PRESIDENTE: NORBERTO PANNONE
sábado, 20 de abril de 2024
EL BARÓN MEGATA Y EL TANGO – Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina
Tsunayoshi
Megata
En
1920 un aristócrata japonés, el barón Tsunayoshi Megata, viaja a París con la
intención de someterse a una operación para hacer desaparecer, así, una mancha
(un hemangioma) que, de nacimiento, tenía en el rostro.
Al
poco tiempo de su llegada ve actuar en El Garrón a la orquesta de Manuel
Pizarro. Fascinado por el tango, contrata los servicios de un profesor, hasta
llegar a convertirse en un eximio bailarín, olvidándose para siempre de la
operación.
Seis
años después, llevando consigo un álbum de discos grabados por Pizarro y por
Bianco-Bachicha, regresa a Tokio e instala una academia de baile, gratuita, en
la que enseña a bailar el tango a la aristocracia japonesa. A pesar de que no
daba clases profesionalmente, quienes lo conocieron me han contado que Megata
era muy estricto en la enseñanza del baile y en todo lo referente a urbanidad.
Personalmente,
su figura siempre me interesó, de modo que cuando viajé a Japón emprendí una
investigación sobre su persona. Tuve la suerte de conocer a varios de sus
discípulos y, entre ellos, fue la duquesa de Okuma la que me contó que Megata
era muy aficionado a los deportes. Piloto de avión, después de las lecciones
solía conversar sobre aviación en prolongadas charlas que se prolongaban hasta
la madrugada. Fue, además, el primer japonés que importó una motocicleta -una
Harley –Davidson- de los Estados Unidos.
Megata
fue el verdadero introductor del tango en Japón.
Cuando
regresé de aquel viaje le dediqué un tango. Le envié la letra a Edmundo Rivero,
que se encontraba veraneando en Mar del Plata, y una semana después me lo cantó
por teléfono. Le había puesto música.
A LO MEGATA
El barón Megata, en el año veinte,
se tomaba el buque con rumbo a París,
y allí, entre los tangos y el “dolce far niente”,
el japonesito se hizo bailarín.
Flaco y bien plantado. Pinta milonguera.
De empilche a lo duque, aun siendo barón.
Bailó con Pizarro, y una primavera
empacó los discos y volvió a Japón.
Y así llevó el tango
a tierra nipona,
donde gratarola
lo enseñó a bailar.
Cuentan que Megata
no cobraba un mango,
por amor al tango
y por ser bacán.
No sólo enseñaba cortes y quebradas,
también daba clases de hombría de bien,
junaba de noches y de madrugadas,
piloteaba aviones y más de un beguén.
Y tal vez ahora, que está aquí presente,
mientras una Sony nos pasa “Chiqué”,
alguien, allá en Tokio, elegantemente,
baile a lo Megata sin saber quien fue.
LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA
“A
LO MEGATA” – tango de Alposta y Rivero - Canta Edmundo Rivero
https://www.youtube.com/watch?v=zcBRS3m1Xbs
LA BUSCA - César Tamborini Duca, León, España
LA BUSCA
En “La Busca” el personaje
principal es un niño-adolescente -Manuel- al que la vida va oponiendo
obstáculos en su camino a la edad adulta. La temática central se desarrolla
principalmente en los suburbios (del latín “sub urbis”) de Madrid, en sitios
donde se enseñorea la desesperanza que produce la pobreza o miseria, de la que
es difícil desembarazarse y es donde surge el deseo y la esperanza de poder
salir de esa clase mísera de la baja sociedad para lograr ocupar un sitio en la
clase media, deseo encarnado en el protagonista pero que se puede hacer
extensivo a cualquier persona de esa clase social desamparada, es lo que con su
artística pluma describe Pío Baroja.
Una sociedad -la
madrileña- producto de las sociedades típicas del siglo XIX donde cohabitan
gentes humildes y las del bajo fondo, es la que nos va describiendo: esas vidas
tortuosas, duras, de personajes de distintas edades y sexos, pero sin caer en
sentimentalismos ni tampoco en el uso de tonos festivos, ni de lirismos retóricos.
La taberna de la “Blasa”
(taberna real y típica de principios del s. XIX) permite realizar al autor un
detalle prolijo del paisaje suburbano de la capital, además de
proporcionar notas más líricas en el encuentro protagonizado por Manuel con su
primo Leandro (mayor que él, y curtido en el ambiente de rufianes), su amigo
Roberto (el estudiante) y la prima de éste, llamada Fanny, una pintora bohemia
que deseaba conocer los bajos fondos al que tan habituado estaba Leandro.
