ME IMPORTA
No tanto me importa
que hayas guardado
tu infancia en frescura
me importa que tengas
el alma sensible
el corazón abierto
y la mano tendida.
SALOMÉ MOLTÓ
– Alcoy, Alicante, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO
ARGENTINA
PRESIDENTE: NORBERTO PANNONE
ME IMPORTA
No tanto me importa
que hayas guardado
tu infancia en frescura
me importa que tengas
el alma sensible
el corazón abierto
y la mano tendida.
SALOMÉ MOLTÓ
– Alcoy, Alicante, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO
ARGENTINA
FÁBULA
Anoche soñé con Pepa a Loba.
Llegó con rostro sereno
como un hechizo que es sombra y memoria.
Habló de Lueiro, evocó una estrella,
recordó el puñal alegórico, mítico.
Le pregunté por la Reina Lupa,
por la hija del Conde de Lemos
y la corona de hierro al rojo vivo.
También por un rey celta que recorrió mares,
epopeyas de arena, desventura.
Pregunté por las ánimas en pena
errantes en las tinieblas,
por el Pedrón en Iria Flavia.
Vi sus manos. Escuché su lengua
que entreteje firmamento y ternura.
Fue un instante de soledad.
Luego nombró a mis padres,
a mis abuelos, a una mujer friulana.
Quizá todo sea mitología
de difusas migraciones. Tal vez
es parte del desasosiego,
de un orden venturoso, distraído.
Ahora su ausencia me rodea.
del libro “ 7 poemas”
CARLOS PENELAS
– Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE
ASOLAPO ARGENTINA
21 DE MARZO - DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA (UNESCO) – ANTECEDENTES, CONCEPTUALIZACIONES Y DIÁLOGOS
Los Poetas..
"La Poesía es el alma de lo inefable" (Prof. Lic. Liana Friedrich - Rafaela, Argentina), 2022
I - A MODO DE INTRODUCCIÓN: La Poesía es la esencialidad del alma; éxtasis de lo teándrico y antítesis de lo vano y pasajero, su voz ecléctica (trino peregrino de realidades, valores, ideas y tendencias reales e inefables) entreteje con multiforme estructura de texturas y colores, lo liminar de la existencia, haciendo brillar en ella los dones de la humildad, la bondad, la belleza y la verdad, conjugando en sus antípodas unidas por el sinergismo de los extremos al amor con la paz verdadera.
Soy muy lector de poesía; e incluso la revelé en mi libro inédito "Poemas para el Hombre" (1973) y en una década que me contuvo con un noviazgo sublime y un encarnado interés por la política y lo social; temas que se unieron para dar sentido a mis búsquedas literarias. Búsqueda que continuara, prima facie, con un claro interés hacia la Ficción Conjetural y Metafísica (cit. Novela inédita "El Profeta", 1974).
De allí en más, el Realismo Mágico abriendo fronteras unificadoras de ambas inquietudes (la Poesía y la Prosa), y al cabo de la lectura de sus grandes exponentes, fue en ese orden un californiano de Los Ángeles (Ray D. Bradbury) quien, a través de sus increíbles "Crónicas Marcianas" (1950), surgió de pronto a mi vista y como un premonitorio e inimaginado sostén desde mi nacimiento cercano al de dicho libro, un 12 de Enero de 1951.
Es que un tal Gregorio Paredes, Jefe de la Oficina de Rendición de Cuentas de la Contaduría General del Ministerio de Educación y Cultura de Santa Fe (D. Gregorio Paredes, in memoriam), me indicaría hacia 1969 el camino a seguir, de ahí en más, casi como Narrador por excelencia. Aunque a partir de 1970 mi Prosa se mixturaría con la Poesía, volviéndola entonces "Poesía en Acción".
