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martes, 14 de agosto de 2012

UN MINUTO


UN MINUTO

Nos parece que este amor hoy se termina,
que el cansancio superó nuestra alegría,
que ya no hay camino de salida,
que se cierran las puertas que se abrían.

Nos parece que al amor quedo chiquito,
que están lejos los proyectos compartidos,
que esta vez la convivencia ha fracasado,
que esta unión, hoy, se ha desarmado.

Un minuto te deseo,
un minuto no te siento,
un minuto yo renuncio
y al minuto desespero.
Nos miramos, discutimos,
nos miramos, nos besamos,
nos tocamos, batallamos
nos tocamos y gozamos.

Cuando pasa un minuto de reloj
me veo triste y te veo deprimido,
me doy cuenta que sin ti aquí a mi lado
yo no vivo, no me encuentro , no respiro.

Entonces corro una vez más a abrazarte
y al instante ya pensamos como antes.
Construimos un futuro compartido
y el minuto lo pasamos al olvido.

Un minuto te deseo,
un minuto no te siento…

FLORENCIA BOVIO, Junín, Buenos Aires, Argentina

EURITMIA OTOÑAL


EURITMIA  OTOÑAL
  
Desde el medio del mar sufriendo otoño
zozobrando sin  ti, arsénico puro,
infiltrándome antídotos que sanan
procurando salvarme feneciendo.
  
Escuchando este océano Pacífico,
tras mis labios de ron rompen las olas
espumando burbujas con tu nombre,
nombre propio que estalla como un seno.
 
Siempre otoño entre  sales de cicuta,
calendario de mi última retina.
aplomados otoños esperando,
manteniendo las hojas de los arces.

Otoñales alfombras navegables,
arsenales de versos que yo piso
enlodándome así con tus fonemas,
ese arsénico puro que me mata.
 
Más sintiendo mi muerte voy y te espero
naufragando  en los mares de Ñambuco.
marinero de mortífera esencia,
tormentosa erupción que yo succiono.
 
Y me llevo los días de tortuga
desde el medio del mar sufriendo otoño,
infiltrándome antídotos que sanan
procurando salvarme feneciendo
 
Pereciendo por ti de cualquier modo
desde el ron de la sal del cierzo tuyo,
esa herrumbre otoñal de mis mareas
que sollozan por tu sabor preciso.
  
Acostumbro ahora a beber ron sí,
me avergüenza mi boca de rapiña.
Mis encías se colman con tu nombre,
se me queda la jota entre los dientes.
 
Solo puedo escribir versos etílicos,
navegables:”Te quiero desnudándote”,
pero no quiero cera quiero el fuego
que me cruza la espalda con tu palmo.

CARMEN CASTEJON CABECEIRA, Poeta y Escritora de España
Presidenta de ASOLAPO ESPAÑA

viernes, 10 de agosto de 2012

NO PODRE VER TUS OJOS


NO PODRÉ VER TUS OJOS

 No podré ver tus ojos,
seré una semifusa
trazada como quieras
de un nuevo pentagrama,
que no llora la ausencia
de tus mil y una noche.

Crucé el mar para amarte
y regalarte el verde,
y danzar entre velas
aunque fuese de día.
Y sudar los vapores
de tus frágiles manos.

Aún no puedes explicarme
por qué sufren los ángeles
y ya no me cuestiono
si son niños o niñas.


LUZ SAMANEZ PAZ, Escritora y Poeta, Perú


MENSAJERA DE LA OSCURIDAD

taringa.net
MENSAJERA DE LA OSCURIDAD

Perdí la señal de la cruz
de
mi
misma,
tras cementerios de olvidos.
Entre musgos de tristezas
enterré
arrugados
silencios,
saqueadas caricias de raíz
y el polvo de un
límite
ciego
que a tientas, humedeció venenos
en la abismal garganta de los sueños.


