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sábado, 17 de mayo de 2025

HABLO DE LA POESÍA - Luis Alposta - Buenos Aires, Argentina

 



LUIS ALPOSTA - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

ALGO ME QUEDA - Norberto Pannone - Buenos Aires, Argentina

 









ALGO ME QUEDA


Cuando al fin el desmayo

de la postuma trova se detenga,

es posible que encuentre mi inocencia longeva

y asombrado module

el gastado preludio, que de aquel casto niño,

todavía me queda.

 

NORBERTO PANNONE – Poeta y escritor argentino

BERTA VIDAL de BATTINI - San Luis, Argentina

 











LA SELVA


Sobre la ancha espesura prorrumpen las banderas
sangrientas del incendio, blandidas por un viento
que se encrespa en los agrios aullidos de las fieras
y se alarga en el filo de un enorme lamento.

Crece un tropel urgente y angustioso de huída
y un gran temblor de vuelo se quiebra en el ramaje:
en un continuo estruendo tirita sacudida
la caverna sonora de la entraña salvaje.

La brasa hoguera turbas de centellas vomita,
de copas cercenadas el vendaval se alfombra,
y cada tronco estalla su vital dinamita
sobre un mar de oro hirviente y una costa de sombra.

Montañas de humo negro cierran el firmamento,
apagan las estrellas y al sol empalidecen,
para abrir en sus grutas el mechero opulento
de las llamas que corren, saltan y se embravecen,

la impetuosa borrasca de la selva incenciada
traga espacios y alturas con urgencia insaciable:
es la tierra que se alza con la cresta inflamada
y es el cielo del cielo que desciende implacable.



BERTA VIDAL DE BATTINI - poeta y linguista puntana (1900- 1984)

EL VERSO SUTIL QUE PASA O SE POSA - Rubén Darío - Nicaragua

 















EL VERSO SUTIL QUE PASA O SE POSA


El verso sutil que pasa o se posa
sobre la mujer o sobre la rosa,
beso puede ser, o ser mariposa.

En la fresca flor el verso sutil;
el triunfo de Amor en el mes de abril:
Amor, verso y flor, la niña gentil.

Amor y dolor. Halagos y enojos.
Herodías ríe en los labios rojos.
Dos verdugos hay que están en los ojos.

¡Oh, saber amar es saber sufrir!
Amar y sufrir, sufrir y sentir,
y el hacha besar que nos ha de herir…

¡Rosa de dolor, gracia femenina;
inocencia y luz, corola divina!
y aroma fatal y cruel espina…

Líbranos, Señor, de abril y la flor
y del cielo azul y del ruiseñor,
de dolor y amor, líbranos, Señor.


RUBÉN DARÍO - Nicaragua

Félix Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío, fue un poeta, escritor, periodista y diplomático nicaragüense. Fue máximo representante del modernismo literario en lengua española. Wikipedia

Nacimiento: 18 de enero de 1867, Ciudad Darío, Nicaragua

Fallecimiento: 6 de febrero de 1916, León, Nicaragua

ESTOY MÁS MUERTA, QUE LA MISMA MUERTE - Luz Samanez Paz - Ica, Perú

 
















ESTOY MÁS MUERTA, QUE LA MISMA MUERTE


En las telas de la vida
se desvanecieron
los colores de los sueños.

Huyeron las celestes palomas,
por las últimas
grietas del mundo

En mi copa de cristal,
fulgura sangre de rojos ñujch´us
i alma de blancas rosas...

La divina embriaguez,
de los bohemios.

Sobre el lago ya no vuelan
como un sueño de nieve,
los cisnes...

Ya no hay vino de amor,
en mi copa.

I el alma fría del invierno,
entre los marchitos rosales
de queja...

La noche envuelve mi camino
i en la sombra,
percibo tu mirada.

¿Quién sabe que al final,
la propia oscuridad
será el olvido?

Sin sentir,
sin pensar,
estoy más muerta,
que la misma muerte.