De hecho, esa conjunción vocacional (que puede comenzar a constatarse en mi primer libro de cuentos "Los Últimos Días", Ed. Colmegna S.A. - Santa Fe, Argentina, 1977, y su edición alentada por la obtención previa del Premio "Mateo Booz 1976" (Género Cuento: Sucedió en Gray Town) de la Asociación Santafesina de Escritores-ASDE), me permitiría comprender que, en definitiva, solo los matices poéticos, esto es, la Palabra en vuelo mistagógico por los senderos demiúrgicos de la Imaginación creadora (Phoiesis), podrían proveer a mi espíritu inquieto y siempre en vilo, la total carnadura existencial del Verbo con futuro de luminosa trascendencia álmica. Sobre el particular, mi actual Libro de Poemas inédito “Susurros y Sentires” (2023/2024), da cierta fe de la expresado al respecto.
II - ANTECEDENTES:
"Sé siempre un poeta, incluso en prosa", sentencia el famoso verso del poeta francés Charles Baudelaire, por el cual subraya la importancia de la creatividad y la belleza en todas las formas de escritura, no solo en la Poesía.
El Día Mundial de la Poesía fue propuesto en 1999 por la organización UNESCO durante su trigésimo periodo de sesiones, y es celebrado cada 21 de marzo con el propósito de consagrar la palabra esencial y efectuar una reflexión profunda sobre nuestro tiempo.
Este evento, que fortalece la cultura mundial, se realiza en importantes capitales del mundo pero se ha extendido ampliamente en todo el planeta, ya que conmemora una de las formas más preciadas de la expresión e identidad lingüística de una idiosincrasia, apoyando su diversidad a través de la expresión escrita y dando la oportunidad de pleno reconocimiento a las lenguas amenazadas con la extinción.
Según Julián Marquina, el motivo principal de elegir ese día tiene que ver con que el mismo da inicio la Primavera en el Hemisferio Septentrional. Sin embargo, el Día Mundial de la Poesía es una ocasión para honrar a los poetas, revivir tradiciones orales, promover la lectura, la escritura y la enseñanza de la palabra escrita.
En tal sentido, y teniendo en cuenta la interesante prescripción del notable Poeta argentino y santatomesino, Oscar A. Agú, acerca del acto poético: "La poesía no es mesiánica. La poesía... ES"; ES que me atrevo a abundar y compartir con ustedes, mis amigos y colegas de letras, algunas reflexiones en torno a dicho acto, y sabedor de que su esencia resulta tan difícil de vislumbrar como de abordar (intelectual y espiritualmente hablando).
III - CONCEPTUALIZACIONES.
Así, rescato de la virtual, semanal y gratuita EL REGALADOR -aunque actual y lamentablemente ya sin continuidad-, una opinión sobre el tema publicada en el Año 10 - Nº 376 – 2 de septiembre de 2011 - Idea y selección de textos: Alfredo Di Bernardo de la mencionada revista, y que sostenía:
“La poesía, ha dicho (Arthur) Rimbaud, quiere cambiar la vida. No piensa embellecerla como piensan los estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena, como sueñan los moralistas. Mediante la palabra, mediante la expresión de su experiencia, procura hacer sagrado (*) al mundo; con la palabra consagra (*) la experiencia de los hombres y las relaciones entre el hombre y el mundo, entre el hombre y la mujer, entre el hombre y su propia conciencia. No pretende hermosear, santificar o idealizar lo que toca, sino volverlo sagrado (*). Por eso no es moral o inmoral; justa o injusta; falsa o verdadera, hermosa o fea. Es simplemente poesía de soledad o de comunión. Porque la poesía que es un testimonio del éxtasis, del amor dichoso, también lo es de la desesperación. Y, tanto como un ruego, puede ser una blasfemia”.
Pensamiento al que adherí, prima facie, pero en el que encontré lo que me parecieron algunas discordancias intelectuales y/o espirituales en sus apreciaciones. Parecer -opinable por cierto, quien lo duda-, que me llevó a escribir en Octubre 2014 lo siguiente y al respecto:
"Si la Poesía es testimonio del éxtasis, del amor dichoso, como
afirma Rimbaud y repite Octavio Paz, entonces es hermosa (porque nada es más
hermoso que el Amor: Dios es Amor. Él enseñó a los hombres a Amar, a Amarlo y a
Amarse); y si es expresión de la experiencia, ruego o blasfemia, entonces es
moral o inmoral.