En el segundo capítulo de
la IIª parte se efectúa una descripción del Corralón -conocido como “la
Corrala”- donde vivía el tío Rilo y donde sentó sus reales Manuel, en su triste
trajinar por distintos lugares. La vivienda estaba en el Paseo de las Acacias y
constaba de un callejón de entrada, un patio y tres pisos a los que se accedía
por escaleras de ladrillos a una galería común que de trecho en trecho
albergaba puertas de acceso a varias viviendas, en una tipología clásica con
ese patio central a lo que en Buenos Aires se conoce como “conventillo”, que
reúne a varias familias y pueden generar amistades o discordias. Lo describí en
enero:
En el capítulo III
describe la “Corte de los Milagros” y sus miserias, donde a la hora del
‘rancho’ coexisten personajes de la más amplia categoría de seres humanos
desamparados, productos de la ciudad misma. Una ciudad capaz de producir el
abigarrado producto de gentes que deben luchar contra las injusticias sociales
para sobrevivir, generando así niños famélicos, varones vagabundos, golfos,
prostitutas, descuideros, hampones, mujeres “de la vida” que los acompañan en
ese desamparo que produce seres violentos y amorales en una sociedad trágica,
grotesca.
Un desamparo tan abrumador
no podía ser remediado o al menos paliado en parte por la caridad (“Casa de la
Doctrina”), ni por las organizaciones obreras que en ese entonces eran todavía
pequeñas, ni por ningún tipo de asociación humanitaria, que deja entrever la
necesidad de la participación del Estado para remediarlo.
En este laberinto social
solo encuentra una salida la figura de un trapero, el señor Custodio, que pese
a no saber leer ni escribir, tiene la inteligencia propia de las personas con
sentido común, con ideas para la reutilización de la basura generada en la
zona. Y Manuel, que pese a sus relaciones peligrosos del entorno donde se
desenvolvía, resistió finalmente los ofrecimientos de sus amigos para
delinquir; su bonhomía aparece también cuando (pág. 182 y 183) demuestra su
decepción al acudir a una corrida de toros, por la crueldad del toreo.
Lo que antecede viene a
ser una síntesis del significado del libro de Pío Baroja, editado por
la Biblioteca Básica Salvat, en Madrid en el año 1969. Novela que
apareció en el año 1904 como la primera parte de una trilogía que incluía otras
dos novelas, “Mala Hierba” y “Aurora Roja”, del mismo año.
Además de esta relación
crítica quiero destacar aspectos de interés para el lector argentino,
principalmente aquellos interesados en el tango y en el submundo originario de
los lunfardos, puesto que encontramos similares características en el lenguaje,
en el hábitat, en las costumbres de los primitivos habitantes suburbanos de las
grandes ciudades argentinas, principalmente Buenos Aires y en menor medida
Rosario y Córdoba.
Por todo ello mencionaré algunos de estos aspectos indicando las páginas donde se encuentran en esta edición; si fuera preciso copiaré algún párrafo. También realizaré una lista del vocabulario con su significado, donde se encuentran palabras comunes con el lunfardo y otras que no lo son, pero que corresponden al idioma jergal español, o las que ahora están en desuso.
Descripción de la miseria, está en la página 70Un palique sin s final ni consonante final, en 4 o 5 palabras de la pág. 97
Palabras jergales en pág. 99 y 100
Duelo de cuchilleros, representado en las páginas 111 y 112
Vocabulario
Cotarro: cuarto, habitación; pág. 36 (de él deriva cotorro)
Burdel: casa de prostitución (NO LUNFARDO)
Gachó (del caló): hombre en sentido despectivo; pág. 62, 113 y 179
Hay un relato en pág. 62 y 63 que recuerda por su similitud, el tango “Ivette”
Najarse: escapar, huir; pág. 65
Jamar (del caló): tomar alimento, por analogía con manyar; pág. 65
Chiribitiles: habitación pequeña, sucia y descuidada; pág. 68
Jierro: se refiere al dinero; pág. 80
Jai laif: alta vida (Jailafe); pág. 96
Alpiste: bebida; pág. 103
…”y bailó un tango”; pág. 104 y 106
Sarasa: hombre afeminado; pág. 110
Cabayeros, eya: yeísmo, pronuncian y en lugar de ll; pág. 110
Golfa: vagabunda, prostituta; pág. 132
Ninchi: chico, muchacho / tonto, memo; pág. 137
Piri: designa un recipiente de barro (en desuso), es el rancho, la comida en la cárcel; p. 141
Gigoló: amante de la prostituta y mantenido por ella; pág. 162
Colá: tiene el sentido de “metejoneada”; pág. 179
Chalá: chalada (lo mismo que chiflada); pág. 179
Panoli: cándido, tonto; pág. 180
Trichina: se refiere a la triquinosis producida por los cerdos; pág. 186
Chato: que tiene la nariz pequeña y aplastada; pág. 186 (en Arg. Le decimos “ñato”)
Amolarse: fastidiarse; pág. 186
Moler: fastidiar, molestar; pág. 188
Chulos: personas que lucran con la actividad sexual de terceros (proxenetas); pág. 188
Filando: observando; pág. 188. En Arg., filar es 1. Hacer el cuento / 2. Observar / 3. huir, marcharse
CÉSAR J. TAMBORINI DUCA, León, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
Académico Correspondiente para León
Academia Porteña del Lunfardo
EL TREN - Floreal Rodríguez de la Paz, Alcoy, Alicante, España
EL TREN
con mi tristeza,
con mi nostalgia.
Ya no puedo mirar
por sus ventanas,
y que los ojos miren por sus
ventanas,
y que los ojos se nublen por
su mirada.
Va como loco el tren,
no es un tren.
Un tren que no tiene alma
no es un tren.
FLOREAL RODRIGUEZ DE LA PAZ, Alcoy, Alicante, España
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
RETRATO - Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina
RETRATO
Acuérdate. Es tan sólo una
imagen.
Flotabas por encima de la parra
en la felicidad de un tiempo.
El niño y tú eran uno en esa tarde
que flotaba por encima de los techos.
El niño tenía siete años y era feliz en ese patio
envuelto de voces castellanas y gallegas.
Rodeado de reyes, de naves, de corsarios.
Era feliz en una isla desierta, en el lejano oeste,
en una nave espacial alrededor de la luna.
Ahora hay un hombre sentado ante una mesa,
inclinado sobre libros y papeles,
con una pipa en la mano y humo holandés.
Escribe unas líneas ante un niño
que una tarde soñaba por encima de los techos.
Buenos Aires, abril de 2024
CARLOS PENELAS, Buenos Aires, Argentina
MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA
www.carlospenelas.com
SINTONIA CON EL SILENCIO - Guillermo Fernández del Carpio, Arequipa, Perú
SINTONIA CON EL SILENCIO
A todo ser
solidario, porque se necesita más de ellos.
El silencio
de la habitación era el silencio del tiempo que no había vivido. Ya estaba un
año en estado de coma. La habitación intentaba ocultar el drama con algunos
cuadros de Rembrandt, una nueva alfombra gris, tres sillas alrededor de la cama
para acompañarlo en esa sintonía con el silencio, una mesa elegante y encima un
computador, una lámpara al lado del mismo, el closet clásico que siempre quiso
tener y muchos libros ordenados por materia en un estante de pino muy bien
jaspeado. Había naturalmente algunos aparatos que controlaban su estado
cardíaco y cerebral.
Los médicos aconsejaron
que se escuchara música clásica en aquella habitación. Su hermana Lucía
alternaba la orden médica; un día Chopin, otro Vivaldi, los fines de semana
siempre Schubert, como los domingos Stravinsky…Nadie sabía en aquel silencio lo
que ocurría en aquella mente, nadie.
En aquella casa, nadie
quería rememorar el accidente. Lucía guardaba con mayor firmeza la esperanza
del despertar de su hermano algún incierto día. Suponía que la mente humana es
muy compleja, pero algún indicio debería de existir que avivara su esperanza.
¿Cuál indicio podía ser aquél?
Antonio Osorio ejerció la
medicina, era cardiólogo y presumo que en varias oportunidades estuvo ante
habitaciones como la que he descrito. Presumo también que tuvo varios pacientes
en estado de coma y se enfrentó con valor al inevitable silencio, con el cual
ahora convive.