©LUZ SAMANEZ PAZ, poeta y escritora peruana

ALMA MATER YPRESIDENTE INTERNACIONAL DE ASOLAPO

DESDE LA ETERNIDAD

POSTERGACIONES - Antonio Las Heras - Buenos Aires, Argentina

 








POSTERGACIONES


Latidos acrecentados por la angustia
de fracasar, día a día, en la empresa
deseada desde el tiempo adolescente
por dejar una huella marcada e indeleble.

Transcurre el tiempo, las semanas,
los meses, los años y las década
mientras vas postergando lo anhelado
para cuando sea ese tiempo, el adecuado.

Habías decidido, muy de joven, convertirte
en único e irrepetible, ser bien diferente
a los otros; a quienes consideraste fracasados.
Mas, ahora, tu instante final te ha convocado.

Usaste las jornadas para realizar aquello
que los demás dijeron era lo útil, lo importante.
Temeroso, nunca abriste el portal de tus esencias.
Ya no puedes hacerlo. Mueres, y has fracasado.


ANTONIO LAS HERAS – Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORIFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

 


AVELLANEDA - Carlos Penelas - Buenos Aires, Argentina

 







AVELLANEDA


No quedará en el viento ni en la sombra.
Es parte de mi infancia, de mi vida.
Aquí veo a mis padres brindar en cumpleaños.
Aquí veo los cinco nacimientos.
A hermanos, primos, tíos, vecinos y ventanas.
Habitaciones limpias con relojes antiguos, visillos,
lámparas con caireles, trinchantes de madera.
Recuerdo un terraplén, unos canarios,
los siete puentes, el Riachuelo.
Y aquella vaga reja donde una niña
aún mira hacia la calle arbolada.
Exhorto dioses venturosos en el tiempo:
Cecconato, Grillo, Maldonado.
Crecí escuchando la lengua gallega
y otra castellana de mares e insurrectos.
(La turba maldecía muros, colegios, lecturas).
Sabía de azoteas, de sueños sobre el alba
y patios, perros callejeros, malvones.
A veces la memoria recorre almacenes,
historias vedadas, amantes hostigados.
Cierta epopeya barrial, cierta leyenda.
Digo Mariano Acosta, digo Pavón,
digo Villegas. Cosmogonías de Piñeyro.
Entonces percibo el eco de otra soledad,
otro silencio. Es parte del viento,
de una sombra plural en la vigilia.
Un símbolo que acecha inagotable.

Abril de 2025

CARLOS PENELAS - Buenos Aires, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


Y EN EL ÁNIMO - Salomé Moltó - Alcoy, Alicante, España

 













Y EN EL ÁNIMO


El niño ha dejado
el cuaderno en la repisa
no quiere terminar el deber
el de todos los días
que su profesora le manda.

Y no comprendo que le has dicho
pues después de oírte
ha recogido el cuaderno
y se ha puesto ha terminar el deber.

He negociado con él
como siempre se hace
cuando algo quieres obtener
y para saber cómo las cosas
que tiene que hacer
mucho ánimo hay que tener.



SALOMÉ MOLTÓ – Alcoy, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

ALBERT EINSTEIN 70 AÑOS DESPUÉS 1955-2025 – No violencia, pacifismo, infinito.- Gabriella Bianco - Venecia, Italia

 



ALBERT EINSTEIN 70 AÑOS DESPUÉS 1955-2025 – No violencia, pacifismo, infinito

 

En nuestra era cada vez más secular y cínica, muchos buscan en los rincones más remotos del mundo algún tipo de espiritualidad, un sentido de lo sagrado sin lo sobrenatural. Pero ¿qué era esta religión cósmica que Einstein esperaba que el mundo entero abrazara? Einstein imaginó una espiritualidad tan radical que lo llevó a rechazar todas las religiones del mundo como inútiles.
Hacemos un llamamiento como seres humanos a otros seres humanos: recuerden su humanidad y olviden el resto. Si podéis hacer esto se os abrirá el camino hacia un nuevo Paraíso; Si no lo hacemos, nos enfrentaremos a la
amenaza de la extinción universal. El Manifiesto Russell-Einstein, 9 de julio de 1955

Einstein, físico

Albert Einstein es una de las figuras más significativas de la historia del siglo XX, habiéndose hecho universalmente conocido en 1905, gracias a la que ha pasado a la historia como la ecuación más famosa del mundo: E = mc 2 . Su fórmula revolucionó el mundo de la física; relacionando la masa, hasta entonces considerada una magnitud física independiente, con la energía a través de la constante c que corresponde al cuadrado de la velocidad de la luz en el vacío.

Pero no fue por haber establecido la equivalencia de masa y energía que recibió el Premio Nobel de Física en 1921, sino más bien «por sus contribuciones a la física teórica , en particular por el descubrimiento de la ley del efecto fotoeléctrico ».

Einstein el pacifista

Unos años antes, en 1914, la redacción del llamado Manifiesto de los Noventa y Tres había marcado el inicio del compromiso pacifista del físico. El Llamamiento al mundo culto fue firmado por noventa y tres de los más famosos representantes de la cultura y la ciencia alemanas. Einstein se había negado a firmar el manifiesto a favor de la Primera Guerra Mundial, respondiendo con la publicación de un contramanifiesto: Llamamiento a los europeos. El objetivo era rechazar la lógica de la guerra para unir las fuerzas de Europa más allá de los nacionalismos.

Henrik Syse, del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo y del Comité del Premio Nobel de la Paz, analizó el pensamiento pacifista, marcado por la biografía del físico alemán, reflexionando sobre los diversos tipos de pacifismo que lo caracterizaron y se sucedieron a lo largo de su vida. Einstein, de hecho, tuvo la oportunidad de alternar cuatro tipos de pacifismo: el absoluto, durante los años de la Gran Guerra; instrumental y científica, alrededor de 1932; Relativo a la Segunda Guerra Mundial. Finalmente, en la última década de su existencia propuso un pacifismo institucional-jurídico. Su pacifismo podría definirse en cierto modo como pragmático. Lo que es cierto es que el suyo no era un pacifismo integral, en el sentido de que frente a Hitler y la muerte de Gandhi, a Einstein le resultó imposible aplicar la no violencia integral. Se reconoció como el intelectual por encima de la refriega, devolviendo a la sociedad su mirada crítica.

De hecho, Einstein criticó duramente a quienes habían “traicionado” su misión como intelectuales al no defender colectivamente la paz y la democracia. También tomó posición unos años más tarde, cuando, a pesar de estar del lado de los Aliados, criticó la idea de utilizar la fisión nuclear como arma. En 1955, poco antes de su muerte, firmó junto con el filósofo Bertrand Russel el Manifiesto Russell-Einstein, que pretendía hacer reflexionar a los dirigentes políticos sobre el destino de la humanidad en caso de utilización de la bomba de hidrógeno.

El Manifiesto Russell-Einstein, 9 de julio de 1955

El 9 de julio de 1955 se presentó en Londres el documento más importante jamás escrito denunciando la amenaza que suponen las armas nucleares para la humanidad. Generalmente se lo conoce como “El Manifiesto Russell-Einstein” y fue concebido por Bertrand Russell, el gran filósofo-matemático, y el famoso científico Albert Einstein.

En la trágica situación que enfrenta la humanidad, creemos que los científicos deberían reunirse en asamblea para evaluar los peligros que han surgido como resultado del desarrollo de armas de destrucción masiva y discutir una resolución en el espíritu del siguiente proyecto de documento.

En esta ocasión hablamos, no como miembros de esta o aquella nación, continente o fe religiosa, sino como seres humanos, miembros de la especie humana, cuya supervivencia está ahora en riesgo. El mundo está lleno de conflictos. Casi todos los que tienen conciencia política tienen creencias firmes sobre al menos uno de estos temas; Pero queremos que, si podéis, dejéis de lado esas creencias y os consideréis únicamente como miembros de una especie biológica que ha tenido una historia notable y cuya desaparición ninguno de nosotros desea. (…)

Necesitamos empezar a pensar de una manera nueva. (…) la pregunta que debemos hacernos es: ¿qué medidas se pueden adoptar para evitar una confrontación militar cuyo resultado será inevitablemente desastroso para todas las partes?

Las nuevas bombas son más potentes que las antiguas y mientras que una bomba A (bomba atómica) podría destruir Hiroshima, una bomba H (bomba de hidrógeno) podría destruir las ciudades más grandes, como Londres, Nueva York o Moscú. No hay duda de que en una guerra con bombas H se podrían arrasar grandes ciudades. Pero este es uno de los pequeños desastres que tendríamos que afrontar. Si todos en Londres, Nueva York y Moscú fueran exterminados, el mundo podría recuperarse del golpe en el transcurso de unos pocos siglos.

Ahora es posible construir una bomba 2.500 veces más potente que la que destruyó Hiroshima. Una bomba de este tipo, si explotara cerca de la superficie de la Tierra o bajo el agua, emitiría partículas radiactivas a la atmósfera. Estos caerían gradualmente y alcanzarían la superficie de la Tierra en forma de polvo o lluvia mortal.

Nadie sabe hasta dónde pueden propagarse estas partículas radiactivas en el espacio, pero expertos autorizados coinciden en que una guerra con bombas de hidrógeno podría acabar con la raza humana. Se teme que si se lanzaran muchas bombas H se produciría un exterminio universal, rápido sólo para una minoría, pero una tortura lenta de enfermedades y una desintegración gradual para la mayoría.

Ésta es entonces la pregunta que os planteamos, dura, aterradora, inevitable: ¿acabaremos con la raza humana o la humanidad renunciará a la guerra? La gente no se enfrentará a esta alternativa porque es muy difícil abolir la guerra.

La abolición de la guerra requerirá limitaciones a la soberanía nacional, pero lo que probablemente más impide entender la situación es el sonido vago y abstracto del término “humanidad”.

Si bien un acuerdo para abandonar las armas nucleares como parte de una reducción general de armamentos no constituiría una solución permanente, podría cumplir propósitos importantes. En primer lugar, cualquier acuerdo entre Este y Oeste es positivo en la medida en que tiende a reducir la tensión. En segundo lugar, la abolición de las armas termonucleares, si cada parte creyera en la honestidad de la otra, reduciría el temor a un ataque repentino al estilo de Pearl Harbor, que ahora obliga a ambas partes a un estado de aprensión nerviosa.

La mayoría de nosotros no somos neutrales en nuestros sentimientos, pero como seres humanos debemos recordar que si los conflictos entre Oriente y Occidente han de resolverse de una manera que sea agradable para todos, incluidos Oriente y Occidente, debemos recordar que...

Nos espera, si sabemos elegir, un progreso continuo en felicidad, conocimiento y sabiduría. ¿Deberíamos en cambio elegir la muerte, porque no podemos renunciar a nuestras oposiciones?

Resolución final:

Invitamos al Congreso, y con él a los científicos de todo el mundo y al público en general, a suscribir la siguiente resolución:

 “En vista de que en cualquier guerra mundial futura seguramente se emplearán armas nucleares y que estas armas amenazan la existencia continuada del hombre, instamos a los gobiernos del mundo a comprender y declarar públicamente que su objetivo no puede lograrse mediante una guerra mundial, y los llamamos, en consecuencia, a encontrar medios pacíficos para la solución de todos sus agravios”.

La religión cósmica de Albert Einstein

“Conduciré al lector por el camino que yo mismo he recorrido, un camino bastante accidentado y tortuoso, pues de lo contrario no puedo esperar que se interese mucho por el resultado al final del viaje”.

Albert Einstein, Consideraciones cosmológicas sobre la teoría general de la relatividad (1917 ).

En “Soy parte del infinito”, Kieran Fox explica que el físico alemán no imaginó un paraíso, pero estaba convencido de que la ciencia podía abrir las puertas a una nueva forma de sacralidad. Legendario durante su vida, famoso en todo el mundo por haber revolucionado la física, Einstein pasó sus últimas décadas obsesionado con la búsqueda de una teoría unificada de toda la física, desde el electrón infinitesimal hasta la inmensidad de las galaxias. Para Einstein, esta búsqueda de la unidad era "el deber más alto y más sagrado" y prometió que nunca perdería la esperanza "de que este objetivo, el más grande de todos, pueda realmente alcanzarse".

Pero la física no era la única unificación que esperaba lograr. Igualmente ambicioso fue su deseo de unir a toda la humanidad en una comunidad global pacífica. El nuevo tipo de conciencia imaginado por Einstein, que ya no estaba prisionero de la individualidad, podría decirse que es "una parte del Infinito". En su pacifismo espiritual, Einstein creía que era derecho de todo ser humano en la Tierra tener el sentimiento de ser un elemento de lo eterno, lo que él llamaba "religión cósmica".

Al igual que su teoría del campo unificado y su esperanza de paz mundial, el renacimiento espiritual que anhelaba sigue sin cumplirse. Aunque Einstein creía que los humanos estaban “hambrientos de alimento espiritual”, acusó a su época de ser “bárbara, materialista y superficial”. La espiritualidad de Einstein era algo más: una amalgama casi alquímica de mente y materia, una nueva síntesis de espiritualidad noble y ciencia avanzada, superando la división entre cuerpo y alma, entre arriba y abajo, entre Cielo y Tierra.

Sin embargo, tanto las religiones tradicionales como la ciencia han mantenido la división entre cuerpo y alma, entre arriba y abajo, entre Cielo y Tierra. Para Einstein, unificar la física y unir a la humanidad eran dos aspectos de una única búsqueda espiritual, "una nueva forma de pensar" para ayudar a la mente humana a "elevarse a niveles superiores". La religión cósmica de Einstein exige un salto cuántico en la conciencia, un reconocimiento pleno y final de que la realidad física estudiada por la ciencia y los reinos fantásticos explorados por el espíritu es en realidad una y la misma.

En la madrugada del 18 de abril de 1955, falleció en Princeton, Nueva Jersey. Einstein, un pacifista declarado de toda la vida, ciertamente no renunció a sus ideales a medida que se acercaba su fin. Sólo cuatro días antes de morir, firmó un llamamiento a la paz en el que instaba a los hombres a dejar de lado las creencias personales y los prejuicios políticos. “Recuerda tu humanidad […] y olvídate del resto.”

El día antes de morir, Albert Einstein hizo las paces con la idea del final: «He hecho mi parte. Es hora de irse." Sobre la mesa junto a su lecho de muerte yacía el borrador manuscrito de un discurso en el que abogaba por "ideales universales de paz". La búsqueda de una teoría unificada ocupó las últimas décadas de Einstein, pero la búsqueda de la paz ocupó sus últimos días, si no sus últimas horas. Einstein dejó un magnífico legado intelectual que lo sobreviviría, aunque sabía mejor que nadie que su obra estaba inconclusa. En la tierra, le aguardaba una forma eterna de inmortalidad debido a su altísimo carácter moral e intelectual.


GABRIELLA BIANCO - Venecia, Italia

PRESIDENTE DE ASOLAPO  ITALIA – 

MIEMBRO HONORÍFICO Y EMBAJADORA DE ASOLAPO ARGENTINA

 


LA MUERTE DE QUIROGA - César Tamborini Duca - León, España

 


FACUNDO QUIROGA

El cuerpo de Quiroga -del que se desconocía su ubicación pues fue escondido para que no lo profanaran- fue inhumado en la Catedral de Córdoba. Se lo trasladó en 1946 a la bóveda de los Quiroga en Recoleta. En 2007 un grupo multidisciplinario que ingresó al subsuelo halló el cajón de bronce que guarda su esqueleto de pie dentro de una pared lateral. Los familiares no permitieron abrir el ataúd, para poder así comprobar si a sus pies, como se sabe de tradición oral, reposan los huesos de su esposa.

 

 

LA MUERTE DE QUIROGA 

Facundo Quiroga fue asesinado en una emboscada en Barranca Yaco, al regresar de una misión encomendada por el entonces gobernador de Buenos Aires, Vicente Maza; y a instancias de Juan Manuel de Rosas para realizar una misión diplomática: su objetivo era establecer la paz entre los gobiernos de Tucumán y Salta.