"Creo que el gran Rimbaud se contradice de algún modo; más aún
cuando deposita en la Poesía la misión de (*) sacralizar al mundo (concepto que
hago propio, sin dudar), pero desvinculando tal acción de principios o valores
(ética, diría yo; que me sentí parafraseado o comprendido -sin falsa modestia-
por Camilo Cela en su discurso como Premio Nobel).
"Lástima entonces que no definieran o precisaran (hablo del gran
Rimbaud y el egregio (Octavio) Paz: hombres como todos, pero que se animaron a
pensar), lo que resultara para ellos volver "sagrado" (*) lo que
toca. (Y recordemos que lo antecedente deviene, no solo de lo prescrito por
A.R., sino por lo declamado por ese otro gran Poeta ya citado, Oscar Ángel Agú,
cuando expresara "la Poesía no es mesiánica: simplemente “ES”).
Y nombrar al "ES", resulta, ni más ni menos, que adherir a lo INFINITO, al ALFA y a la OMEGA, a lo que no tiene principio ni fin: al Único Que "Es" (real y metafísicamente hablando) y Hacer "Ser" -dixit el sublime Poeta César Actis Brú, in memoriam-, Dios Creador, Redentor y Sacralizador)".
¿O puntos de vista, verdad, amigos míos Poetas? En tal caso, vale recordar lo que significa "sagrado" para la RA.E.: "Que es objeto de veneración o culto religioso'; 'del culto divino' y 'digno del máximo respeto'".
Quizás por ello, la egregia Poeta Argentina con transcendencia Hispanomundial, Prof. Lic. Liana Friedrich (Villa Regina, Argentina), 21-03-2025), me acercara sobre este asunto hoy, 21-03-2025, un nuevo y luminoso, maravilloso pensamiento sobre el sentido del ethos poético; una reflexión tan precisa y sublime que no puedo dejar de difundirlo. Y que expresa: "POESÍA: Geografía de Palabras / que derriba fronteras / en el Universo del Alma".
Y para mayor abundamiento, veamos lo que aportaba, también sobre el particular, una emérita Docente y Poeta vernácula, la Prof. Nelly Forni de Marina:
"Muy apreciado Adrián, pienso que la poesía tiene múltiples
conceptos de acuerdo a la forma y temas de expresión.
"Coincido con tu forma de pensar, pero, para mí la poesía es una
manera de "sentir" la vida en toda su amplitud, tratar de expresar lo
que nuestra alma vibra (sentimientos, vivencias, emociones, etc.).
"De allí los distintos temas de cada trabajo. Por ejemplo, en estos meses de reposo forzoso, escribo una mixtura entre lo lírico y lo biográfico. Las nostalgias me traen recuerdos, y los vuelco en versos actuales donde la rima o la versificación no cuenta. Son pocas las poesías que hago con signos de puntuación. Motivo de disgusto de algunas amigas que no les gusta trabajar mentalmente, (pero que), según la famosa escritora Beatriz Actis, son "una exaltación de lo que siento, y lo expreso sin respirar (...)".
Visto, dicha atenta e interesante devolución derivó de mi parte en una necesaria respuesta, donde sostenía:
"Querida Nelly: coincido plenamente contigo en el sentido de que no sólo la Poesía sino la Literatura toda (la verdadera Literatura) es una manera de "sentir" la vida en toda su amplitud. Aunque ya Horacio Quiroga enseñaba y advertía: "No escribas nunca en medio de la emoción; déjala morir. Si al cabo logras reconstruirla, entonces habrás llegado en Arte a mitad de camino".
"Es que el hombre necesita ordenar sus sentimientos para poder, finalmente, expresarlos. Es comunión de corazón y razón. Por tanto, es comportamiento. Y todo comportamiento puede ser calificado.
"Lo que me incomoda en el pensar de Rimbaud es ese conceder a la Poesía el estar más allá del Bien o del Mal. Esa certeza que lo lleva a cuestionar a estetas, literatos y moralistas. Si la Poesía, como asegura, habla de la experiencia del hombre, la misma puede ser legítimamente cualificada. Porque hay experiencias y "experiencias", en la conducta humana (y no tan humana muchas veces, hoy día), cuyo sentido aptitudinal y actitudinal las despoja del necesario animus poéticus.
