo regresaría al barrio. A causa de otro episodio similar que ocurrió el año pasado yo le había sugerido que llevara en el bolsillo una anotación con su nombre y domicilio.

Pero… ¿Y esa historia del taxi y la mujer que lo vino a buscar?

Respiré hondo y volví a casa pensativo.  Había teorizado otras cosas, pero me quedé más tranquilo.

Cuando estaba por entrar a  casa se me acercó el perro del barrio moviendo la cola. Le di una palmada en la cabeza y se me escapó una lágrima.

Yo también ando por los ochenta…

Emití un largo suspiro cuando me di  cuenta que aún no había perdido del todo la memoria. Qué se yo… Viste..?

¿Enrique?

Enrique nunca más volvió. Ya pasaron tres años. A veces me pregunto: ¿si ahora viniera su mujer a visitarlo, se quedaría a dormir?

La mía vino anoche, pero yo estaba con mucho dolor de cabeza…

 

NORBERTO PANNONE ©2026 - Buenos Aires, Argentina


PEQUEÑAS COSAS CON RESULTADOS POSITIVOS - Salomé Moltó - Alcoy, Alicante, España

 



PEQUEÑAS COSAS CON RESULTADOS POSITIVOS

Me sorprendió que no me abriera la Marita. Una señora enjuta con el pelo blanco, se asomó a la puerta mirándome con sorpresa.

- ¿Marita no está?

- No, ha salido a comprar -me respondió la señora con una sonrisa; me causó una impresión agradable.

- Yo soy su suegra, bueno, su madre política -añadió prestando atención en cuál de los dos términos yo encajaba mejor, si prefería el normal  habitual o si yo era un poco presuntuosa, o “pija” como suele pensarse.

- ¡Ah! Soy Rosa su amiga que...

- Sí, me ha hablado de usted, pero no creía que viniera tan pronto.

La mujer comprendió mi embarazo y esbozó una amable sonrisa que desvaneció toda tirantez. Empezamos a hablar con toda naturalidad. A los diez minutos tenía la sensación de conocerla desde siempre.

- ¿Aquí la hermosa habitación de invitados? Le dije con cierto énfasis después de un rato de charla.

- Pues ya no -repuso con cierta malicia, me miró un instante y cómo haciéndole cómplice de algo que yo ignoraba, añadió “Voy a enseñarle algo que creo le gustará”, y abrió la puerta, sin más de la habitación de invitados donde yo me había alojado varias veces cuando venía a casa de Marita. La habitación de invitados había cambiado completamente, me quedé asombrada.

En un lado de la ventana casi en el centro de la habitación, había una cuna, una cuna hermosa. Como un robot me acerqué a ella, era preciosa, todo detalle sorprendentemente bien cuidado, colcha de seda, bordes de puntillas, el rosa de fondo el blanco complementado, todo detalle cuidadosamente elaborado.

- Este cacharrito, que no sé cómo se llama, se pone en marcha con sólo que el bebé se mueva, aquello te deja ver cómo duerme desde la puerta. Aquella mujer delgada, de pelo blanco, de voz dulce y de mirada profunda me estuvo hablando de los mil detalles que ella y Marita estaban preparando para ese bebé que estaba por llegar.

- ¿De cuánto está Marita?

- Acaba de cumplir los dos meses y medio.

- Yo de dos, y venía con otro propósito. Quería saber de su decisión.

- Lo sabemos, pero un hijo es siempre una bendición. La miré y me di cuenta que algo sabían, Marita y ella de mi visita y de mi propósito y que ahora, a la vista de aquella habitación con todos aquellos de detalles para recibir a un bebé que yo creía no deseado, un bebé que de repente era todo amor, dulzura, esperanza, aquella futura abuela, me había derrumbado.

- Con los tiempos laborales y económicos que corren, la familia tiene que ayudar -repuso convencida observando en mi algún gesto divergente. Miré a aquella mujer y sentí que tanto su mirada como la dulzura de su gesto, habían cambiado mi actitud y el enfoque del problema que llevaba a cuestas; otras consideraciones se abrían paso en mi ánimo y por supuesto, otro camino habría que empezar a considerar, como había hecho mi amiga.

SALOMÉ MOLTÓ - Alcoy, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA