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sábado, 19 de noviembre de 2022

Remordimiento póstumo, Charles Pierre Baudelaire, Francia

 







Remordimiento póstumo


Cuando te hayas dormido, mi bella tenebrosa,
al fondo de un sepulcro hecho de mármol negro,
y cuando solo tengas por alcoba y morada
un panteón húmedo y una cóncava fosa;
cuando la piedra, hundiendo tu pecho asustadizo
y tu torso relajado por una deliciosa displicencia,
impida que palpite tu corazón y ansíe,
y que tus pies recorran tu carrera azarosa,
la tumba, confidente de mi sueño infinito
(porque la tumba siempre comprenderá al poeta),
en esas largas noches donde el sueño es proscrito,
te dirá: «¿De qué te sirve, cortesana incompleta,
nunca haber conocido lo que lloran los muertos?».
—Y el gusano roerá tu piel como un remordimiento.

 

CHARLES BAUDELAIRE, Francia

 

Charles Pierre Baudelaire fue un poeta, ensayista, crítico de arte y traductor francés. Paul Verlaine lo incluyó entre los poetas malditos de Francia del siglo XIX, debido a su vida bohemia y de excesos, y a la visión del mal que impregna su obra. Wikipedia

Nacimiento: 9 de abril de 1821, París, Francia

Fallecimiento: 31 de agosto de 1867, París, Francia


REDOBLO LA APUESTA..., Liliana Escanes, Bahía Blanca, Argentina

 












REDOBLO LA APUESTA...


Mejores y melodiosos días, ansío...
Con colores, flores, trinos, Poesía...
Con árboles frondosos y sol dorado y espléndido…
Con caminos conocidos, y otros no tanto… Quizás, algunos nuevos…
Sí: hace días que no escribo…
Extrañaba el papel, las palabras, las letras,
los versos esporádicos, y a veces, intrépidos, traviesos,
que huyen, que se escapan…
Que no puedo retener como quisiera, entre mis manos…
O entre mis labios…
Ansío el atardecer fresco y luminoso de la avenida…
De la plaza bordeada de tilos florecidos…
Del pueblo sereno y tranquilo… Sobre todo, cuando caminaba
 en las apacibles tardes de mi infancia…
Por veredas desiertas… Por calles conocidas…
Cuando no había peligros… Cuando las niñas podíamos jugar
todo el día… En los jardines, en las terrazas, en la plaza…
Solas… Con amigas… A la rayuela, al patrón de la vereda…
Bellas noches en que me sentaba en la puerta mi casa
con mi abuela… Y me contaba anécdotas de su infancia…
De su viaje en barco desde Italia… De su madre fallecida…
De su padre y de su hermano mayor que la esperaban…
A ella y a su hermana menor… Las dos solitas, a cargo de una familia,
viajaron hasta acá desde Italia…
Que conoció a las bananas en el barco… Porque era un barco brasilero
en el que venían, y ella en Italia, nunca las había visto…
¡¡¡Ahora todo es tan distinto!!!… Están mejor allá que acá…
Vendieron la Argentina… La entregaron… La regalaron…
Y todos debemos pagar las consecuencias…
Menos los delincuentes que lo hicieron, claro…
Pero éste no es un Poema de protesta, no…
Sólo es un Poema de dulces recuerdos…
Y de esperanzas nuevas…  Y de cielos abiertos…
Y de bellas fragancias… De alegres trinos…
De flores multicolores que alegran los canteros de huertos y jardines…
Que olvidan ayeres de adicciones y abandonos…
Ayeres espantosos de mugres y desamores…
Ayeres que no debo recordar siquiera, ni quiero…
Ayeres que debo sepultar, para siempre, en mi memoria…
Sí: debo abrirme a mejores y melodiosos días...
Con colores, flores, trinos, Poesía...
Con lavandas, margaritas y claveles… Con tréboles…
Con árboles frondosos y sol dorado y radiante…
Con la fronda brillante, al final del ocaso…
Con caminos conocidos, y otros no tanto… Quizás, algunos nuevos…
Con encinas y aromos florecidos… Con algas y líquenes…
Con girasoles y retamas… Con ternura, con plegarias…
Con geranios, jazmines, lirios de paz y clavelinas…
Con amaneceres de esperanza…
Sí: no debo perder ni la fe ni la esperanza…
Seguir… Seguir… Como mejor pueda…
El resto de vida que me quede...

 
11 noviembre 2022

 

LILIANA ESCANES, Bahía Blanca, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


RECUERDOS IDOS Y PRESENTE INQUIETO, Salomé Moltó, Alcoy, Alicante, España

 




RECUERDOS IDOS Y PRESENTE INQUIETO

 

Fui una tarde a visitar a mi madre, desde que mi padre falleció, ya hace unos años, se había quedado completamente sola. El grupo de amigas que, de cuando en cuando, venía a visitarla ya no lo hacían, la verdad es que la mitad de aquellas encantadoras mujeres ya han tomado el camino de no volver, ley de vida, me digo, porque indudablemente todos haremos el mismo camino.

Mil recuerdos golpeaban mi mente mientras observaba la dulce y arrugada cara de mi madre, que respiraba tranquila después de beberse el último sorbo de té que le había preparado y eso me tranquilizó. La deje reposando un poco y me fui a ver el armario con ropa de hace muchos años y que ella guarda como si la acabara de comprar. Aquellas pequeñas joyas que con tanto esfuerzo se compró y fue pagando con unas cuotas mensuales como era costumbre entonces. Un escapulario dentro de un pequeño marco de oro me sorprendió, recuerdo que era el recuerdo de un tío suyo que murió en la guerra de Cuba, ¡cuantos años ya transcurridos! Y de pronto me vi cuando pequeña iba hurgando por las cómodas, en cajones cerrados con viejos recuerdos, vivencias que fueron importantes en nuestras vidas, Mi tía Paquita con su armario de viejos libros, de Sue, Víctor Hugo, Pablo Neruda, Benito Pérez Galdós, etc, una maravilla. Me daba la impresión de haber dado un salto astral hacia atrás en el tiempo. Como viviendo entonces sin dejar de vivir en el presente.

Siempre inquieta porque el progreso sea una actitud real y dominante, me veo desbordada por la situación que estamos viviendo. Hemos sido invadidos por un virus que llaman “coronavirus” viene de China, según dicen y las especulaciones son de toda dimensión y parece que muchas falsas, que si ha sido un hecho adrede para minar la población, que es porque los chinos comen murciélagos, etc. La verdad es que hemos llegando a los diez mil fallecidos a mediados de marzo del 2019, aquí en España y parece que ya se detenido, por lo menos en parte. Alemania  cerró sus fronteras, igual Suiza, Marruecos, las medidas higiénicas eran  estrictas, no podíamos acercarnos unas personas de otras, guantes, mascarillas y demás elementos de protección, los colegios cerrados, los parques, las playas, circular lo imprescindible y claro, la policía podía detenerte y prohibirte la circulación y ponerte una multa que incluso puede llegar a los seiscientos mil euros. Hoy parece todo superado.

Así, en ese momento tanto el pasado de posguerra que aquí fue muy cruel como un incierto futuro, golpea duramente y me pregunto si las autoridades no serán capaces, ante esta situación promover cambios más ecuánimes, justos y progresistas que nos puedan ayudar a vivir mejor. Es el momento histórico para hacerlo.

Mientras que hemos pasado un tiempo confinados en nuestros hogares y ahora otra amenaza surge aun peor y es la de un cambio climático que sin virus alguno nos eliminaría totalmente Muy desolador que nos hagamos viejos y estamos además, completamente solos. Aunque la juventud lo tiene bastante más difícil con las amenazas del Sr. Putin y sus armas nucleares y ese tan temido cambio climático,


SALOMÉ MOLTÓ, Alcoy, Alicante, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


CONTIGO, Elisa Barth -Argentina-Suiza

 







CONTIGO

 

Con su amor, vertiente de voluntad, 

eres mujer, guerrera con honores, 

valiente presente en tus sentires 

enfrentándose a cualquier tempestad. 

   

Entrega de sahumerios, con lealtad, 

sonetos de sabores sin amarres 

con respeto hacia los demás seres, 

siempre dando la leal amistad. 