"Y con Edgardo Pesante coincidíamos que la Literatura (de hecho, la Poesía como parte de su corpus literae), o, en este caso, y contrario sensu a Arthur Rimbaud, pensábamos que no estaba en sus fines "cambiar el mundo". Sólo atenderlo, escucharlo, prestarle atención y luego voz, reflejarlo con palabras en sus múltiples coherencias y contradicciones.
"Pero ciertamente, con una salvedad de mi parte hacia el maestro Pesante, que intentaba enlazar presunciones estéticas sobre lo poético, y que afirmaba, no obstante lo anterior, que un corazón trastocado por las esencias del Arte (es decir, la Bondad, la Belleza y la Verdad, y más aún de la mano de la visión trascendente de la Fe, la Esperanza y el Amor Ofrenda, sí puede motivarse a cambiarlo. A cambiar al mundo
"Era lo que yo pensaba en aquellos tiempos de Taller Literario ASDE, cuando tenía 20 años, y aún me arriesgo a sostenerlo.
"La Poesía y la Literatura no salvan al mundo; pero un alma en vilo y un corazón inquieto transformado por sus dones más preciosos, sí.
"Eso es lo que siento del "sentir" de la Poesía y la Literatura, y de allí que abogo por su carácter metafísico y, por ende, sacralizador de los territorios del Mundo (ello, y a diferencia de don A. Rimbaud, que no lo aclara aunque lo sobrevuela, y en mi caso arriesgo, un concepto definido de lo que entiendo y siento por lo "sagrado"* y lo sagrado en la Poesía).
"O para seguir reflexionado (sin compromiso). ¡Gracias por responder, amiga mía!".
ADRIÁN
NÉSTOR ESCUDERO –Santa Fe,
Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
“POEMA AL PADRE”
Oye negra, ¿te puedo hablar?
ya los chicos se han dormido
así que, así que deja el tejido,
que después te equivocas.
Hoy te quiero preguntar,
por qué motivo las madres amenazan a sus hijos
con ese estribillo fijo de “¡ah cuando venga tu padre!”
y con tu padre de aquí, y con tu padre de allá,
resulta que al final, al verme llegar a mí,
lo ven entrar a Caín y escapan por todos lados.
Y yo que vengo cansado de
trabajar todo el día,
recibo de bienvenida una lista de acusados,
tú empiezas con tus quejas y yo tengo que enojarme,
igual que hacía mi padre al escuchar a mi vieja
Entraba a fruncir la ceja
apoyando a ese fiscal
que en medio del temporal se erigía en defensora,
lo mismo que tú ahora que siempre me dejas mal,
si los perdono, “que ejemplo ¿es así como los educas?”
si los castigo, “eres bruto, no tienes sentimientos”.
A mí, a mí que llegué
contento y no tuve más remedio
que poner cara de serio y escuchar tu letanía,
a mí, a mí que me paso el día pensando en jugar con ellos
yo sueño en llegar a casa y olvidarme felizmente del trabajo,
de la gente y de todo lo que pasa.
Los hijos son la esperanza y
el porqué de nuestras vidas,
por eso nunca les digas “¡ah! cuando venga tu padre”,
no quiero encontrar culpables, quiero encontrar alegría,
que no me pongas de escudo como lo hacía mi madre,
que consiguió que a mi padre lo imaginara un verdugo,
él llegaba y te aseguro que se acababan las risas.
Y en lugar de una caricia o
hablarle como a un amigo,
lo miraba compungido, presintiendo una paliza,
y el pobre, que me entendía, sacudiendo la cabeza
escuchaba con tristeza lo que mi madre decía.
Y que él, y que él de sobra
sabía “¡que con este no se puede,
que me pinta las paredes, que trajo las suelas rotas,
que la calle, la pelota, que me saca canas verdes!”.
A la cama sin cenar, aburrido
me ordenaba,
mi madre me consolaba y yo, y yo lo culpaba a él,
a él que había llegado recién de trabajar cansado
y ya lo había yo amargado con todas mis travesuras.
Los hijos nunca analizan el
sentimiento del padre,
porque el brillo de la madre es tan fuerte, que lo eclipsa
solo le hacemos justicia cuando nos toca vivir a nosotros su problema,
¡ay… si mi padre viviera! que recién lo comprendí
y por qué nunca me dijo lo mucho que me quería.
Si hoy yo sé cuánto sufría al
ver enfermo a su hijo,
porque me miraba fijo el primer pantalón largo
y se, y sé que hasta me habrá besado cuando yo estaba dormido
hoy que todo lo comprendo, ¿por qué no estás a mi lado?
¿Por qué no estás ahora para besarte bien fuerte viejo lindo?
y ofrecerte mi cariño a todas horas.
Ves a tu hijo que llora, pero
llora con razón,
porque te pide perdón pensando en aquellos días
en que ciego no veía que eras puro corazón,
déjame negra que llore, es tan lindo desahogarse.
En fin, veamos que hacen
nuestros futuros señores
mira esos pantalones, tápale un poco a la nena
si, si, ya sé, no me lo digas, hoy se fue a la calle sola,
acuéstate rezongona, mañana, mañana será otro día.
HÉCTOR FRANCISCO GAGLIARDI – Buenos Aires, Argentina
LA TARDE QUE ME VISITÓ BORGES
Tarde invernal,
tediosa y de sólo tres grados de temperatura. Soplaba viento del sur y esto
hacía que la sensación térmica fuera de cero grados.
La calle se
hallaba desierta y los árboles de hojas caducas agitaban sus desnudos tallos
como en una extraña y vegetal añoranza de tiempos mejores. Nostalgias de savia
y clorofila.
Todo aquello veía
desde la ventana que daba a la calle Mitre. Desde ese cuarto, mi preferido,
observaba aquel paisaje invernal. Bajo la exigua luz que entraba a través del
vidrio, trataba de encontrar la rima de un verso, huidiza y necesaria.
En realidad,
estaba ansioso, aguardaba el auto gris.
La noche anterior
me habían dicho: “Espera un auto de color gris, en el, llegará Borges a tu
casa”.
Las horas se
sucedían atormentándome con un inexplicable nerviosismo. Para calmarme, me
decía en voz alta: “fue sólo un sueño. Borges está muerto. Te estás volviendo
loco”. Sin embargo, contrariamente a este rasgo de mi pensamiento, seguía
observando la calle desde mi ventana, porque, aunque no pudiese probarlo, sabía
que Borges iba a llegar a las 17:40.
Un auto gris se
detuvo frente a mi casa. El conductor descendió del coche, abrió la puerta
posterior derecha y Borges bajó del vehículo. Vestía un traje gris a rayas, una
camisa celeste y no tenía corbata…
Sonó el timbre y
abrí. Borges miraba sin ver, pero al oír el sonido de la puerta, me saludó.
-Buenas tardes,
¿puedo entrar?
-Sí, pase, señor
Borges.
Entró detrás de
mí, empuñando su bastón. Nos sentamos en la sala y el genial literato preguntó:
-¿Cómo era su
nombre?
-Ezequiel,
respondí.
-Ezequiel,
repitió pensativo. Como el profeta. ¿Es usted judío? Me preguntó de improviso.
-No, para nada.
Es mi seudónimo. Lo elegí porque parece “sonar” bien y me ha dado suerte.
-¡La suerte!
–Espetó Borges- ¡Siempre la suerte formando círculos invisibles alrededor del
hombre para empujar las leyes del destino!
-No sabía que
usted creyera en la suerte.
-Perdone,
Ezequiel, pero, ¿leyó usted mis libros?
-Sí. –Respondí
azorado.
-Si los leyó,
comprenderá por qué estoy aquí. ¿Por qué hoy y no ayer ni mañana? Es una suerte
que usted y yo estemos conversando. Usted, en verdad, es un hombre afortunado.
A mí me dieron esta licencia para visitarlo hoy, pero me explicaron que no
abusara. Debo volver a las veinte en punto.
-Antes que nada,
Borges. ¿Me va a firmar un autógrafo?
-Sí, como no.
Le extendí un
papel y Borges me firmó con paciencia infinita, maquinalmente: “Para mi amigo Ezequiel, con afecto: Jorge
Luís Borges”. De pronto, sonrió y me preguntó:
-¿Sabe que estoy
escribiendo un cuento?
-No lo sabía… ¿De
qué se trata?
-Es un cuento
extraño, aún para mí. Trata sobre un escritor desconocido que me está
esperando. Yo llego a su casa en un auto gris a visitarlo, él me está
aguardando impaciente, pero, como ocurre siempre, en lugar de preguntarme cosas
importantes, sólo me pide un autógrafo y me echa un párrafo de trivialidades…
Lo extraño de todo esto, es que yo realizo esta visita mucho después de mi
muerte. ¿Qué opina usted de esto?
-Siempre tuve una
teoría sobre este asunto: existen huecos dimensionales. A veces, alguien cae en
algunos de esos huecos y llega la muerte. En otras ocasiones, algunos de los
que habitan el “otro lado” pasan a este y…
-Es una teoría
interesante… continuó Borges. Lo imposible es probar que es verdad… Esto es
como la vida, uno se rompe los sesos pensando en ella y, cuando logra obtener
alguna respuesta, se da cuenta que ya está muerto. Lo cual, para nada significa
que los muertos sepan que es en realidad la muerte. Se dice que la muerte es un
misterio aún más insondable que la vida. Se debe uno morir varias veces para
comprenderlo.
-¿Y la fama que
es, Borges?
-La fama es como
la primavera que cubre los árboles, las flores y los frutos. Las flores
representan el entusiasmo, los frutos la paciencia…
-¿Y las hojas?
-Las hojas son la
multitud que rodean al famoso, a veces, su frondosidad no deja ver muy bien
como realmente se es… ¿Qué hora es?
-Las 20:00.
-Debo irme.
-No me va a negar
que es extraño.
-¿Qué es lo que
le resulta extraño, Ezequiel?
-Que usted
respete tanto los horarios.
-Ocurre que antes
estaba vivo, pero ahora estoy muerto. Es decir, para que usted se haga una
idea, muerto significa ocupar un lugar en un tiempo exacto, ni antes, ni
después… “Da lo mismo morir en cualquier parte…”, yo he muerto en Ginebra…
-Adiós, Ezequiel... Escriba y lea mucho.
Esas fueron las
últimas palabras de Borges. Me estrechó la mano y salió hacia la tarde fría.
Ascendió al auto y se perdió en la distancia. Me quedé más solo que antes,
mirando hacia la calle Mitre. El viento aún agitaba los tallos desnudos.
Recogí el autógrafo que Borges había dejado sobre la mesa y tomando un libro de él, me senté a leer aquello que continuó diciéndome a través de la palabra escrita…
NORBERTO PANNONE, Buenos Aires, Argentina
«100 ESPAÑOLES Y DIOS»
José María
Gironella fue un reconocido escritor, autor entre otros títulos de “Los
cipreses creen en Dios”, auténtico best seller. Fue igualmente un magnífico
articulista retratando la sociedad de su tiempo, compilando una diversidad de
artículos en su obra “Mundo tierno, mundo cruel”. En 1969 sorprendió al público
con la aparición de un libro titulado «100 españoles y Dios», cuyo eco aún
perdura, sometiendo a diversos personajes públicos a unas preguntas cruciales:
¿Cree usted en Dios? ¿Cree que hay en nosotros algo que sobrevive a la muerte
corporal? ¿Cristo es Dios?
Entre los encuestados había creyentes,
agnósticos y ateos, científicos y personajes del mundo de las letras y la
música. Celebridades de un mundo variopinto, pero ninguno perteneciente a
instituciones religiosas.
A la primera
pregunta el 56% dijo «sí», el 19% mostró su negativa y el 25% manifestó una
duda razonable. A la segunda el porcentaje de los “sí” fue el 58%, el “no” el
20% y el de la duda el 22%. A la tercera afirmaron lo primero el 49%, dijo “no”
el 30% y ni “sí” ni “no” el 21%.
Se dice que la
opinión procede de la formación y ésta de la información. Sería pertinente
preguntarnos cuál es la nuestra.
→ ¿Cómo plantear
de manera razonable la existencia de un Creador?