Lucía, creía que de algún
modo podía comunicarse con él. Desatinada no era aquella tierna idea, porque el
coma no invalida absolutamente la mente. La premisa de que el coma es un sueño
y que posee un grado de actividad mental, iba teniendo forma y la brisa de una
esperanza. Osorio quizás en ese universo silente recordaba, soñaba y en sus
sueños tenía otros sueños. Su vida transcurrida se hacía una película en su
mente. Algo de lo externo, en aquella habitación que ocultaba el drama, podía
sintonizar con él.
Lucía se atrevió a leer
algunos párrafos del diario de su hermano. En él encontró un apunte sobre el
Quijote. A Osorio le encandilaba el pasaje donde Alonso Quijano se vuelve
Caballero. En tal diario, escribió: “Me gustaría ser un Quijote que en su
estado de locura, recorre el mundo junto a Sancho y Rocinante…”. Lucía
rápidamente llamó a uno de los empleados de la casa que fingiera del Quijote y
bajo un libreto que escribió a groso modo, escenificaron un pasaje de la
célebre obra cervantina frente a Osorio, una tarde en aquel cuarto con los
autorretratos de Rembrandt como testigos.
A los pocos minutos, notó un semblante diferente en su hermano, como que
hubiera presenciado tal escenificación.
También escenificaron una
escena del Enfermo Imaginario de
Moliere y otra del Mercader de Venecia
de Shakespeare. El semblante de Osorio tomaba más vida o en todo caso, así lo
veía Lucía. Imaginó en varias ocasiones ser una paciente que acudía al médico y
le narraba su estado de ánimo. Ella misma, respondía, como suponía que lo hacía
su hermano: “Que le vaya bien Señora, saludos por casa. Cualquier suceso,
hágamelo saber”.
Estos hechos fueron
conjugándose en un artificio inteligente y muy terapéutico. Fueron incontables
veces, en muchos años, las escenificaciones de obras y lecturas de poemas, uno
siempre cada día.
Lucía murió muy joven un
otoño de 1999. Osorio despertó de aquel sueño a los pocos días, después del
accidente aéreo de octubre de 1992, cuando regresó de París. Así suele ser el
destino.
Le contaron sus primos
todo lo que su hermana Lucía hizo por él. Al enterarse lloró mucho aquella
noche. Al día siguiente, recorrió toda la casa y en la sala encontró varias
fotos de la familia. Se detuvo a ver las que estaba solamente con su hermana.
Allí recordó los juegos interminables que tenían de niños en el campo, en el parque
y en el patio de la casa. Aquel patio era de color rojizo.
El semblante de Lucía era
siempre sonriente, era intrépida para la actuación, hábil con la aritmética y
leía poemas de Mistral detenidamente y su obra preferida era El Principito de Exupéry. Lucía nunca
contrajo matrimonio a igual que su hermano. Ambos vivieron juntos desde la
juventud, después de la muerte de sus padres.
Imaginó todo el amor de su hermana cuando estuvo inconsciente. Empezó a escribir un libro con la intención de publicarlo en dos años. Mientras escribía tiene la imagen de su hermana cuando era niña. En este libro, describiría su infancia, su experiencia de haber estado en coma y el amor inmensurable hacia su pequeña hermana. Desde ese entonces, Osorio hace sintonía con el silencio de Lucía. Sus memorias, tendrían por título “Sintonía con el Silencio”.
GUILLERMO FERNÁNDEZ DEL CARPIO, Arequipa, Perú
MIEMBRO HONORÍFICO DE
ASOLAPO ARGENTINA
LOS MISTERIOS DE LAS CIUDADES MÁGICAS - Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina
LOS MISTERIOS DE LAS CIUDADES MÁGICAS
SHAMBALÁ.Ciudad de los Césares, Paititi, Agharta. ¿Existe Erks bajo el cerro Uritorco?
La Ciudad
de los Cesares, Shamballá, Erks, Paititi, Agharta, son todos nombres de
sitios, ciudades o territorios, nunca recorridos por ojos profanos. Se menciona
que se trata de “ciudades sagradas” a los que sólos acceden
quienes obtuvieron el desarrollo espiritual necesario.
Después
de mucho tiempo trabajando su “ser interno “ de la guía de un
maestro adecuado, al que se accede porque el discípulo así lo ha decidido,
sintiendo un llamado que surge desde el alma.