MARY ACOSTA, Poeta y Escritora, Buenos Aires, Argentina


TIRANDO LA TARJETA


TIRANDO DE TARJETA

            Nadie o casi nadie esta hoy sin una tarjeta de crédito. Ese pequeño rectángulo en plástico o metal fino que introducimos en una rajita y marcamos un número secreto para pagar nuestras deudas. Sí, ese invento milagroso bastante reciente en nuestras vidas de consumidores. Y es que tirar de tarjeta “mola” cantidad.
            ¿Quién puede negar que hoy día este mágico artilugio no nos haya cambiado la vida?. ¿Qué nos gusta una cosa?, pues la cogemos y la metemos en el carro ¿qué  hay otra en la que no habíamos pensado? pues lo mismo, al carro y así cuando llegamos a la caja y colocamos en la correa la cantidad de cosas  con  que hemos llenado el carro, la tarjeta ejercerá su función eficiente: que podamos llevarnos a casa todos los artículos de nuestro capricho. No importa que las cosas adquiridas nos sean necesarias o no, pues no sentimos el peso de la deuda, sino la alegría de la adquisición,  un momento de ilusión satisfecho, porque a fin de cuentas, lo pagaremos al mes próximo y si no tenemos suficiente saldo el banco nos cargará una pequeña “multa” y así tan simplemente, este sistema que nos gobierna procura que seamos felices.
            A parte de que la mayoría de las cosas con las que hemos llenado el carro, van a servirnos de muy poco o de nada, las iremos amontonando con un profundo sentimiento  que hace sentirnos bien. Muchas veces me he preguntado si tantos siglos de padecimientos, carencias e infinidad de miserias no habrán afectado nuestros genes como para que ahora cualquier cosa nos seduzca, la necesitemos o no. Porque si nos metemos a profundizar un poco, nos damos cuanta que de verdad podemos vivir con muchas menos cosas de las que tenemos almacenadas en nuestros armarios. Pero cada vez queremos más, nunca  quedamos satisfechos, ni siquiera cuando vemos el montón de cosas que no nos sirve de nada, que ocupan un lugar en la casa y que su limpieza y conservación nos esclavizan, no importa las podemos regalar y comprar otras. Llegados aquí ya estamos rayando en el despropósito, en quizás, la locura. Lo curioso es que picamos todos, o casi, creo que, aunque pocas, siguen habiendo personas sensatas que se conforman con poco o con menos de lo que los dictámenes del mundo moderno impone. En fin, consumir, consumir, consumir, es lo que importa al mundo capitalista 
            No obstante no hace mucho tiempo las personas  hacían su presupuesto. Elaboraban una lista de los gastos a los que se tenía que hacer frente durante un periodo de tiempo. Así teníamos gastos semanales y gastos mensuales. Lo lógico era sacar la cantidad adecuada para el mes y dividirlo por semanas Tanta cantidad para comer,  tanta otra para gastos generales etc. Cuando la niña le decía a su madre que la planta del pie empezaba a rozarle por el suelo la madre le respondía “Aguanta una semana más y ya te compro los zapatos en el presupuesto del mes próximo”.
            Que duda cabe que las cosas han cambiado, el ambiente en general es mejor, pero es bien cierto que la situación se ha pretendido mejor de lo que realmente estaba.
            Habría que estudiar a fondo cómo ha sido posible un cambio mental de tal calado  en las personas Un cambio mental y organizativo totalmente diferente. Hoy no sabemos lo que valen las cosas sólo lo que pagamos por ellas. Y lo queremos todo, todo.
            Antes de este pum especulativo las empresas fabrican objetos (zapatos, sombreros, paraguas o lo que fuese) Los apuntes contables se dividían en: materias primas, manufacturación gestión, transporte, seguro, administración, representación y poco más, sumando un porcentaje en beneficios. El producto salía al mercado y dependiendo de la suerte, la competencia real y la buena gestión se vendía, daba   trabajo a un número de personas y claro está, los beneficios aleatorios.
Hoy no se sabe qué puede costar un artículo, de un sitio a otro, los precios  son  completamente diferentes. No sabemos el precio real de los artículos. Importa poco seguimos comprando
            Más es  verdad que el deseo oculto  de poseer tal o tal objeto ha destruido la forma racional, equilibrada y justa de satisfacer una necesidad. Las bambalinas de la ilusión equívoca nos hace ir tirando de tarjeta sin razonar, sin plantearnos nuestras verdaderas necesidades, mientras, colaboramos al  deterioro del planeta por el abuso irracional del consumo. Y sin darnos cuanta de nuestra absurda conducta, seguimos tirando de tarjeta y de carro.

