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sábado, 15 de octubre de 2022

La pera verde y podrida, Concepción Arenal Ponte, España (En el espacio de los maestros)




 




La pera verde y podrida

Iba un día con su abuelo
paseando un colegial
y debajo de un peral
halló una pera en el suelo.
Mírala, cógela, muerde;
mas presto arroja el bocado,
que muy podrida de un lado
estaba y del otro verde.
Abuelo, ¿cómo será
decía el chico escupiendo,
que esta pera que estoy viendo
podrida, aunque verde, está?
El anciano con dulzura
dijo: vínole ese mal
por caerse del peral
sin que estuviera madura.

Lo propio sucede al necio
que, estando en la adolescencia,
desatiende la prudencia
de sus padres con desprecio;
al que en sí propio confía
como en recurso fecundo
e ignorando lo que es mundo
engólfase en él sin gúia.
Quien así intenta negar
la veneración debida
en el campo de la vida
se pudre sin madurar.

©CONCEPCIÓN ARENAL, España

 

Concepción Arenal Ponte (Ferrol, 31 de enero de 1820-Vigo, 4 de febrero de 1893) fue una diplomada en derecho, pensadora, periodista, poeta y autora dramática española encuadrada en el realismo literario y pionera en el feminismo español.

BUENOS AIRES DE LLUVIA, Norberto Pannone, Buenos Aires, Argentina

 










 BUENOS AIRES DE LLUVIA

 

Hace algunas horas que se ha muerto el sol.

Los obeliscos se burlan de las voces

retorcidas de la noche.

Espían por la avenida mutilada

de sueños y de angustias;

de trances y desidias,

de inútiles anuncios y las cosas de siempre.

 

Anoche, tuve un sueño siniestro

con ángeles negros que morían de risa

al mirar el cortejo de los perros sin amos

que me daban sus patas y ladraban

la angustia del ausente dueño.

Por las calles Mármol, San Juan e Independencia,

barrio de Boedo y Manzi,

descubrí al poeta que rimaba un soneto.

 

Hoy es domingo

y la mesa vacía descubrió que Luisa,

ese día no estaba y que todos sus hijos,

quizás a esta hora, se encontraban de gira

ocupando las sillas de las otras familias

y de ajenas cosas, quizás, se ocupaban.

 

Por la ardiente resina del tabaco amargo

que en mis dedos humeaba,

se escaparon los sueños que apenas quedaban

y mi vaso de vino, sin tocarlo, temblaba.

Llueve en Buenos Aires.

Por la calle mojada, atrevidas palomas

acribillan el hambre en un trozo de sueños.

 

Llueve.

Fue un día silencioso de mañana gris.

Anoche, anduvo un duende hiriendo mi ventana

y en un descuido mío, cuando casi pensaba,

escuché la ternura que dejaste olvidada

en el cuarto alquilado y en la cama profana.

Me fugué por el hueco que pusiste en la almohada

y me ahogué en el perfume de la copa acabada.

 

©Norberto Pannone, Argentina

norbertopannone@gmail.com

http://norbertopannone.blogspot.com


Ven, Señor Jesús, LILIANA ESCANES, Bahía Blanca, Argentina

 







Ven, Señor Jesús

 

Los arbolitos del parque lucían descansados y frescos...
Ya no reciben el viento frío y húmedo…
Ya las tardes son largas y serenas… Luminosas…
Franjas rosadas atravesaban el cielo del poniente…
Y por debajo, el celeste intenso con mil y un reflejos…
Los arbolitos están brotados y verdes… Lucen bellos y frescos…
La tan ansiada primavera llegó y los acunó
en un dulce y amoroso arrullo… Y los brotó… Y los reverdeció…
Ahora lucen tranquilos, serenos, apacibles…
Con muchas ganas de renacer y florecer…
Y ser la delicia de los que pasamos cerca y los vemos…
Con luces rosadas y espléndidas… Al ocaso…
Cuando más lucen con sus ramas verdes y nuevas…
Con sus brotes más frescos y bellos…
Con sus capullos… De futura floración… De futura fronda…
De futuros nidos que seguramente albergarán,
cuando sus copas crezcan y los puedan cobijar…

Sí: los arbolitos del parque lucían descansados y frescos…
El reflejo luminoso y bello del poniente lo cubría todo…
La ancha bocacalle… El lejano horizonte…
Las siluetas alargadas y verdes de los árboles…
El duro trajín del humano, que poco se detiene a disfrutar
de la belleza que el crepúsculo le ofrece…
El camino de regreso fue sereno y cálido…
El dorado de la tarde había finalizado…
Ahora, en el remoto estar de los arbolitos del parque,
acunados por la leve brisa que los envuelve… seguramente
esperan el próximo amanecer… La próxima mañana…
Los futuros nidos que albergarán…
cuando sus copas crezcan y los puedan cobijar…
Por ahora... el arrullo de las palomas... deberá esperar...

 

29 Septiembre, 2022

©LILIANA ESCANES, Bahía Blanca, Argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA


LOS HUMILDES, Gladys Abilar, Chilecito, La Rioja, Argentina

 







LOS HUMILDES


Triste soy, testigo imperturbable

del dolor que consume a los  humildes. 

El hambre, la pena, la violencia

dejan huellas que el hombre nunca olvida. 

A lo largo de la vida y sus ultrajes

lloran mudos un profundo desconsuelo,

con la fibra enfurecida por embates

dan la cara resistiendo  los agravios. 

Bajo el sol que en la mañana se insinúa

resignados emprenden los caminos,

el sudor con que riegan los cultivos

dará vida por la propia que han quemado. 

Nunca cejan por agobio e infortunio

nunca gritan el dolor del imposible. 

Brío, ánimo y orgullo es su respuesta.

Mientras yo siento vergüenza, y me conmueve

el coraje que tienen los humildes. 

 

  ©GLADYS ABILAR, poeta y escritora argentina

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Chilecito, La Rioja

Argentina 


ACERCA DE LA POESÍA, Luis Alposta, Buenos Aires, Argentina

 


ACERCA DE LA POESÍA

 

Alguna vez, hablando de poesía, Borges me dijo: -Yo no sé si puede definirse. Es algo tan elemental. Y además yo no creo que necesitemos una definición. Su definición va a ser siempre más vaga que la palabra poesía, que todos sentimos. Creo, además, que para juzgar un poema mejor es juzgarlo inmediatamente. Digamos que la comprensión viene después... y quizás no importe mucho. Pero sí, que usted siente que algo poético lo ha sido inmediatamente.

            Yo creo que todos sentimos eso. Es como la música. Uno siente inmediatamente si una pieza de música lo conmueve o no.

            La poesía es un amalgama de silencio y palabra elaborada con un fin trascendente. Es un nombrar las cosas como si se las viera por primera vez.

            Un poeta inglés dijo que la poesía es aquello que modifica inmediatamente al lector. Que cuando se lee, es como si la sangre circulase de otro modo, y que la voz de uno se eleva ante la necesidad de repetir aquello en voz alta.

            Eso es poesía. Y si eso no ocurre, el resto es “pura literatura”, como diría Verlaine.

            En síntesis: la poesía es algo que se siente, y punto. Pero en tren de buscar una aproximación, digamos que es el sentimiento puesto a escoger y capturar palabras, para luego liberarlas en el poema y emocionarnos. Es hacer letra de una emoción. 

            O dicho de otro modo: la poesía es una emoción que se busca expresar como “para regalo”. 

 

©LUIS ALPOSTA, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA

MALDIGO LA VOZ, NANCY CÁNEPA, poeta y escritora argentina, Junín, Buenos Aires


 










MALDIGO LA VOZ

 

El sueño tiene libertades

que la vida ignora.

He caminado hacia atrás

rompiendomé los talones,

le he sonreído al dedo

más largo de mi pie

como si fuera un amigo.

Me he sentido sirena

de un mar embravecido,

yegua azabache

en campos sin horizonte,

equilibrista

que desafía los abismos de su cuerpo.

Maldigo la voz que quebró el encanto.

 

©NANCY CÁNEPA, poeta y escritora argentina

Del libro “El revés de las canillas” - 2017


Del amor a los celos, la envidia y el odio, Antonio Las Heras, Buenos Aires, Argentina

 




Del amor a los celos, la envidia y el odio

·         

Hay en la esencia humana un maravilloso instrumento de creatividad, desarrollo espiritual y armonía social que es el amor. Amor no es sólo una palabra conmovedora, ni una expresión de deseos, ni sinónimo de momentos lindos. Amor es compromiso existencial y trascendente, construcción perseverante y responsable que requiere de actividad permanente. Amar implica construir cada momento, lo que produce efectos sobre quien ama, en el amado y aún en todos aquellos sobre los que -de un modo u otro- se extiende el vínculo.

De la misma manera, cada uno de nosotros cuenta con tres terribles y destructivas herramientas. Se trata de los celos, la envidia y el odio.

Es posible determinar el grado de evolución de una persona, conociendo si estas emociones están o no activas en su personalidad. Cada una de ellas, según la intensidad que adquiera, puede constituir graves cuadros psicopatológicos que requieren -para su sanación- la intervención profesional de psicólogos o psiquiatras. Sin embargo, en la mayoría de los casos lo que se estima necesario es practicar un entrenamiento mental (reprogramar el psiquismo) que lleve a la persona a hacer desaparecer las causas por las que celos, envidia u odio, existentes en su vida cotidiana.

©ANTONIO LAS HERAS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO Y ASESOR CULTURAL DE ASOLAPO ARGENTINA


VOLVER AL PASADO, Elias Galati, Buenos Aires, Argentina

 



VOLVER AL PASADO

 

El pasado es el tiempo que pasó y las cosas que sucedieron en él.

Forma parte de nuestra existencia, y en gran parte determina el presente, lo actual, en especial en cuanto a las personas, a los pueblos y a la naturaleza.

El análisis de lo que uno es, señala cual ha sido su pasado, que le ha sucedido, y como se fue constituyendo.

Comprender el pasado, y en especial valorarlo es muy importante en la vida personal y social.

En especial el juicio y la responsabilidad que se asume sobre él, sobre nuestro comportamiento y sobre la actuación y la importancia de nuestra conducta en los resultados y la proyección de las acciones.

Pero hay una tentación existencial, volver al pasado, porque ya lo dijo el poeta “todo tiempo pasado fue mejor”.

Esa tentación es palpable en los tiempos de crisis, tanto personal, como grupal y de los pueblos, y sobre todo cuando no se encuentran las soluciones a los problemas, por ser graves, y porque no tenemos la capacidad o las agallas para resolverlos, o estamos tan comprometidos con ellos, que se enmarañan en nuestra condición.

Este volver al pasado es una irresponsabilidad y una cobardía.

Porque este volver al pasado es desistir del futuro.

Irresponsable, porque se pretende dejar de lado nuestro compromiso existencial con la vida personal y social, de crecer, progresar, mejorar y hacernos cargo de nuestros errores, nuestras falencias y nuestros actos non sanctus.

Cobardía porque involucra desistir de la dignidad humana, que es un continuo devenir hacia el futuro, hacia la perfección y hacia el crecimiento.

En el plano individual la fantasía nos lleva a la infancia, a querer volver a ser niños en un presente idílico, sin responsabilidad, sin ataduras, que nos permita actuar a voluntad e impunemente, porque no se nos culpa ni se nos castiga.

En el plano social, es tratar de volver a un lugar donde me sentía mejor, donde podía cumplir mis deseos, sin preocuparme de mis deberes, y donde no me alcanzaba la participación del otro, y el deber de ser con los demás como conmigo mismo.

Volver al pasado, es renegar de la dignidad humana.

Pero pretender que la comunidad vuelva al pasado, que los demás deban acompañarnos en este viaje irreal, es perverso y pretencioso, y nos pone en el papel de dioses menores y paganos, a los cuales se debe obedecer.

Sucede algo más, en especial en las comunidades.

A veces ese volver al pasado, no es expreso, no hay una palabra, un mandato, una resolución que nos lleve a él, pero las condiciones que imponemos a la vida social, a la vida de las personas, hacen que muchas circunstancias nos retrotraigan al pasado.

Que se empiecen a notar hechos y conductas, que ya eran perimidas, comportamientos de otras épocas, ya superados, y a los que todos le habíamos puesto un manto final y no estaban en consideración.

Entonces en la sociedad empiezan a aparecer brotes de miseria, propios de otras épocas, circunstancias sanitarias y sociales arcaicas, visiones educativas perimidas y dejadas de lado por ineficaces, discusiones propias de épocas anteriores, como el autoritarismo, la irresponsabilidad, la falta de castigo a las infracciones, la prioridad de los intereses de los poderosos sobre las de la comunidad, y la discusión sobre si en algunos momentos y lugares es pertinente el odio, la violencia, la discriminación y la xenofobia.

Todo esto no como algo explícito y expuesto, sino como consecuencia de conductas y prescripciones que en lugar de tender a mejorar, tienen a permitir los privilegios y las diferencias.