 

Con las nociones, normas y valores, 

siempre el género y su igualdad 

a los frentes opuestos sin sinceres 

 

Respetándose a la sexualidad, 

contra las relaciones de poderes, 

ley divina, nos ofreces la verdad.

 

Elisa Barth -Argentina-Suiza

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


El Vuelo, Mónica Gómez, Santiago, Chile

 








Editado En La Revista Rumana Orizont Literar Contemporan




 




El Vuelo

 

En la juventud de la vejez

caída

trizada

frágil

mutiladas las manos por mis manos

y las manos de los otros

recibo en mi cuerpo tu cuerpo oscuro

que fecunda

sombra diamantina

 

Zborul

 

În junețea bătrâneții prăbușită zdruncinată

fragilă

cu mâinile mutilate de mâinile mele

și

mâinile celorlalți

consimt pe trupul meu

trupul tău întunecat ce zămislește

o umbră diamantină

 

MÓNICA GÓMEZ, Santiago, Chile

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

 

Profil cultural

Mónica Gómez, poetă, povestitoare și agent cultural, a studiat jurnalism la Universitatea din Chile, a debutat în literatură în cadrul Atelierului scriitorului argentinian Humberto Costantini, a participat la cursul de povestire fantastică a lui Oscar Hahn și a absolvit Școala de Scriitori ai Societății de Scriitori din Mexic. Scriitoare chiliană prin naștere, a călătorit intens și a locuit în Spania, Algeria și Mexic. În prezent locuiește în Santiago de Chile și lucrează ca evaluator de proiecte literare aparținând Fondului de Carte al Ministerului Culturii, Artelor și Patrimoniului din Chile și Juriului de Concursuri Literare. Este membră a Societății de Scriitori din Chile, a PEN CLUB INTERNACIONAL (Cu sedii în Chile și Mexic), a Societății Generale de Scriitori din Mexic, a Grupului Fuego de la Poesía, a Catolicilor în Artă, a Rețelei Mondiale de Scriitori în Spaniolă REMES cu sediul în Spania, face parte din Consiliul Editorial al revistei culturale Palabras Diversas și este colaboratoare a site-ului cultural www.SitioCero.cl, www.Escritores.cl și a revistei Orizont Literar Contemporan.


Guitarra en la noche, Raúl Rodríguez Olezza, San Francisco, Córdoba, Argentina

 











Guitarra en la  noche 

Los sonidos místicos

puntean desde tus cuerdas

risas, gritos y llantos,

con noctámbulos sonidos

hacia inciertos rumbos.

Guitarra de la noche,

traduces y arrancas destinos

de amor y dolor escondidos.

Tu encordado desvaría

en los sigilos nocturnos,

nostalgia de almas errantes,

desnudan sones desafiantes.

Enredas mil canciones

de sonoridades sin letras

cual traduce paisajes y calles,

desde tu hechizado madero.

Ahí pregunta la madrugada,

cuando descansas vihuela

pues, en tus concordancias,

haces escuchar mil voces

en corazones crispados

por amores, odios y penas.

Maestra de la fascinación

desde tu inmensa sonoridad,

tiñes abanicos de placeres,

que desnudas en tu letanía

en un tañer de final abierto,

seguido de un lánguido gemir.

 

Raúl Rodríguez Olezza

San Francisco, Córdoba, Argentina

 


INTELIGENCIA ARTIFICIAL, César Tamborini Duca, España

 



INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 

No voy a soslayar que está de moda y que genera muchas expectativas, y los pioneros en estos avances tecnológicos sueñan con un coche que los desplace de un punto a otro de la geografía sin tener que molestarse en conducir.

Uno de los interrogantes que se me plantean es si la máquina así lanzada en una calle cualquiera, al cruzarse una pelota, sabrá discernir la alta probabilidad que detrás aparezca un chico corriendo, atravesando la calle detrás del balón. Tal vez sean conjeturas extravagantes del que no es ducho en informática y los expertos seguramente contemplarán estos detalles tan importantes para la seguridad.