                         SALOMÉ MOLTÓ, Alcoy, Alicante, España                                                             

jueves, 26 de julio de 2012

VOS Y EL LABERINTO

                                                        raphaela-angel.blogspot.com
Vos y el Laberinto…

Voy por un laberinto, camino sin rumbo. Tengo la extraña sensación de que ya pasé por el mismo lugar muchas veces. Alguien, desde la niebla, de a ratos, intenta tocarme extendiendo una mano que conozco y amo. Me desespero, voy hacia ella, trastabillo, caigo, como hay rocío me mojo, me incorporo, sigo...
 A veces tengo la impresión de que estoy llegando al final. Entonces me embarga un sentimiento muy parecido a la alegría, esa que nos extirparon. Me apuro, pero el sendero acaba sin salida. De pronto se alza el silencio húmedo y grito desesperadamente. Pero parece que nadie escucha, solo queda el silencio dando sus lúgubres ecos... ¿Quién juega este juego de Gallina Ciega que me consume?  ¿Qué alimaña se alimenta con mi dolor ciego y amputado? ¿Qué demonio perverso mueve las piezas de este ajedrez macabro?
En otros instantes me digo que yo soy el generador de esto y que por mis propios errores caí en el laberinto. Entonces, al no hallar culpables, me odio y atropello buscando una salida, buscándome, soy un prófugo de mi mismo.
Un náufrago, que en medio de este caos, intuye que solo él podrá llegar a rescatarse, y entonces abandona la magia de la espera.
 De ha momentos me llegan voces, algunas muy amadas, otras que preferiría no volver a escuchar jamás. Las llamo a las queridas por sus nombres, pero ellas no responden. Solo las odiadas se aproximan.

Entonces siento que algo me succiona del laberinto y me lanza en caída libre, es un abismo, pienso: ¡El Abismo ¡Y me baño en transpiración y rezo...el golpe no llega nunca, parece que ahí reside el juego.
 Luego retorno al laberinto. Ya no hay niebla. Es de noche. Veo en lo que parece un cielo muchas lunas, algunas pierden sus órbitas y chocan, alocadas. Las estrellas dan la impresión de que se están descongelando. No queda en la noche ni un silencio, todos fueron puestos en fuga por un alarido de dolor no humano.
No sé si me duermo en algún instante, descansar no lo hago nunca. ¡Todo me cuesta tanto!
Amanece en el laberinto. En un extremo del horizonte aparece un sol enrojecido, como si estuviese lleno de la sangre de los desaparecidos, y se resiste a salir, y termina derramándose sobre las cumbres de los cerros. Pero en el otro extremo hay otro sol, pero este está lleno de la oscuridad de las almas de los torturadores y es negro, y este si cobra altura.
 Todo es tan  confuso en el laberinto, hasta el suelo huye del pié, a tientas sigo caminando y veo que le nacen nuevos laberintos, ¡infinitas ramificaciones de la hidra!
 Te sigo buscando, ¡todo es tan cruel y confuso!

LUÍS EDUARDO FOÁ TORRES, Córdoba, Argentina

Extraído del libro: ¿Dónde están los que no están?

lunes, 23 de julio de 2012

TALENTOS

arcangelesazules.blogspot.com

TALENTOS

Los talentos que otrora convergieron
sobre el lujoso portal de la armonía,
se hurtaron con su invicta profecía
del paisaje de vida que nutrieron;

los leo, con la gracia que me dieron
los años de mi endeble poesía;
desde el feudo postal de mi osadía
hoy trato de acercarme a lo que fueron:

mis pupitres de verbos, consintieron
encontrar en sus rimas, que vertieron
como enormes poetas, cáliz diestro

donde ensayo la piel de su sofisma,
el talento inmortal, ¡alfa carisma!,
la arteria colosal que hace un Maestro.