Se va creando en el entramado social un núcleo, que ya no vive con la condición actual, sino que pretende que todos deban volver a una situación que le sea favorable a sus intereses y a su causa.

Entonces la ley puede violarse sin castigo, los privilegios deben comprenderse como condición del mando, y la libertad y el derecho de todos es cuestionado.

Disfrazado con la condición que ha cambiado la sociedad, que hubo un período que debe borrarse y volver atrás y que debe privilegiarse esa concepción por encima de la dignidad, la libertad, el progreso y la vida digna de todos los habitantes, que esconde la codicia, el egoísmo y el autoritarismo, tanto individual como grupal.

¿Qué debemos hacer?

Defender nuestra dignidad, nuestra libertad y la justicia.

Proceder como hombres desde la bondad, la honestidad, la humildad, la igualdad de condiciones y de derechos, y la responsabilidad de los actos de todos y cada uno, sin distinción.

Sólo en ese marco de igualdad y de responsabilidad, seremos libres, veremos progresar a nosotros y a nuestros pueblos, y haremos un mundo mejor.

 

©ELIAS GALATI, poeta y escritor argentino


SUSURROS BRAVÍOS, Hilda Augusta Schiavoni – Inriville, Córdoba, Argentina

 








SUSURROS BRAVÍOS

 

¡Ay eucaliptos
que surcabas el cielo
como un gran barco!
Hoy sé,
por qué te he querido tanto;
al igual que mi alma
al infinito
estabas buscando.
Cuando
desgajaron tu velamen
y te arrancaron los pájaros
que como sirenas,
te estaban acompañando,
hasta el cielo 
se angustió tanto
que atragantó un trueno
sin poder
bañarse en su llanto.
¡Ay eucaliptos
que al viento escribías sonsonetes,
que al huracán entregabas tu canto;
que llorabas con las lluvias
y te emocionabas con el rocío
con la lluvia del verano!
Han tronchado tu vida
que surcaba el cielo
como un magnífico barco
mientras murmurabas canciones
y bisbisabas un rosario.
Aterrado, lanzaste
una desesperada letanía
cuando de un hachazo
te guillotinaron.


Hilda Augusta Schiavoni – Inriville, Córdoba.

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA

Jorge Luis Borges: virtud de la relectura, Carlos Penelas, Buenos Aires, Argentina

 








Jorge Luis Borges: virtud de la relectura

 

He confesado en más de una oportunidad que leo a Borges desde los quince años. Su obra poética, su obra narrativa, sus breves ensayos siempre me apasionaron. Nuestro poeta ha transitado una íntima unión entre lo simbólico y el laberinto, búsqueda de un significado en sueños, laberintos; un mundo interior, un entorno lingüístico. Un tránsito siempre de una voz humanista, dones que atesoran silencio y belleza.

La experiencia de la vida siempre condiciona al poeta. Hay un mundo que se crea ante la decadencia de todo lo que existe. Y debemos observar que la dualidad de la poesía frente al existir es sólo aparente.

Como toda obra de trascendencia la de Borges actúa en un ámbito literario universal. Sin duda hay otras convergencias, la hispanoamericana, la europea. En Argentina, durante décadas se la ha tildado de extranjerizante. Sin duda es argentina por la avidez cultural cosmopolita, ente otras cosas. En primer lugar – son varios los enfoques que intentaremos señalar de forma sintética – la insularidad de su prosa, la novedad de la prosa borgeana es una realización privilegiada de la tradición hispanoamericana. Pero en toda su obra admiramos la mirada de un escritor dotado para la especulación intelectual. Y hay, además, una reelaboración de nuestra realidad cultural. Recuperamos en sus páginas la complejidad de su mundo pero también nuestra propia invención del hecho creador.

Creemos oportuno recordar que muchos de sus detractores no vieron, o no quisieron ver, sus textos y sólo glosaron sus opiniones periodísticas. Allí está, como ejemplo, el poema Cristo en la cruz, perteneciente al libro Los conjurados. Este poema no puede ajustarse a un régimen fascista, se llame Pinochet o Videla. Ni al populismo que amenaza la soledad y la étcia. Escribió además: “…desconfiaríamos de la inteligencia de un Dios que mantuviera cielos e infiernos”.

La teología era para Borges lo más fascinante de la literatura fantástica.

