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sábado, 13 de junio de 2026

DE LA MENTE HUMANA - Adrián Néstor Escudero - Santa Fe, Argentina

 








DE LA MENTE HUMANA


(Alguien preguntó alguna vez a otro alguien cómo era y de qué estaba formado- dentro del poderoso órgano llamado cerebro- el enigmático y soberano territorio de la mente humana). 

Y quién sabe fue lo que dijo el que lo dijo diciendo, que la mente humana, cárnica y orgánicamente era como un diminuto planeta habitando a un Planeta Mayor, en un juego de espejos matizado por luces de vida y alegría y por sombras de muerte y de tristeza. De perfiles lisos y ahuecados, inertes o vivaces.

Y que en ambos planos circunvalaban las más bellas u horripilantes texturas de la única criatura de barro portadora de un don pensante y de un decisor tan complejo como un conjunto de figuras geométricas que pudieran reunirse y compactarse, en una sola, armónicamente.... 

... Figuras geométricas congeniadas hábil y secretamente por el Único Señor Que Es y Que hace Ser, y extrapoladas como el más rutilante caleidoscopio jamás imaginado por algún otro y atrevido orfebre demiurgo de lo fantástico.

Cuatro puntos cardinales y un centro que gobierna la rotación de los más recónditos pensamientos y sentimientos, separados a su vez por dos cortezas continentales donde la nervadura intrincada de la inteligencia, la libertad y la imaginación creadora, acuden en un planificado llamado Superior, a coordinarse o a atraerse en raptos ora de cordura u ora de locura, ora algorítmica, ora neuronal y/u ora espiritualmente, atrayéndose y coordinándose, o rechazándose y compitiendo, en una ceremoniosa puja o acuerdo -incesantes- llamada/o comportamiento.

Y en ese territorio, fundado como el soplo del Humano Quehacer, dicho Planeta gira y gira como parte inescindible y traccionada de otro Planeta mayor que contiene a todos los territorios mentales y naturales que lo conforman en una especie de valles, montañas, ríos, mares y océanos; y que gira, junto a Otros de similar estructura creativa, en una ruega galáctica de infinitos misterios divinos rotativos. Y ese triangulado y cuaternario territorio, al mismo tiempo es capaz de sembrar así ideas y cosas buenas, bellas, justas y verdaderas; más también y desde su oscuro muro, encerrar en su hábitat tras sus rejas serpenteadas -y con el mitológico nombre de Caja de Pandora-, tanto lo malo, como lo falso, lo absurdo, lo caótico y lo filosamente… tenebroso.

(Y, desde aquel día, Alguien nunca más volvió a preguntar a alguien cómo era y de qué estaba formado dentro del poderoso órgano llamado cerebro, el enigmático y soberano territorio de la mente humana).

 

ADRIAN NÉSTOR ESCUDERO – Santa Fe, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

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