RODOLFO LEIRO, poeta y escritor argentino.
Buenos Aires, 6 de enero de 2012

LA TARDE QUE ME VISITÓ BORGES

                                                        inakiar.blogspot.com

LA TARDE QUE ME VISITO BORGES

Tarde invernal, tediosa y de sólo tres grados de temperatura. Soplaba viento del sur y esto hacía que la sensación térmica fuera de cero grados.
La calle se hallaba desierta y los árboles de hojas caducas agitaban sus desnudos tallos como en una extraña y vegetal añoranza de tiempos mejores. Nostalgias de savia y clorofila.
Todo aquello veía desde la ventana que daba a la calle Mitre. Desde ese cuarto, mi preferido, observaba aquel paisaje invernal. Bajo la exigua luz que entraba a través del vidrio, trataba de encontrar la rima de un verso, huidiza y necesaria.
En realidad, estaba ansioso, aguardaba el auto gris.
La noche anterior me habían dicho: “Espera un auto de color gris, en el, llegará Borges a tu casa”.
Las horas se sucedían atormentándome con un inexplicable nerviosismo. Para calmarme, me decía en voz alta: “fue sólo un sueño. Borges está muerto. Te estás volviendo loco”. Sin embargo, contrariamente a este rasgo de mi pensamiento, seguía observando la calle desde mi ventana, porque, aunque no pudiese probarlo, sabía que Borges iba a llegar a las 17:40.
Un auto gris se detuvo frente a mi casa. El conductor descendió del coche, abrió la puerta posterior derecha y Borges bajó del vehículo. Vestía un traje gris a rayas, una camisa celeste y no tenía corbata…
Sonó el timbre y abrí. Borges miraba sin ver, pero al oír el sonido de la puerta, me saludó.
-Buenas tardes, ¿puedo entrar?
-Sí, pase, señor Borges.
Entró detrás de mí, empuñando su bastón. Nos sentamos en la sala y el genial literato preguntó:
-¿Cómo era su nombre?
-Ezequiel, respondí.
-Ezequiel, repitió pensativo. Como el profeta. ¿Es usted judío? Me preguntó de improviso.
-No, para nada. Es mi seudónimo. Lo elegí porque parece “sonar” bien y me ha dado suerte.
-¡La suerte! –Espetó Borges- ¡Siempre la suerte formando círculos invisibles alrededor del hombre para empujar las leyes del destino!
-No sabía que usted creyera en la suerte.
-Perdone, Ezequiel, pero, ¿leyó usted mis libros?
-Sí. –Respondí azorado.
-Si los leyó, comprenderá por qué estoy aquí. ¿Por qué hoy y no ayer ni mañana? Es una suerte que usted y yo estemos conversando. Usted, en verdad, es un hombre afortunado. A mí me dieron esta licencia para visitarlo hoy, pero me explicaron que no abusara. Debo volver a las veinte en punto.
-Antes que nada, Borges. ¿Me va a firmar un autógrafo?
-Sí, como no.
Le extendí un papel y Borges me firmó con paciencia infinita, maquinalmente: “Para mi amigo Ezequiel, con afecto: Jorge Luís Borges”. De pronto, sonrió y me preguntó:
-¿Sabe que estoy escribiendo un cuento?
-No lo sabía… ¿De qué se trata?
-Es un cuento extraño, aún para mí. Trata sobre un escritor desconocido que me está esperando. Yo llego a su casa en un auto gris a visitarlo, él me está aguardando impaciente, pero, como ocurre siempre, en lugar de preguntarme cosas importantes, sólo me pide un autógrafo y me echa un párrafo de trivialidades… Lo extraño de todo esto, es que yo realizo esa visita mucho después de mi muerte. ¿Qué opina usted de esto?
-Siempre tuve una teoría sobre este asunto: existen huecos dimensionales. A veces, alguien cae en algunos de esos huecos y llega la muerte. En otras ocasiones, algunos de los que habitan el “otro lado” pasan a este y…
-Es una teoría interesante… continuó Borges. Lo imposible es probar que es verdad… Esto es como la vida, uno se rompe los sesos pensando en ella y, cuando logra obtener alguna respuesta, se da cuenta que ya está muerto. Lo cual, para nada significa que los muertos sepan que es en realidad la muerte. Se dice que la muerte es un misterio aún más insondable que la vida. Se debe uno morir varias veces para comprenderlo.
-¿Y la fama que es, Borges?
-La fama es como la primavera que cubre los árboles, las flores y los frutos. Las flores representan el entusiasmo, los frutos la paciencia…
-¿Y las hojas?
-Las hojas son la multitud que rodean al famoso, a veces, su frondosidad no deja ver muy bien como realmente se es… ¿Qué hora es?
-Las 20:00.
-Debo irme.
-No me va a negar que es extraño.
-¿Qué es lo que le resulta extraño, Ezequiel?
-Que usted respete tanto los horarios.
-Ocurre que antes estaba vivo, pero ahora estoy muerto. Es decir, para que usted se haga una idea, muerto significa ocupar un lugar en un tiempo exacto, ni antes, ni después…Da lo mismo morir en cualquier parte… yo morí en Ginebra. 
-Adiós, Ezequiel... Escriba y lea mucho.