La particularidad de su poética está en haber interpretado el arte como continuidad y superación, más que como ruptura con la tradición. El poeta aspira a un arte intemporal desde una visión metafórica de su existencia. Su lírica significa un renovado lenguaje de condensación. Sus raíces son parte de la tradición de la poesía metafísica. Y fundamenta, a su vez, una ética no dogmática.

En su temática encontramos los antepasados, la patria, la memoria y el olvido, el ejercicio de la literatura. La soledad y la muerte.

La literatura argentina cuenta, después de Sarmiento, con escritores que tuvieron fama internacional: Lugones. Sábato, Cortázar y Borges. Y otros que formaron la frondosidad de la literatura nacional como Molinari, Franco, Mujica Láinez, Marechal, Martínez Estrada, Denevi o Quiroga.  Divergencias y convergencias, sin duda, pero estamos intentando hacer una lectura estilística. La estética de Borges es la de un creador de metáforas. Enfatiza la metáfora como núcleo del lenguaje literario.

Entre los símbolos más conocidos en su obra se encuentran el laberinto y el espejo. Símbolo de la prisión (real o imaginaria) el primero; revelación del propio ser, el segundo. Desde luego, hay otras interpretaciones. Estas son las más afines a nuestro sentir.

Para finalizar recordemos un juicio de Julio Ortega. “Como ocurre con Mallarmé y con Joyce, y también con Vallejo y Neruda, la crítica sobre Borges forma parte ya de la misma obra de Borges: no porque sea su paciente tributo, sino porque desarrolla su existencia intelectual, diseña el ámbito de su aventura creadora y, en fin, da cuenta de su radical renovación del acto literario”.

La excepcionalidad, no es un dato menor, se licua entre la multitud. La omnipotencia se transforma – de más está decir en estos tiempos – en carencia. La literatura un resquicio, en algunos casos una obstinada ostentación. La literatura edificante no se ha detenido, como sostiene David Viñas, en las sacristías ni en las congregaciones beatas.

La literatura -en una época de globalización, banalidad y decadencia generalizada - tiende a polarizarse, a esfumarse. Se hipertrofia la espiritualidad, se crea una escenografía en torno a lo inmediato. La creación necesita silencio, tiempo, maduración. Y advertimos que las contraposiciones resultan cada día más homogéneas. Sin pedestales, entonces. Sin apelaciones a lo sentimental.

Quien lea sus páginas encontrará a uno de los creadores más lúcidos y de inevitable pluralidad, una voz propia que pertenece al tiempo. Conforma una emoción intelectual, una pasión por el idioma, una búsqueda emotiva del símbolo, la integración equilibrada de lo nacional con lo universal. Eso es lo que hay, eso es lo que leemos. Su vigencia continuará dentro de un mundo cultural cada vez más asediado. Pero también necesitamos preguntarnos – sin ingenuidad, sin idealizaciones – quién lee en estos tiempos a Victor Hugo, a Pérez Galdós, a Rubén Darío. Si jóvenes universitarios desconocen la Guerra Civil Española o La Comuna de París, estudiantes de teatro ignoran a Meyerhold, jóvenes escritores no leyeron a Molinari o Góngora me es muy difícil hablar de su vigencia. El legado existe, está en su poesía y en su prosa. El resto forma parte de una sociedad hipócrita, rodeada de astucia, picaresca y grosería. Para sintetizar: decadencia, populismo. No olvidemos su anarquismo spenceriano.  Quedan islas, sin duda. Lugares donde se crea, se trabaja y se siente lo utópico del hombre.

Entre las amenazadas virtudes nacionales la lectura de Sarmiento o la de Borges comparten el cielo traslúcido de lo intemporal. Allí la poesía, el tiempo de la utopía. Volver a ellos -como a otros poetas de infinitud- nos da aliento en un territorio de ríos oscuros y soledad durísima.

Hay siempre un proceso alquímico que nos eleva, que nos hace recurrir a los grandes autores. No sólo es el estilo, las cadencias, el misterio de un cosmos, la belleza que eleva, un cierto monólogo mágico. Como señaló en el prólogo de Los conjurados: " Escribir un poema es ensayar una magia menor. El instrumento de esa magia, el lenguaje, es asaz misterioso. Nada sabemos de su origen".

 Buenos Aires, septiembre de 2022

©CARLOS PENELAS, poeta y escritor argentino

MIEMBRO HONORÍFICO DE ASOLAPO ARGENTINA