“El maestro aparece cuando el discípulo está preparado”, dice un proverbio hindú,
y se logra la preparación necesaria para ver sin necesidad de los ojos físicos.
Es la apertura a una “visión trascendente”, cósmica,
extrasensorial, para expresarlo en términos parapsicológicos y científicos.
Aquellas
personas normales ceñidas al mundo material, fueron también buscadores
incansables de las ciudades esotéricas y misteriosas. De más está decir que
nunca las encontraron, porque lo que anhelaban de ellas eran mezquinos intereses
terrenales.
Así
los conquistadores de todas razas y credos se cansaron de recorrer América y
sufrir todo tipo de privaciones, en la búsqueda de la Ciudad de los Césares a
la que soñaban con calles empedradas de oro y muros donde brillaban piedras preciosas,
supuestamente ubicada en la Patagonia.
En
realidad, nunca llegaron a comprender que se trataba de símbolos y no de
metales o joyas reales. Por eso padecieron, hasta terminar encontrando la
muerta, sin hallar aquello que pretendían. Es muy conocido el interés que entre
los jerarcas que acompañaban a Adolf Hitler despertaron estos
lugares.
El
gobierno nazi dispuso de grandes sumas de dinero con las que financió
expediciones a las entrañas mismas de territorios de India, el inaccesible
Tíbet y la enigmática China con el propósito de desentrañar aquellos misterios
y adquirir un poderoso y vital saber esotérico. Hasta donde puede saberse,
fracasaron.
Y
quienes llegaron a los sitios sagrados, habrían renunciado para siempre a las
ideas del Mal. A comienzos del Siglo XX, la destacada filósofa del
esoterismo, Madame Blavatsky (fundadora de la Sociedad
Teosófica y descubridora de Jidu Krisnamurti) buscó a Agharta y Shamaballa por
la región del Tíbet.
Sólo
su grupo más íntimo supo si tuvo éxito. Alexandra David Neel, que
pertenecía a la francmasonería femenina, cruzó el Tibet cuando ello estaba
absolutamente prohibido para los extranjeros, poniendo en riesgo su vida porque
contaba con la certeza de que Shamballa bien valía el esfuerzo.
Carl Gustav Jung, genio de la Psicología del Siglo XX, estaba convencido de la
importancia que estas ciudades mágicas tienen en el psiquismo profundo humano,
al que llamó inconsciente arquetípico. Shamballa la ciudad oculta entre
montañas, de los maestros y guías del espíritu donde la muerte física sólo es
un recuerdo, no existen las enfermedades y todos viven en serenidad y armonía.
De
acuerdo a las más antiguas Tradición Hermética del Asia Central, en
el corazón del Desierto de Gobi, en el extenso territorio chino, está inaccesible
a profanos y curiosos, un lugar donde habita el rey del Mundo y al que sólo
algunos lamas muy avanzados pueden acceder. Rodeado de una escogida corte de
maestros en todos los conocimientos del ser humano, custodian una biblioteca
con toda la sabiduría actual y perdida. También en nuestro continente americano
hay noticia de ellas.
A
la ya mencionada Ciudad de Cesares, sita en el sur argentino,
debemos agregar Paititi en una región incierta de de la frontera entre Perú y
Brasil mientras que Erks, en las profundidades del cerro Uritorco situado
en la serrana localidad cordobesa, próxima a Capilla del Monte. A
su existencia cierta se han referido desde hace décadas importantes estudiosos.
De
acuerdo a las investigaciones, los indios comechingones que habitaban la región
de la cadena de las Sierras Chicas donde está el Uritorco, ya hablaban que en
sus entrañas residía una comunidad de seres espirituales. Las puertas de
ingreso a Erks serían, “energéticas” y solo pueden detectarlas
quienes tienen suficientes elevación espiritual.
En
tiempos recientes algunas personas que se extraviaron en el Uritorco fueron
rescatada dias después, contando historias de haber recibido ayuda de hombres
vestidos con túnicas blancas y muy buenos modales que los alimentaron y curaron
sus heridas.
Lo concreto es que si alguien nos les hubiera brindado ayuda, habrían muerto más por frío que por hambre. Además está el hecho de que miles de personas de la zona afirman, desde hace mucho, haber oído en las noches ruidos surgidos del interior del cerro, semejantes a los que haría una maquinaria de gran potencia.
EN PLENA SELVA AMAZÓNICA: PAITITI, EN LA FRONTERA ENTRE PERÚ Y BRASIL
También en nuestro continente americano hay noticia de estas ciudades ocultas,
y a las que solamente se tiene acceso con una cierta preparación de un maestro
que te guiará.
A
la ya mencionada Ciudad de Cesares, así como de la misteriosa Erks, en las
profundidades del cerro Uritorco situado en la provincia de Córdoba próximo a
la ciudad de Capilla del Monte, ambas en territorios de la Argentina, algunos
compartidos con Chile. y de las que nos ocupamos en el tema principal, debemos
agregar la siempre enigmática y a la vez inquietante Paititi, supuestamente
ubicada en una región incierta de la poco accesible región selvática que
conforma la frontera entre Perú y Brasil, allí donde el Amazonas domina todo.
En
Cuzco, los ancianos sabios emparentados al chamanismo describen a la
inalcanzable Paititi de la siguiente manera, a modo de complas: “Corazón
de corazón / Tierra india del Paititi a cuyas gentes se llama indios / todos
los reinos limitan con él. / Pero él no limita con ninguno / Aquí pueden verse
sin atajos el color del canto de los pájaros invisibles”. Lo describen
como un sitio único.
Otros
lo enseñan así: “Estos son los reinos de Paititi / Donde se tiene el
poder de hacer y desear / Donde el burgués sólo encontrará comida / Y el poeta
tal vez pueda abrir la puerta cerrada, /desde antiguo, del más purísimo Amor.” Se
supone que el lugar probable de existencia física de Paititi es en una región
selvática y montañosa que ni siquiera ha sido estudiada por los científicos
modernos.
La
gran mayoría de las expediciones desde siglos atrás nunca regresaron y si
alguna vez, resultado de grupos desmembrados, hubo quienes lo hicieron llegar
tan trastornados mentalmente que les fue imposible explicar con qué se habían
encontrado.
ANTONIO
LAS HERAS, Buenos Aires, ASrgentina
MIEMBRO
HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA
(*) Doctor en Psicología Social, filósofo y escritor.
Magister en Psicoanálisis. Pte. Asoc. Arg. Parapsicología y de la Asoc.
Junguiana Argentina
domingo, 14 de abril de 2024
TE LO DIJE POR LAS NUBES… - Paul Éluard, (Francia, 1895/1952)
TE LO DIJE POR
LAS NUBES…
Te lo dije por las
nubes
Te lo dije por el árbol del mar
Por cada ola por los pájaros en las hojas
Por las piedras del ruido
Por las manos familiares
Por el ojo que deviene rostro o paisaje
Y el sueño que pone el cielo de su color
Por toda la noche bebida
Por la reja de las rutas
Por la ventana abierta por una frente descubierta
Te lo dije por tus pensamientos por tus palabras
Toda caricia toda confianza se sobreviven.
PAUL ÉLUARD, Francia (1895-1952)
JE
TE L´AI DIT POUR LES NUAGES…
Je te l’ai dit pour
les nuages
Je te l’ai dit pour l’arbre de la mer
Pour chaque vague pour les oiseaux dans les feuilles
Pour les cailloux du bruit
Pour les mains familières
Pour l’œil qui devient visage ou paysage
Et le sommeil lui rend le ciel de sa couleur
Pour toute la nuit bue
Pour la grille des routes
Pour la fenêtre ouverte pour un front découvert
Je te l’ai dit pour tes pensées pour tes paroles
Toute caresse toute confiance se survivent
PAUL ÉLUARD (1895-1952)
LLUEVE, HIJO MÍO, VAHAN TEKEYAN, Armenia - (Constantinopla,1878 / El Cairo,1945)
LLUEVE, HIJO MÍO
Llueve, hijo mío... El otoño es húmedo,
húmedo como los ojos de un pobre amor engañado...
Ve, cierra la ventana y la puerta,
después ven a mi lado, ven, siéntate frente a mí
en un silencio supremo... Llueve, hijo mío.
¿Llueve también a veces en tu alma?
¿Se estremece también tu corazón? ¿Tiemblas
al pensar en el brillante y pasado sol
detrás de una de las puertas cerradas del destino?
Pero lloras, hijo mío... En la oscuridad, enseguida
brotan lágrimas de tus ojos húmedos, de tus ojos húmedos...
Derrama, derrama las lágrimas de la inocencia pronto perdida;
llora sin saber, mi pobre, imprudente hijo,
la pobre víctima de la vida; llora que puedes crecer.