Esas fueron las últimas palabras de Borges. Me estrechó la mano y salió hacia la tarde fría. Ascendió al auto y se perdió en la distancia. Me quedé más solo que antes, mirando hacia la calle Mitre. El viento aún agitaba los tallos desnudos.
Recogí el autógrafo de Borges que había quedado sobre la mesa y tomando un libro de él, me senté a leer aquello que continuó diciéndome a través de la palabra escrita…

NORBERTO PANNONE, Pcia de Buenos Aires, Argentina


LO PEQUEÑO SUELE SER HERMOSO

roboaguilar.wordpress.com

LO PEQUEÑO SUELE SER HERMOSO

Análisis periodístico

Un cúmulo de imágenes actuales o ya lejanas se asocia para hacerte reflexionar sobre algunos de los hechos que te envuelven.
            Un cartel con un pez grande intentando comerse al pez pequeño, o un grupo de pequeños peces haciendo correr al pez grande. ¿Quién dijo que lo pequeño es insignificante? Lo pequeño suele ser bonito, gracioso, a veces delicado y la mayor de las veces encantador.
            El revoloteo que se ha armado porque los vascos quieren prestar su parlamento a los kurdos se asocia también a lo pequeño, a lo nacional, y directamente al concepto básico de todo elemento: LA IDENTIDAD.
            Las grandes ideologías surgidas del siglo XIX, han sido internacionalistas y han abrigado en su seno conceptos de globalización. La justicia y la libertad no pueden limitarse a unos cuantos son conceptos de todos para todos. Y un estudio de los logros del internacionalismo sobrepasaría los límites de este modesto artículo, que por supuesto también está en el ánimo de todos. La idea de lo nacional era en aquellas fechas (hasta la transición), un sinónimo de conservador. Los “sans culotte” enarbolando la insignia de libertad, fraternidad e igualdad rompieron las cadenas y las estrecheces de los nacionalismos que entonces los constreñían.
            El comunismo primero (Stalin a la cabeza, desplazando poblaciones enteras hacia la gélida Siberia), y el capitalismo después globalizando la política y la economía,  han arrasado toda identidad, devorando etnias pequeñas, pueblos y razas diversas.
            Daimon en su libro “Subida y bajada del último chimpanze”, (traducción libre). Nos dice además de otros espeluznantes datos, que en Tasmania, isla de Australia, cuando llegaron los ingleses contaba con una población de unos 5.000 individuos. La última sobreviviente Truganini deseaba ser enterrada en el mar, ya que su antecesor, al morir había sido desenterrado por los científicos para estudiarlo y tener un trofeo de una raza a extinguir. El grupo de científicos se repartieron el cuerpo de Lanner e incluso el doctor Strokell se confeccionó una petaca con su piel. Habían bastado poco más de trescientos años para terminar con los aborígenes de Tasmania. Truganini murió en 1876, contra su voluntad quedó expuesta en un museo hasta l947 y no pudo descansar en el mar hasta l976, o sea cien años después de su muerte.
            El doctor E, Moran nos cita en su libro “La Ecología Humana de los pueblos de la  Amazonia”, que desde 1900 a 1957 desaparecieron en esa área 87 etnias. Algo de que horrorizarse.
            Esta pequeña reflexión me hace pensar en lo importante que es salvar lo pequeño, no para que se imponga, ni tan sólo porque es lindo, sino porque tiene derecho a ser y porque nadie, grande o pequeño puede admitir una  agresión a su identidad.  Y el reto: armonizar lo pequeño con lo grande.
                                                                                  
SALOMÉ MOLTÓ, Alcoy, Alicante, España

sábado, 30 de junio de 2012

MI PERRO "BEK"


MI PERRO “BEK”

Desde las altas torres de la aurora
hasta las ruinas del ocaso en sueños,
trotarás las estepas de las nubes:
Adiós, mi compañero.

Y en ocasiones detendrás el paso
como si oyeras un rumor de lejos;
no es más que mi recuerdo que te añora:
Adiós, mi fiel, mi alegre compañero.

(A mi fiel perro “Bek”, muerto repentinamente
 en casa en la madrugada del 3 de Marzo)

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO, Glendora, California, USA