El hombre es un
ser pensante, lo cual le hace tener consciencia de su existencia. (Descartes)
“Lo que no existe no puede haberse dado la existencia por sí mismo” (S.J.
Carreiras). Luego, le ha sido dada. Este es el primer planteamiento racional: el «creacionismo». Quien lo niegue
habrá de saber sostener una respuesta que sustente su descreimiento, incluyendo
reconocerse él mismo. En el libro titulado “Metafísica”, Aristóteles lo describe como el primer
motor inmutable, incorruptible,
y lo define como el pensamiento del pensamiento, es decir, como un Ser que
piensa que su propio pensamiento, inteligencia y acto de inteligencia son uno y
Él mismo. Es el que fue, es y será. Eternidad.
→ ¿Cómo pensar en una existencia más allá de la muerte?
Para “comprender” lo que se suele llamar “la otra vida”
―resurrección para los cristianos― es necesario de una parte la fe y de otra
entender qué razones se dan para que exista el hombre.
Lo primero ha quedado respondido en la primera pregunta.
Quien tiene depositada su confianza en la Providencia reconoce al autor de todo
lo que existe. La Ciencia― no la filosofía ni la teología― define como
principio “antrópico” a la evolución de la creación desde su comienzo,
encaminada toda ella como fin a la aparición de la inteligencia humana.
Pero, ¿por qué crea al hombre? Siendo Omnipotente, ¿qué
necesidad tiene de nada ni de nadie?
Para la reflexión debemos incluir entre sus propiedades
infinitas la del Amor. Ésa es la razón del creacionismo: el amor. Y el amor infinito colma cualquier medida y lejos de
permanecer en él mismo sale de sí queriendo hacer partícipe a su criatura de su
gloria. Pero, al mismo tiempo le exige que libremente acepte ese don. Por eso,
el hombre dispone de la libertad para decir sí o no. Y como la fe sin obras
languidece, el hombre ha de responder a ese reto conduciéndose por una ética
superior.
Si la vida fuese tan solo un discurrir del tiempo y al final
acabar todo en la nada de la muerte, sería una crueldad divina carente de
sentido. Y siendo igualmente extrema la sabiduría del Demiurgo se haría
incomprensible. Ciertamente hay razones para que en el uso de su libre albedrío
el hombre se incline antes por la esperanza que por el absurdo de la “nada”,
que nada prueba.
→ ¿Cómo situarnos ante Cristo?
Resulta imposible para la razón comprender que un hombre sea
acreedor de la divinidad. Pero, si en lugar de partir de abajo-arriba lo
hacemos de arriba-abajo, comenzando con el prólogo del evangelio de S. Juan,
que dice”: «Al principio ya existía
la Palabra. La Palabra estaba junto a Dios y la Palabra era Dios. Y la Palabra
se hizo carne», resultará más asequible para lo limitado de la inteligencia del
hombre que lo divino se haga humano, que lo humano sea divino ¿No puede quien
todo lo creó entrar en el mundo haciéndose hombre― ¿podría el hombre entender
desde su limitación lo infinito si no es manifestándose en la propia naturaleza
humana? ― para que el hombre pueda relacionarse con el Hacedor?
Es cierto que existen diversas religiones y todas procuran
religar al hombre con el Misterio. La diferencia con el cristianismo es que
muestra al mundo el verdadero rostro del que creó todo cuanto existe. Benedicto
XVI, el Papa sabio, en su libro “Jesús de Nazaret” pregunta: “Si después de más
de dos mil años el hombre sigue igual o peor que entonces, ¿qué trajo realmente
al mundo?”. Y responde: “Trajo a Dios”, trascendiendo todo pensamiento
filosófico y místico, acercándose de tal manera al hombre que se encarna para
ser reconocido “humanamente”. Dios en cuanto encarnación del Verbo, y Hombre
como punto final de lo que está destinado el hombre a ser, alejándose del punto
“alfa”, próximo a su origen simiesco, alcanzando la culminación en el punto
“omega”, como el Crucificado (la intimidad con lo celestial). En resumen:
confianza en el futuro, y en el presente alcanzar la máxima humanidad
practicando el bien.