VAHAN
TEKEYAN - Armenia. (Constantinopla,1878 / El Cairo,1945).
Traducción del armenio al inglés de
Gerald Papasian; The Press at California State University, Fresno, 2014
Traducción del inglés: Jonio González
IT’S
RAINING MY SON
It's raining my son.... The autumn is wet,
Wet like the eyes of a poor beguiled love....
Go, close the window, and close the door,
Then come beside me, come, face me seated
In silence supreme.... It's raining my son.
Does it rain sometimes also in your soul?
Does your heart chill too? and do you shiver
Reflecting on the bright and bygone sun
Behind one of the closed doors of destiny?
But you weep my son.... In darkness, at once
Heavy tears outflow from your wet, wet eyes....
Weep, weep the tears of soon lost innocence;
Weep without knowing, my poor unwise son,
The poor prey of life; weep that you may grow.
LA BILLARDA - Ángel Martín Sandoval – Buenos Aires, Argentina
LA BILLARDA
Roque y Serafín.
Dos niños, que apasionados
jugaban
en una calle de barrio
Afilaron la billarda
y apoyaron el palito
en un cercano adoquín
de geografía aprobada.
Se miraron los amigos
y en sus ojos se leía
la decisión ya tomada
de jugar hasta el sin fin.
Y a partir de ese momento
la billarda cruzó bosques,
nadó ríos, surcó mares…
Llegaron a las alturas
de montañas portentosas
y de inolvidables valles.
Dormían,
cuando la noche
les ocultaba el espacio.
Comían, juntos los dos,
cuando ocurría
un milagro.
Pero el convenio fatal
se cumplía a rajatabla.
El jugar hasta el sinfín
se decían, el adusto
niño Roque
y el alado Serafín
Pero en un anochecer,
pasados ya 80 años
de jugar y recorrer,
mientras el palo azotaban
(con menos vigor ahora),
vieron de pronto
una casa
que resultó conocida.
¡Santo Dios!, ¡esa es mi casa!
Exclamó el adusto Pedro
Y Serafín asombrado:
¡Es mi casa! ¡Santo Cielo!
Y al acercarse a su puerta
vieron a hermosa mujer
de extraño cabello gris
con ojos de escaso brillo
que los recibió y les dijo:
-Hombres
desde el lejano adoquín
de una calle de aquel barrio,
hoy han llegado hasta aquí.
Y digo que aquí se quedan.
Pues aquí acaba el sinfín.
Pero Roque enfurecido,
Dice: -No tiene fin el sinfín.
-El sinfín nunca termina,
aseguró Serafín.
- Todo, todo tiene fin,
y este es el fin del camino
para Roque y Serafín.
Descansarán esta noche
en la que fuera su casa.
Casa que nunca habitaron,
y ya no despertarán.
- Pero hay para todo reo –
dijo la parca sonriente-
ahora un último deseo.
Los amigos se miraron.
Los amigos respondieron
(después de poco pensar):
-Queremos vivir la vida que
nos quitó la billarda.
-Sea,
contestó la Parca
Y en esa última noche
que pasaron en la casa
fueron niños otra vez,
y también adolescentes.
Sintieron las travesuras,
el primer beso. Y el sexo.
Y fueron novios, maridos,
padres, abuelos, amantes
Hicieron sufrir, sufrieron,
y vieron la vida toda
que por jugar
se perdieron.
Y ya al alba, aquella casa
se convirtió en una tumba.
La que albergó para siempre
a tan extraños amigos.
Una cruz sobre la tierra,
rodeada de bruma azul.
Eran el palo,
y lustrosa,
muy lustrosa y muy gallarda,
la billarda,
haciendo cruz.
En la lápida
está escrito, y eso en letras de marfil:
“No existe el sinfín amigo.
Sino la vida y el fin”
Y abajo, en letras muy chicas,
dos nombres
están firmando:
El de Roque
y Serafín.
ÁNGEL MARTÍN SANDOVAL, Buenos Aires, Argentina
Billarda: Juego de muchachos que consiste en dar con un palo en otro pequeño
y puntiagudo por ambos extremos colocado en el suelo, de modo que
el golpe lo haga saltar y que, en el aire, se le pueda dar un segundo
golpe que lo despida a mayor distancia.