Pero lo que me llevó a esta reflexión es lo siguiente, tal vez a ustedes les habrá ocurrido que escriben mal una palabra y la máquina los corrige; pero en realidad la habían escrito bien, solo que el sesudo PC no “interpretó” lo que ustedes habían aclarado previamente, que escribían textualmente el artículo de tal escritor del siglo XVIII, por poner un ejemplo. A veces con insistencia logramos convencerla, otras veces no. ¿Y saben qué ocurrió con mi “Lenguaje y números de los Pampas”? [Se trata de un artículo que escribí y publiqué hace mucho tiempo en www.pampeandoytangueando.com]

Habitualmente mis trabajos son manuscritos, luego los tipeo en el PC y a continuación envío a la impresora, releyendo en todos estos pasos para evitar –en lo posible- errores gramaticales. Para editar posteriormente en mi página copio y pego sin preocuparme en releer pues todo debería ir encarrilado sobre rieles.

No sé por qué circunstancia fortuita abrí el artículo mencionado y vi –horrorizado- un cambio que significaba un burdo error que podía inducir a otros: como si fuese la reacción en cadena de una Bomba A digamos. Ahí me di cuenta que en una serie numérica la máquina se guía por la lógica (su lógica, la que tiene en su cerebro) desobedeciendo a su amo. 

Había detallado la numeración decimal con el nombre de cada número del 1 al 10 en idioma mapuche, y luego escribí el Nº 100 y el Nº 1000 con su correspondiente denominación: Pataca (para el 100) y Huaranca (para el 1000); pero la máquina –que por lo visto adolece de ese pelín de falta de inteligencia- me corrigió y siguió el orden numérico lógico (para ella): 11 y 12 en lugar de 100 y 1000.

Pensé “no voy a perder tiempo en discusiones baladíes, porque es tan obcecada que si la corrijo, ella a su vez me corregirá”.

Y corté por lo sano para dejarla en evidencia que no razona mejor que yo, colocando primero las palabras y a continuación los números que designan, de modo que quedó así:

Pataca: 100

Huaranca: 1000

Como podrán comprobar si entran de nuevo en el link, que encontrarán en los primeros renglones de Caballos (II).

Como a continuación de lo expuesto hay otra serie de los demás números, al final del cual menciono el año 1878 con su correspondiente denominación en mapudungu, éste no se entendería con la errata protagonizada con “pataca” y “Huaranca”.

De todos modos me disculpo porque yo soy el Jefe y debería ser más celoso en el control de los subordinados (mi PC). Gracias por leerme y aceptar mis disculpas.

 

César Tamborini Duca, León, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


domingo, 13 de noviembre de 2022

APUNTES SOBRE UN FRACASO – Luis Alposta – Buenos Aires, Argentina

 



 

 








APUNTES SOBRE UN FRACASO

 

         “Escribir un libro, plantar un árbol y tener un hijo”.

         Durante veinticinco años tuvo esta frase debajo del vidrio de su escritorio.

         Decidido a publicar “su” libro, lo hizo y, al poco tiempo, se agotaron todos los ejemplares. Parecía ser el comienzo de una brillante carrera literaria.

         La madre, una lúcida mujer de noventa y cuatro años, reparó después en que un fervor inconsciente había llevado a su hijo a plagiar a un tío.

         Al hacérselo notar, surgió en él una sensación de fracaso que le nubló el ánimo.

         A la mañana siguiente lo encontraron sin vida, al pie de un limonero que tiempo atrás él mismo había trasplantado.

         Los originales del libro y la frase que tenía en su escritorio, fueron toda la herencia que recibió su hijo adoptivo.

         Los derechos de autor los siguió cobrando la madre.

 

LUIS ALPOSTA, Buenos Aires, Argentina

-De su libro “Trece Historias a Muerte” (para leer de un saque), cuentos breves. 1º Ed. La Casona de Iván Grondona, Buenos Aires, 1978.

2º Ed. El Lunfa, Buenos Aires, 1982.



Juegos infantiles. «El juego del aro» y otros, César Tamborini Duca, León, España

 


Juegos infantiles. «El juego del aro» y otros

5 noviembre, 2022

El aro parece un juego tonto, pero ¿quién no recuerda de su infancia el “Juego del aro”? Claro que para el cúmulo de “juegos tecnológicos” que abruman los ojos infantiles desde los escaparates de las tiendas y las pantallas televisivas y de las ‘tabletas’ y ordenadores, aquellos juegos de la infancia parecen tontos, pero sin embargo lograban agilizar los movimientos, mantener la concentración y posiblemente provocaba más satisfacciones por el hecho de poder construirlos uno mismo, con la consiguiente generación de endorfinas que producen alegría.