En la emboscada participaron Santos Pérez y una partida de sus hombres, al alborear el día del 16 de febrero de 1835. A Santos Pérez le fue encomendado el asesinato por los hermanos Reinafé, uno de ellos, José Vicente, era Gobernador de Córdoba. La instrucción dada al jefe de los emboscados, era que nadie debía quedar con vida. Y mataron hasta el postillón, de 12 años de edad; tampoco se salvó el secretario de Quiroga, José Santos Ortiz.

Después del asesinato y con el paso de los meses, el ánimo de los Reinafé muy preocupados en un primer momento, se fue normalizando. Pero en agosto les explotó una circunstancia no prevista: la súbita entrada en escena de José Santos Fuertes* y Agustín Marín. Eran correos de Quiroga que cabalgaban retrasados y no fueron advertidos por los emboscados; los dos hombres los estaban observando.

“Santos Fuertes, el asistente de Facundo, marchaba a bastante distancia detrás de la comitiva en el momento del asalto. Oculto en el monte presenció de lejos la masacre y consiguió huir, el único a salvo de los acompañantes de Facundo, y pudo dar aviso al Juez de paz de Sinsacate” (UNA SOMBRA DONDE SUEÑA CAMILA O’GORMAN, de Enrique Molina, Ed. Seix Barral, Buenos Aires, 1994, pág. 119).

Esa circunstancia permitió conocer de primera mano cómo ocurrieron los hechos, que José Santos Fuertes pudo relatar en estos términos: Llegamos a Santiago del Estero luego de un viaje agotador… tierra y calor eran las constantes en aquellos primeros días del caluroso diciembre de 1834… La cuestión fue que, al llegar a Santiago del Estero, Facundo se enteró de la muerte de Latorre, el gobernador de Salta, y dio por concluido su viaje (…)

El 16 de febrero de aquel 1835, con la pequeña comitiva de Facundo, entramos a la provincia de Córdoba en viaje de regreso a Buenos Aires. Hacia el mediodía llegamos a una zona conocida como Barranca Yaco y al tomar una curva, una partida de casi treinta paisanos detiene la galera…

Facundo abre la puerta y con el presentimiento hecho realidad escucho el grito de Quiroga que dice ¡Quién manda esta partida! Y antes que pueda mirarlo, el ruido del pistoletazo…

Lo que recuerdo desde allí, es como una escena en cámara lenta… giro la cabeza y veo la cara de Facundo estallar en una masa sanguinolenta… el grito del mayoral y el de Santos Pérez (que después supe, fue el que disparó), se mezclaron… luego llevó el polvo que seguía a la galera y nos cubrió…

*Algunos autores lo mencionan como Santos Funes.

CÉSAR TAMBORINI DUCA – León, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

 

EL GENERAL QUIROGA VA EN COCHE AL MUERE

El madrejón desnudo ya sin una sed de agua
y la luna torrando por el frío del alba
y el campo muerto de hambre, pobre como una araña.
El coche se hamacaba rezongando la altura;
un galerón enfático, enorme, funerario.


Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
arrastraban seis miedos y un valor desvelado.
Junto a los postillones jineteaba un moreno.
Ir en coche a la muerte ¡qué cosa más oronda!
El General Quiroga quiso entrar en la sombra
llevando seis o siete degollados de escolta.


Esa cordobesada bochinchera y ladina
(meditaba Quiroga) ¿qué ha de poder con mi alma?
Aquí estoy afianzado y metido en la vida
como la estaca pampa bien clavada en la pampa.
Yo, que he sobrevivido a millares de tardes
y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas,
no he de soltar la vida por estos pedregales.


¿Muere acaso el pampero, se mueren las espadas?
Pero al brillar el día sobre Barranca Yaco
sables a filo y punta menudearon sobre él;
muerte, de mala muerte se lo llevó al riojano
y una de puñaladas lo mentó a Juan Manuel.

Ya muerto, ya de pie, ya inmortal, ya fantasma,
se presentó al infierno que Dios le había marcado,
y a sus órdenes iban, rotas y desangradas,

las ánimas en pena de hombres y de caballos.


JORGE LUIS BORGES - Argentina