¿Han visto, acaso, reírse con ganas alguno de los infantes con los juegos tecnológicos de ahora? Resulta sintomático ¿verdad?

Recuerdo haber preparado un par de ellos en mi casa de Veguellina de Órbigo con el objeto que lo utilizaran mis hijos y les hice la demostración, pero ante la masiva publicidad perniciosa, fracasé estrepitosamente.

De todos modos leí con satisfacción esa parte del libro de André Maurois titulado “De Proust a Camus” donde en el capítulo dedicado a Jules Romains dice:

“Cuando se ha jugado mucho al aro, como Louis Bastide, y se ha tenido la suerte de encontrar uno de ellos que gusta, os dais cuenta de que las cosas son muy otras que en una carrera ordinaria. Probad a trotar solo; estaréis fatigados al cabo de unos minutos. Con un aro, la fatiga se hace aguardar indefinidamente. Tenéis la impresión de apoyaros, casi de ser llevado. Cuando sentís un instante de cansancio, parece como si el cerebro os prestase fuerzas amistosamente.

 EL ARO manejado por dentro

Por lo demás, no siempre se tiene necesidad de correr a gran velocidad. Con destreza, se llega a caminar casi al paso. La dificultad está en que el aro no vaya a echarse a derecha o izquierda; o a meterse entre las piernas de un transeúnte, que se debate como un ratón cogido en la trampa; o a caer al suelo tras extraordinarias contorsiones. Hace falta saber servirse del palo, dar golpes muy ligeros, que son casi roces y que acompañan al aro. Hace falta, sobre todo, entre cada golpe, permanecer dueño de los más mínimos desvíos del aro, gracias al palo que no cesa, de un lado o del otro, de acariciarle el canto, que sostiene o corrige su marcha y cuya punta interviene vivamente en todo sitio donde amenace surgir un bandazo…

A veces el aro toma impulso, huye. La punta del palo le persigue, sin conseguir tocarlo. Y él se inclina ligeramente, vira. Se comporta completamente a la manera de los animales cuya huida no es mucho tiempo razonable. Hay que saber atraparle sin demasiada impaciencia. Si no, se arriesga mandarle contra un muro, o tumbarle en el suelo.

Cuando llega el momento de bajar el bordillo de la acera, es un gusto aguardar, vigilar el pequeño bote del aro. Nos decimos que de veras tratamos con un animal, fino y nervioso. Y después, hasta la acera de enfrente, no cesa de rebotar sobre los adoquines, en los intersticios, con toda clase de irregularidades y de cambios de frente caprichosos”. (Plaza & Janes, Barcelona, 1967, pág. 259 y 260)

Aro manejado por fuera

La descripción alude a “un palo” para realizar el recorrido con el aro. La diferencia con el que practicábamos en la Argentina y como lo había construido en mi casa de España, consiste en que se reemplaza el palo con un alambre de un grosor que le permita ser lo suficientemente rígido (sin que lo sea en exceso), doblado en un extremo o colocando una simple empuñadura para sujetarlo con la mano sin que lastime, mientras en el otro se realizan tres dobleces que permiten ‘abrazar’ el aro, ya sea externamente o inclusive colocarlo alternativamente y sin detenerlo, en la parte interna de la circunferencia mientras se lo va haciendo rodar. También se facilita el giro, y su fácil detención con el alambre desde la parte interna.

Foto aro, alambre y empuñadura

Los elementos constructivos no requieren inversión y se encuentran muy a mano: el alambre citado que puede tener aproximadamente 1,30 m contando los dobleces; y el aro propiamente, puede ser el de una rueda inservible de un triciclo o una bicicleta infantil.

Otros juegos

Claro que en nuestra infancia había multitud de juegos, para entretenernos con suma alegría desde el momento que comenzábamos con la construcción de los mismos ¿quién no se construyó un “barrilete” con tan simples elementos como unos trozos de caña, un rollo de hilo, papel (que podía ser de un periódico viejo), engrudo que se elaboraba con harina, y unas tiras de trapos viejos para la cola de la cometa?; elementos que eran facilitados con alegría por nuestros padres, e incluso nos ayudaban, tanto en la construcción como para remontarlo.

El cine, con sus películas de cow boys -vaqueros- del far west, nos incitaban a la emulación fabricando escopetas de madera (aclaro: ninguno de mis conocidos de la infancia con los que practicaba estos juegos, utilizó luego armas de verdad excepto para ir de caza); y con maderas de cajones de fruta también construíamos coches o camiones que hacíamos avanzar tirando de ellos con una “piolita” o delgada soga.

¿Se acuerda alguno de los imanes? Trozos de hierro con magnetismo, había algunos con forma de U porque provenían del “magneto” de motores de tractores o cosechadoras y tenían mucha potencia magnética; al ir arrastrando tirando de él con una soga (piolita) o hilo fuerte, en calles arenosas como mi pueblo de La Pampa, se iban recogiendo infinidad de cosas metálicas: arandelas, tornillos, tuercas… todo lo que contuviera hierro.

¿Y el juego de las “bolitas” (canicas)? Qué emocionante ganarle al adversario para ir engrosando nuestra bolsita o caja que las contenía; el “bolón” era mucho más grande, era el que bochaba y podía ser de acero si se podía conseguir del desguace de algún bolillero en taller mecánico, lo que a mí se me facilitaba en el taller de mi papá, lo mismo que para conseguir un imán.

Pelota de trapo

También las figuritas “arrimadas” a la pared, proporcionaban la satisfacción de ganar al contrario e ir formando nuestro equipo futbolístico. Aunque más contentos estábamos por practicar nosotros aunque fuera con una pelota de trapo hecha con calcetines en desuso; se hacía un bollo de papel que se colocaba por dentro, y se ‘daba vuelta’ el calcetín dos o tres veces, atando finalmente el extremo libre. Y si alguno de los amigos del grupo tenía un balón de verdad ¡a jugar un picado en el potrerito!

Buscar entre el ramaje de los árboles alguna horqueta “ad-hoc” para confeccionar una honda (gomera), o con una caja de cartón preparar una trampa que permita cazar pajaritos. Jugar a las escondidas, saltar la soga (la comba) y… todos los juegos de la niñez que fue no cuestan dinero o, en algunos casos, muy poco, cuyos elementos ya mencioné antes.

Entre otros juegos de la infancia en los años ’40 y ’50 del siglo pasado, no podemos dejar de señalar la papiroflexia, cuando en esos momentos compartidos en familia realizábamos cometas, aviones, barquitos, moños (pajaritas) y otros objetos semejantes, en papel. 

Tampoco podemos obviar el juego de la payana que en argentina se realiza con guijarros, y en España un juego similar recibe el nombre de taba y se realiza precisamente con pequeñas “tabitas” pero no guarda relación con el juego de la taba en los festejos de los gauchos.

Los libros del mayor servían para el hermano menor porque 2+2 siempre serán 4, el Río Órbigo llevará sus aguas por el cauce de siempre, Napoleón perderá la batalla de Waterloo, el Aconcagua seguirá siendo la cumbre más alta de América y el oxígeno + el hidrógeno formarán el agua.

¡Y para qué seguir contando! Era todo cuestión de imaginación para entretenernos con LOS JUEGOS DE NUESTRA INFANCIA, entre los que también figuraban el balero, la rayuela, la paleta para frontón o mesa de pin-pon; y juegos de mesa como el ajedrez y las damas. Había para elegir ¿verdad?

Colofón: lo dijo Nuccio Ordine en la entrevista efectuada por Borja Hermoso para “El País”: “Es evidente que la sociedad virtual crea nuevas formas de soledad, lo cual es una auténtica paradoja de nuestra época, porque estamos más conectados que nunca pero resulta que estamos solos”.

A continuación el Dr. Luis Alposta, médico y poeta aproximadamente de mi edad, nos ilustra con sus versos:

 


CÉSAR TAMBORINI DUCA, León, España

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA